Hay un dicho popular que dice que cada continente, en algún momento de su historia, ha tenido su Roma particular, una ciudad grandiosa, con un extenso imperio, influyente y sometedora de otros pueblos.

Esto es cierto y, de hecho, mientras Roma se iba apagando otra ciudad en un continente desconocido para los romanos iba creciendo hasta convertirse en una gran urbe: Teotihuacán.

Pese a la grandiosidad de la cultura teotihuacana, de la que hay pruebas arqueológicas que se desarrolló como una gran civilización, sigue siendo considerado como un pueblo mesoamericano muy misterioso, del que apenas se sabe nada. Viajemos a las tierras mexicanas precolombinas y descubramos quiénes fueron los teotihuacanos.

¿Qué fue la cultura teotihuacana?

La cultura teotihuacana fue una de las muchas civilizaciones que se asentaron en lo que es actualmente México. Esta cultura debió existir entre los siglos I a.C. y VIII d.C., asentándose especialmente en los actuales municipios de Teotihuacán y San Martín de las Pirámides, a unos 72 kilómetros de México D.C. Esta cultura ha sido una de las más extensas del continente americano, siendo comparada muy a menudo con la Roma Imperial.

Pese a los muchos restos arqueológicos que se tienen de esta cultura, un halo de misterio envuelve a este pueblo, cuyos orígenes y lo que llevó a su desaparición siguen siendo un debate abierto. Los yacimientos asociados a esta cultura, especialmente en su más grande ciudad, Teotihuacán, son un gran centro de interés antropológico y turístico, siendo muy características sus pirámides escalonadas, las cuales fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1987

Se sabe que la cultura teotihuacana ejerció algún tipo de influencia sobre el resto de culturas vecinas, especialmente debido a que Teotihuacán era una extensa urbe y, posteriormente, se convertiría en un centro de peregrinaje para la cultura azteca posterior. Los aztecas creían que Teotihuacán, mucho tiempo atrás abandonada, era el lugar en donde se desarrollaban revelaciones religiosas.

No se sabe qué idioma hablaban los teotihuacanos, puesto que se extinguieron mucho antes de la llegada de los españoles y no se pudo documentar su lenguaje. De hecho, el nombre de Teotihuacán se lo debemos al náhuatl hablado por los aztecas, significando “lugar donde los dioses han nacido”. De acuerdo con la visión azteca, los pobladores originales de esta ciudad habían sido los quinametzin, una raza de gigantes previos a la existencia humana.

Algunas teorías propuestas por lingüistas y antropólogos consideran que la lengua que debió hablar este pueblo está relacionada con las culturas otomí, mazahua, totonaco, tepehua o chocholteco, pudiendo descender de ella o bien por haber sido fuertemente influenciadas por la misma.

Historia de esta cultura

Todo lo que se conoce sobre los teotihuacanos es gracias a los restos arqueológicos. Esta cultura se extinguió mucho tiempo antes de la llegada de los españoles al actual territorio de México, con lo cual poco se sabe sobre su comportamiento más allá de lo que se puede deducir a partir de lo visto en culturas mesoamericanas que si han sobrevivido al paso de los siglos. Es por ello que este pueblo es considerado uno de los más misteriosos de todos los que habitaron América.

Los historiadores datan los inicios de esta cultura en el período Clásico Prehispánico cuando los primeros habitantes se asentaron en el valle de México. Los primeros pobladores se asentaron en el Zohapilco entre los años 5.000 y 3.500 a.C. y, en torno al 300 a.C. empezaron a construirse los primeros asentamientos en Teotihuacán. Poco a poco, la población iría aumentando hasta llegar el momento en que se fragmentó en pequeñas aldeas, llegando a un punto muy alto a partir del 100 a.C., en la fase de Patlachique. En este momento, Teotihuacán ya tenía unos 100.000 habitantes.

Sin embargo, los antropólogos consideran que el momento de máximo esplendor de la cultura teotihuacana lo tenemos en el año 250 d.C., en la fase de Tlamimilolpa. Este pueblo ya era una civilización extendida por toda Mesoamérica que ejercía una gran influencia sobre los demás pueblos de la región, de forma muy similar a cómo lo hizo el Imperio Romano con los pueblos limítrofes a su frontera.

Pero de la misma manera que todo lo que sbe tiene que bajar, el esplendor teotihuacano llegó a su fin y se inició un progresivo período de declive. La civilización inició una decadencia en la fase de Metepec, en torno al año 650 d.C. Fue un proceso lento que duró casi 200 años y finalizó en el período de Oxtotipac, considerado el fin de la era teotihuacana y su desaparición.

Economía

La economía teotihuacana era fundamentalmente agrícola, rasgo que también se puede ver en otros pueblos mesoamericanos. En su dieta estaban presentes los frijoles, el chile, el amaranto, el aguacate, la calabaza, el tomate, el maíz, los pimientos y los cereales, y usaban especias como el orégano, vegetales que cultivaban en terrazas con sistemas de regadío. Todos estos productos también los intercambiaban, un aspecto que era también clave en su economía.

También se cree que practicaban actividades como la recolección de frutos, la caza y la crianza de animales, además de la extracción de minerales útiles para labores artesanales, arquitectónicas o como moneda de intercambio, como la obsidiana, la arcilla, el basalto y el estaño. También usaban el lodo y la piedra volcánica molida para hacer sus casas, cubriéndolas con una capa de cal, aunque los más pobres construían sus casas con adobe.

Estructura social teotihuacana

La sociedad teotihuacana estaba jerarquizada y era teocrática. En lo más alto de la pirámide social se encontraban los sacerdotes y los nobles que conformaban la élite militar. Bajo ellos se encontraba una casta de funcionarios y sacerdotes con linaje aristocrático encargados de la administración urbana y poblacional. Finalmente, en la parte baja de la sociedad estaban los agricultores, artesanos y comerciantes que, si bien sus actividades eran fundamentales para la economía eran los que menos privilegios ostentaban.

Religión

Como hemos mencionado, la cultura teotihuacana tenía una estructura social fuertemente teocrática, es decir, la religión era un importante elemento en su sociedad. Los teotihuacanos eran politeístas, algo común con otros pueblos mesoamericanos, pero llama la atención de que una de sus principales deidades fuera femenina: la diosa Mujer Araña. Entre otros dioses que se veneraban a Quetzalcoatl, la serpiente emplumada; Tlaloc, el dios de la lluvia y la siembra; Huehuetéotl, el dios del fuego; Tezcatlipoca, el dios del cielo y la tierra; y Xipe Totec, que era el dios de la agricultura.

La religión también regulaba la estructura urbana. La mayoría de los edificios de esta cultura están relacionados con los principales acontecimientos astrológicos, como los eclipses, los equinoccios y los solsticios, que creían que eran mensajes enviados por los dioses. Así, construyeron numerosos templos teniendo en calculando cuándo sucedían estos eventos, en los que no podían sacrificar los sacrificios humanos y animales, teniendo como animales sagrados al búho, el puma, el águila y la serpiente.

Teotihuacán, la Roma mesoamericana

Por muy exagerada que pueda parecer la comparación de Teotihuacán como la Roma de Mesoamérica, lo cierto es que la población que tuvo en su momento de máximo esplendor la hizo más grande que la ciudad itálica. Esta ciudad fue una de las primeras urbes del continente americano y su apogeo se cree que se dio entre entre los siglos III y V d.C., correspondiente al período Clásico Temprano, teniendo una población de entre 100.000 y 200.000 habitantes en una ciudad con una superficie de 21 km².

Si bien Roma había sido una próspera y poblada ciudad, la cual había llegado a tener un millón de habitantes siglos atrás, en el momento en que Teotihuacán estaba en pleno apogeo la ciudad eterna estaba en plena pérdida demográfica. Roma era una sombra de lo que había sido, con apenas 100.000 habitantes, siendo superada por El Cairo (450.000) y Constantinopla (500.000) además de la propia Teotihuacán.

La ciudad fue perdiendo progresivamente población alrededor del año 750 d.C. y no se sabe muy bien por qué. Se especula que debió ser debido a alguna crisis política, el agotamiento de los recursos o algún tipo de guerra que diezmó la población. Prácticamente por los años 900 d.C. ya era una ciudad abandonada y había dejado atrás su condición de centro comercial de México, aunque los aztecas utilizarían sus ruinas posteriormente para transformarla en un lugar ritualístico.

Referencias bibliográficas:

  • Berrin, Kathleen; Esther Pasztory (1993). Teotihuacan: Art from the City of the Gods. New York: Thames and Hudson. ISBN 978-0-500-23653-6. OCLC 28423003
  • Sugiyama, Saburo (2003). Governance and Polity at Classic Teotihuacan; in Julia Ann Hendon, Rosemary A. Joyce, "Mesoamerican archaeology". Wiley-Blackwell.