Reír es sinónimo de felicidad, alegría y buen humor. Todos deberíamos incorporar en nuestras vidas el tan saludable ejercicio de echarse unas risas, dado que tiene muchos beneficios a nivel mental y físico.

Sin embargo, a veces, reírse sin motivo alguno y sin que sea algo adecuado puede ser indicador de que algo no marcha bien. A esto se le conoce como risa patológica, un síntoma asociado con psicopatología y enfermedades neurológicas en el que vamos a profundizar a continuación.

¿Qué es la risa patológica?

La risa es un aspecto fundamental en nuestras vidas. Es el “síntoma” que refleja un estado de alegría, siendo relacionado con efectos muy saludables para nuestra salud mental y física. Sin embargo, a veces, la risa puede ser verdaderamente un síntoma patológico, indicando que algo no va bien a nivel cerebral.

La risa normal puede estar desencadenada por un acto reflejo, como son las cosquillas. En este caso, las cosquillas hacen que se produzca la risa por mecanismos reflejos. También puede desencadenarse al presenciar un evento gracioso, como escuchar un chiste o ver que alguien se resbala con una piel de plátano. El que dos situaciones tan dispares puedan provocar la misma respuesta es, todavía, una incógnita.

Sin embargo, y como ya íbamos comentando, a veces la risa es un signo de que algo no va bien. Se considera como risa patológica aquella que aparece sin motivo, sin ser proporcional al estímulo emocional que supuestamente la ha desencadenado, desenfrenada, incontrolada o que bien aparece sin relación aparente con el estímulo.

¿Con qué trastornos se le relaciona?

Como ya íbamos comentando, la risa, por lo general, es un síntoma de salud, felicidad y buen humor. Sin embargo, también es un signo de algún problema de salud, ya sea de origen médico o de tipo psicopatológico, mostrándose mucho más estereotipada en comparación con la risa normal.

Son muchos los trastornos en los que la risa patológica aparece como síntoma. En la mayoría de ellos se presenta como algo no controlable, con incontinencia y labilidad afectiva. A continuación veremos varios grupos de problemas médicos y psicológicos en los que se puede encontrar la risa patológica.

1. Enfermedades neurológicas

La risa patológica caracteriza a ciertas enfermedades del sistema nervioso central, como es el caso de tumores, esclerosis múltiple, enfermedades vasculares cerebrales, demencias y traumatismos craneoencefálicos, entre otras afectaciones a nivel nervioso.

1.1. Parálisis bulbar y pseudobulbar

En la parálisis bulbar y pseudobulbar se da una lesión unilateral o bilateral de las vías motoras corticobulbares, lo cual se relaciona con la risa patológica. Entre las causas médicas detrás de la aparición de estas parálisis tenemos la arterioesclerosis, el infarto cerebral múltiple y la esclerosis múltiple.

En este caso la risa se caracteriza por su desproporción con el estímulo emocional que, supuestamente, la desencadena. De hecho, a menudo es calificada como incontinencia emocional y puede simular un estado de labilidad afectiva.

Entre otros síntomas de la parálisis bulbar y pseudobulbar tenemos el no poder hacer movimientos voluntarios, aunque sí se pueden hacer movimientos reflejos, como es el caso de la risa, el llanto y la succión.

Entre las regiones cerebrales afectadas en esta condición neurológica tenemos: la cápsula interna, la sustancia negra, los pedúnculos cerebrales y el hipotálamo caudal. Además hay lesiones bilaterales del tracto piramidal, con afectación de fibras extrapiramidales.

1.2. Epilepsia gelástica

La epilepsia gelástica se caracteriza por la presencia de ataques de risa repentinos de comienzo paroxístico, autolimitados y producidos por descargas corticales anormales. Este tipo de epilepsia fue descrita en 1957 y su incidencia es muy pequeña, de un 0,32%.

Las crisis son más frecuentes durante el día, y viene acompañadas de hipotonía y diaforesis (excesiva sudoración). Estos episodios duran unos 30 segundos y suelen ir seguidos de una fase de amnesia.

Las crisis son más frecuentes en la infancia, y suelen estar asociadas a la presencia de tumores hipotalámicos, lo cual está a su vez asociado a la aparición de pubertad precoz.

Este tipo de epilepsia puede comenzar en los primeros días de vida, y su causa más común suelen ser los tumores en el hipotálamo, denominados hamartomas hipotalámicos, y más de la mitad de quienes la padecen presentan problemas a nivel intelectual.

1.3. Enfermedad vascular cerebral

Una enfermedad vascular cerebral, como lo puede ser un ictus, puede provocar ataques de risa o llanto patológicos, debidos, generalmente, a un daño en las arterias vertebrales o basilares, oclusionándolas parcialmente.

Una caso especial es el denominado ictus ridenti, en el cual se da una risa prolongada durante horas, o incluso semanas, seguida de una hemiplejia, estado de estupor o demencia. En este caso, la enfermedad se debe a una destrucción activa del tejido cerebral a causa de una hemorragia intracerebral extensa, que gradualmente va progresando.

2. Intoxicaciones

La risa patológica puede ser causada por intoxicaciones o abuso de sustancias. Algunos ejemplos de sustancias que inducen a una risa no normal son los alucinógenos (cannabis y hachís), LSD, alcohol, óxido nitroso (llamado, de hecho, “gas de la risa”), inhalación de insecticidas, benzodiacepinas en bajas concentraciones o aplicación de anestésicos locales. También se puede dar causada por una acumulación de cobre en los tejidos cerebrales, síntoma de la enfermedad de Wilson.

3. Trastornos mentales

La risa patológica es un síntoma de varios trastornos psicológicos, pudiéndose encontrar en las fases maníacas del trastorno bipolar y también asociada a las drogadicciones, como hemos visto en el apartado anterior. Sin embargo, la risa patológica más común asociada a trastornos mentales es la que se presenta en la esquizofrenia.

3.1. Esquizofrenia

En el caso de la esquizofrenia, la risa aparece sin ningún sentido emocional, en forma de estallidos no provocados o inapropiados, en forma de crisis incontroladas. Los pacientes no saben por qué se están riendo, y sienten que están obligados a reírse.

La risa también puede aparecer como respuesta a las alucinaciones auditivas. En ocasiones, los pacientes pueden virar rápidamente hacia el llanto. La risa en la esquizofrenia se ha visto como algo muy patológico.

3.2. Histeria y otras neurosis

Aunque en la actualidad la histeria no sea un diagnóstico dentro del DSM, este trastorno tiene una amplia historia, descrita originalmente por Sigmund Freud. Él mismo indicó que la ansiedad reprimida en la histeria puede originar un estado afectivo específico, que se acompaña de manifestaciones motoras como la risa.

En el caso de la histeria, la aparición de la risa patológica se ha asociado a un nivel socioeconómico bajo, ansiedad, sentimientos de culpa y pérdida de identidad. Aún así, no se explica la naturaleza contagiosa.

3.3. Narcolepsia

La narcolepsia se manifiesta en forma de hipersomnolencia diurna, haciendo que la persona se duerma de golpe cuando debería estar despierta. No se sabe exactamente qué la ocasiona, aunque se sabe que tiene un componente hereditario.

La persona sufre excesiva somnolencia diurna, alucinaciones hipnagógicas, cataplejía, insomnio y parálisis del sueño.

La risa que ocasiona en este trastorno es el desencadenante de los ataques catapléjicos, que consisten en una brusca pérdida del tono muscular sin descenso del nivel de conciencia, en un momento en el que el paciente se encuentra totalmente despierto.

4. Trastornos y enfermedades pediátricas

Son varios trastornos mentales y enfermedades que tienen su origen en la infancia en las que se puede identificar la risa patológica:

4.1. Síndrome de Angelman

El síndrome de Angelman fue descrito en 1965 y es también llamado como síndrome “happy puppet” (“marioneta feliz”). Se trata de un síndrome malformativo múltiple, que afecta a pacientes de ambos sexos y de diferentes razas.

A nivel genético se asemeja con el síndrome de Prader Willi, aunque aquí las causas a nivel genético se pueden establecer en cuatro tipos: deleción materna (15q11-q13), disomía uniparental paterna, defectos del imprinting y mutaciones en el gen UBE3A.

Los principales síntomas presentes en este síndrome son: retraso mental severo, especialmente en el área del lenguaje, risa frecuente y aspecto feliz. Esta risa es un rasgo característico del síndrome, acompañado de un aspecto maquiavélicamente feliz. Además, rara vez lloran o, incluso, nunca lo hacen.

En cuanto a síntomas somáticos podemos encontrar microbraquicefalia, prognatismo, protrusión lingual, malposición dentaria, aplanamiento occipital, movimientos corporales incoordinados, ataxia, crisis comiciales y atrofia visual.

4.2. Trastornos del espectro autista (TEA)

Los Trastornos del Espectro Autista es la etiqueta diagnóstica con la que se han englobado, a modo de paraguas, varios trastornos del desarrollo que hasta antes del DSM-5 se consideraban entidades separadas aunque relacionadas, como el autismo clásico y el síndrome de Asperger.

Entre los síntomas que se presenta en el TEA tenemos: dificultades para relacionarse y jugar con otros niños, comportarse como si fuera sordo, gran resistencia a cualquier aprendizaje, no tener miedo a peligros reales, resistencia a cambios de rutina, indicar necesidades por medio de gestos, risa patológica y no mostrarse afectuoso entre otros síntomas.

Los TEA suelen presentarse antes de los tres años, y es bastante probable que se dé algún tipo de problema a nivel intelectual, siendo una excepción el síndrome de Asperger.

4.3. Síndrome de Rett

El síndrome de Rett es un problema que cursa con deficiencia intelectual. Hasta el momento solo se ha descrito en niñas y se ha relacionado con una mutación del gen que codifica el factor de transcripción MeCP2, que se puede comprobar en el 95% de los casos.

Las personas diagnosticadas con este síndrome presentan un comportamiento autista e incapacidad para la marcha, retraso de crecimiento, alteraciones oculares y movimientos estereotipados en las manos, entre otros signos y síntomas. Presentan risa súbita de forma nocturna en más del 80% de los casos.

Reflexión final

Aunque la risa es algo que debe estar presente en nuestras vidas, por su valor terapéutico y por ser la materialización de la felicidad y la alegría, a veces es un signo de que se padece un problema. Si conocemos a alguien, familiar o amigo, que tiene súbitos ataques de risa sn saber porqué, tal vez sea un indicador de que sufre una enfermedad médica o un trastorno psicológico, y que necesita ser evaluado y tratado.

La mejor manera de prevenir que una situación patológica vaya a peor es identificarla a tiempo, y la risa patológica puede ser un síntoma que nos avise de que ha llegado el momento de actuar.

Referencias bibliográficas:

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