Una explicación sobre el funcionamiento de esta técnica en psicoterapia. Unsplash.

Muchas veces, cuando tenemos un problema o estamos sufriendo por algún motivo, mirar las cosas desde otra perspectiva nos pueda ayudar a encontrar una solución. Así lo pensó George Kelly cuando creó la técnica del rol fijo, encuadrada dentro de la teoría de los constructos personales y basada en un enfoque constructivista de la realidad.

El constructivismo plantea que la realidad no es algo único e inamovible, sino que ésta se va construyendo; existen tantas realidades como personas en el mundo. Cada persona creará su propia realidad y le dará su propio significado personal. Los matices son infinitos.

En las siguientes líneas veremos los cimientos de la psicología constructivista que planteó G. Kelly.

Kelly y el inicio del constructivismo

George Kelly fue un psicólogo estadounidense que propuso la teoría de los constructos personales. Según esta teoría, las personas construyen el mundo basándose en constructos personales, es decir, en formas de dotar de significado a las experiencias.

Así, cada persona atribuye a la experiencia un determinado significado, resultado de dichas construcciones.

Para poder conocer cada vez más el mundo que nos rodea y anticiparnos a las consecuencias de lo que sucede a nuestro alrededor, deberemos ir ajustando y modificando nuestro sistema de constructos. Este cambiará con el tiempo y las experiencias que vayamos adquiriendo.

Origen de la técnica del rol fijo

La técnica del rol fijo, también llamada terapia de rol fijo, fue propuesta por Kelly en 1955, aunque la empezó a utilizar antes, en la década de los 30.

Se considera esta técnica como la más representativa de la teoría de los constructos personales, y es una herramienta útil para conseguir el cambio terapéutico.

Mediante dicha técnica, el terapeuta construye roles de personalidad ficticios específicos para el paciente, y este debe representar dichos roles durante 2 semanas aproximadamente. A través de esta puesta en práctica de nuevos roles, el paciente experimenta nuevos constructos que le ayudarán a conseguir el cambio.

Es importante que la técnica sea aceptable para el paciente para que terapeuta y paciente puedan trabajar conjuntamente.

Fases de este proceso terapéutico

Veamos con más detalle las fases que configuran la técnica.

En primer lugar, se desarrolla la auto-caracterización (que es también una técnica de evaluación propuesta por Kelly, en 1955). En esta fase el terapeuta le pide al paciente que escriba una descripción de sí mismo (suelen ser un par de páginas en tercera persona); es lo que Kelly llama “bosquejo del carácter”.

Después, el terapeuta construye otra descripción a partir de esta, llamada “búsqueda del rol fijo”. El paciente deberá representar el nuevo rol o personaje durante un período de tiempo determinado (habitualmente, 2 semanas).

Así, el paciente se enfrentará a representar un rol para abordar los retos, desafíos y problemas de su vida, pero desde una perspectiva diferente. La personalidad ficticia (nuevo rol) tendrá un nombre diferente para que el paciente pueda representarlo sin perder su identidad ni comprometerla.

La técnica incluye también tareas para casa, que en este caso implicarán el desempeño del rol fijo en situaciones de trabajo o académicas (fuera de la terapia).

En la etapa final de la técnica del rol fijo, paciente y terapeuta realizan una valoración de los resultados, y el paciente es quien decide si quiere o no mantener algunas de las características representadas.

Además, en esta última fase se suele escribir una carta de despedida al personaje del rol fijo. Esta estrategia permite preparar el cierre de la intervención terapéutica

Características de la técnica

Dentro de las sesiones de terapia, el paciente deberá pone en práctica el nuevo rol (además de en las tareas para casa).

Por otro lado, una forma de que el terapeuta pueda modelar el nuevo rol en el paciente y de que este último pueda ver una situación concreta desde la perspectiva de otro consiste en utilizar la inversión de roles, con la que los roles del terapeuta y del paciente se invierten. Así, el paciente representa el rol del terapeuta y viceversa; esto permite que el paciente pueda explorar la realidad desde otro punto de vista. Las actitudes de exploración y experimentación facilitarán el cambio.

El objetivo de la técnica del rol fijo es que el paciente ensaye en la práctica como sería vivir sin el problema que tiene (también llamado dilema), con la seguridad y tranquilidad de que no le pedirán que lo elimine. De esta forma, si siente el cambio como demasiado amenazante, podrá volver a su forma de funcionamiento habitual.

Finalmente, se pretende que el paciente pueda reorganizar su sistema de constructos previo, que modifique sus constructos personales y que elabore otros nuevos, esta vez más funcionales.

Referencias bibliográficas:

  • Cloninger, S. (2002). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación
  • Senra, J., Feixas, G. y Fernandes, E. (2005). Manual de intervención en dilemas implicativos. Revista de psicoterapia, 16(63/64), 179-201.