¿Dónde está usted? ¿Qué hace allí? ¿En qué fecha estamos? ¿Quién es usted? Una gran mayoría de personas va a poder responder a estas preguntas. 

Sin embargo si estas mismas cuestiones se realizan a alguien con lesiones cerebrales o que se encuentran intoxicados con algunas drogas o medicamentos es posible encontrarnos en que no saben responderlas, que existan serias dudas o que las respuestas sean completamente erróneas (por ejemplo, una persona puede decir que estamos en 1970 o que se encuentra en un centro comercial cuando en realidad está en un hospital). Se trata de personas que manifiestan la existencia de trastornos de la orientación.

La orientación

Antes de definir los diferentes trastornos de la orientación es necesario especificar a qué se refiere este concepto. Se considera orientación a la habilidad cognitiva que permite ser capaz de determinar nuestra posición en el espacio y en el tiempo a partir de las referencias ambientales, así como quienes somos y qué hacemos en dicha posición espaciotemporal.

La mayoría de las personas identifica con el concepto orientación únicamente con la capacidad de determinar nuestra relación con el medio y situarnos en un espacio y un tiempo determinados. A este tipo de orientación se la denomina alopsíquica.

Sin embargo existe otro tipo de orientación, la orientación autopsíquica. Ésta hace referencia a la orientación vinculada hacia el propio ser: sabemos que nosotros somos nosotros, o que nuestra mano u otras partes de nuestro cuerpo son parte nuestra y no pertenecientes a otra persona.

La orientación se encuentra muy vinculada a otros procesos tales como la conciencia, la atención y la memoria, y puede verse influida por fallos en alguna de dichas habilidades o procesos. Por ejemplo, a través de la memoria somos capaces de establecer y ordenar nuestras experiencias en el tiempo o recuerda el significado o el concepto del lugar donde está.

Los principales trastornos de la orientación

Entendido ya lo que significa el término orientación, podemos identificar diferentes procesos de orientación patológicos: los trastornos de la orientación. En este sentido podemos encontrar las siguientes patologías o problemas.

1. Desorientación

Se entiende por desorientación a la pérdida de la capacidad de emplazarse a uno mismo en el espacio y/o el tiempo de forma correcta. El sujeto no identifica su situación y no sabe responder si le preguntan dónde está o la fecha. Dicha desorientación puede ser solo temporal o espacial, o aparecer de manera conjunta ambas. 

También es posible que dicha desorientación no sea completa: por ejemplo el paciente puede saber que estamos en 2017, pero no el mes ni el día.

La desorientación también puede darse (sea sólo o junto a las anteriores) a nivel autopsíquico, desconociendo quien es, que hace en ese lugar o no reconociéndose.

2. Doble orientación

La doble orientación se da cuando el sujeto es capaz de de orientarse en determinados momentos o bien hace una mezcla entre la situación real y elementos irreales o anormales. Por ejemplo puede decir que está en un hospital en una colonia en Marte, siendo cierto que está en un hospital.

3. Orientación confabulada o falsa orientación

El sujeto se considera orientado y proporciona datos respecto a su ubicación espacio temporal o quién es, pero las respuestas que proporciona son irreales y elaborados por el propio sujeto ignorando las respuestas reales.

Algunos elementos cerebrales afectados

Las alteraciones en la orientación pueden provenir de la afectación de diferentes cerebrales. Por ejemplo, la gestión de la orientación en el espacio se ha vinculado con el funcionamiento del hipocampo, el cual permite establecer una mapa mental del espacio. El tiempo y su medición se vinculan a menudo con el estriado, el núcleo supraquiasmático y la gestión de los biorritmos.

Un mal funcionamiento de las conexiones nerviosas que van del tálamo a la corteza y viceversa puede generar que existan alteraciones como la confabulación. Lesiones del lóbulo parietal también pueden explicar la presencia de desorientación.

¿En qué contextos aparecen?

Los trastornos de la orientación pueden aparecer en una amplia variedad de situaciones. Es común que aparezcan ante cualquier situación en que haya alteraciones de conciencia. También se vinculan a la degeneración cortical y subcortical y a problemas de memoria y atención.

Uno de los trastornos en que suelen aparecer es la esquizofrenia junto con otros trastornos psicóticos, siendo posible observar en muchos casos la orientación confabulada o la doble orientación. En algunos episodios maníacos también pueden observarse. Asimismo es muy frecuente que aparezca alguno de los anteriores trastornos en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer u otras demencias.

La intoxicación orgánica por consumo de sustancias tóxicas, drogas o algunos medicamentos también pueden generar trastornos de la orientación. No es raro que aparezca en el síndrome de Wernicke-Korsakoff, o en síndromes de abstinencia.

Por último, la desorientación puede ser generada mentalmente en trastornos como los disociativos (por ejemplo la desrealización o despersonalización), las agnosias o en algunos casos de trastornos del estado del ánimo o de ansiedad.

Posibles tratamientos

El tratamiento a emplear en casos de trastornos de la orientación va a depender en gran medida de las causas de dichos trastorno, circunscribiendo cada tratamiento a las situaciones que correspondan.

De manera general suele intentarse que el sujeto se oriente indicando los datos que desconoce, propiciando que observe pistas contextuales y/o intentando que la persona vincule los datos que fallan a algo conocido. También es útil explicar la situación al afectado y a sus allegados de cara a tranquilizarlos.

Referencias bibliográficas:

  • Belloch, Sandín y Ramos (2008). Manual de Psicopatología. Madrid. McGraw Hill. (vol 1). Edición revisada.
  • Santos, J.L. (2012). Psicopatología. Manual CEDE de Preparación PIR, 01. CEDE: Madrid.