Aunque, en la época actual, todo el pensamiento gira en torno al propio ser humano, esto no siempre fue así.

En contraposición al actual antropocentrismo de la mayoría de sociedades de hoy en día, anteriormente se encontraba el teocentrismo. A continuación haremos un recorrido para descubrir los aspectos más relevantes de este concepto y qué llevó a la humanidad a establecer un cambio de paradigma tan profundo.

¿Qué es el teocentrismo?

El teocentrismo es una interpretación de la realidad en la que todo pasa por Dios. Como la misma traducción de la palabra indica, Dios (teo) ocuparía el centro de todo el pensamiento sobre el universo mismo. Por lo tanto, todo lo que ocurre, y la manera en la que ocurre, según el teocentrismo, sería por la voluntad de Dios. Incluso los descubrimientos científicos se atribuirían a reglas divinas, por lo que, cualquier suceso o razonamiento encajaría con el teocentrismo, pues la explicación de que Dios lo abarca todo es válida en todo caso.

Así, el teocentrismo explicaría desde la mera existencia de la Tierra, el cielo y las estrellas (incluso cuando sus planteamientos estaban errados, como que la Tierra era plana) hasta la existencia de la propia vida, y por supuesto también el comportamiento, tanto de los animales como de los propios seres humanos. Cualquier evento sucedido, fuera afortunado o trágico, era parte del plan de Dios, de sus designios, y por lo tanto estaba explicado por el teocentrismo.

El teocentrismo fue el pensamiento reinante durante toda la Edad Media en Europa, cuando la religión Cristiana era inseparable de las propias monarquías que gobernaban en todos los países del Viejo Continente. El teocentrismo también se utilizaba en esta época para establecer las distinciones sociales como una cuestión que obedecía a la voluntad de Dios, de manera que el pueblo llano, altamente influido por la religión, pues toda su vida giraba en torno a ella, no mostrase resistencia a esta forma de distribución de la sociedad.

Las 5 características del teocentrismo

Aunque ya hemos anticipado alguna de ellas, lo cierto es que hay una serie de características que explican claramente el fondo del teocentrismo. A continuación vamos a explorarlas detenidamente para poder comprender las implicaciones de este concepto tan profundo.

1. Dios creador

La primera característica del teocentrismo es que afirma que Dios es el origen del universo al completo, y es la causa que hace que se mueva en la dirección en que lo hace, englobando también las propias conductas de los seres humanos. Por lo tanto, según el teocentrismo, cualquier acontecimiento estará dentro de los planes supremos de Dios, aunque las personas no podamos entender el por qué.

2. Dios omnipresente

Dios está en todas partes, y domina cada aspecto del mundo. La omnipresencia divina es otra de las características atribuidas al teocentrismo. Y es que, el concepto de un Dios en el centro de todo implica necesariamente que cualquier acontecimiento, por pequeño o grande que sea, pase necesariamente por la Deidad. Nada en el universo escapa a los designios del Ser Supremo.

3. Fe sobre razón

Nada está por encima de la fe, ni siquiera la razón. Por ello, la razón lógica solo debe ir encaminada a demostrar la validez de la fe y por lo tanto la existencia de Dios. Profundizaremos más adelante en este punto al hablar de la filosofía teocentrista. Cualquier razonamiento lógico no sería sino otra prueba más de la voluntad de Dios y de las leyes divinas.

4. Fe como control

El teocentrismo además favorece la utilización de la fe como método de control de la sociedad, y es que en una sociedad tan profundamente teocéntrica, el poder político es inseparable del poder religioso, por lo que las propias enseñanzas sagradas se convierten en código de valores y guían el comportamiento de las personas. Aunque pueda parecer sorprendente, esta herencia llega hasta nuestros días, y se aprecian claras diferencias entre sociedades en función de la religión que ha sido mayoritaria históricamente en ese territorio.

5. Líderes religiosos

La última característica del teocentrismo habla sobre la aparición de personalidades religiosas que se erigen en pastores de la sociedad, guardianes de la fe y de la palabra de Dios. Su importancia es igual o incluso mayor que la de la autoridad política, y ocupan un lugar especial junto a los monarcas, guiando las acciones de estos, pues saben que la voluntad del pueblo depende en gran medida de las directrices que ellos, como representantes de Dios en la Tierra, impongan a los creyentes.

Filosofía teocéntrica

Todos los estudios filosóficos desarrollados durante el medievo respondían al corte teocentrista, como es lógico. Como máximo exponente de la filosofía de esta época encontramos a Santo Tomás de Aquino, teólogo italiano, con una más que prolífica obra en la que trató de explicar toda la realidad existente a través de Dios, desde una perspectiva racional, o lo que es lo mismo, según la teología sistemática. Sus obras acerca de la metafísica fueron toda una referencia, y mantuvieron su vigencia durante varios siglos.

Una de las obras más importantes de Tomás de Aquino y que muestra el poder del teocentrismo, es su teoría de las Cinco Vías. Se trata de un conjunto de razonamientos, aparentemente irrefutables, por los que únicamente se puede llegar a la conclusión de que Dios existe, y por lo tanto, efectivamente, es el origen y el final de todo el universo. Lógicamente, posteriormente surgieron algunas voces críticas que aseguraban que había errores importantes en estos razonamientos y que por lo tanto no eran válidos.

La obra de Santo Tomás de Aquino fue tan importante para el catolicismo de la época por sus magníficos argumentos para defender el teocentrismo que llegó a tomarse como referencia absoluta en instituciones como la propia Inquisición y en el Concilio de Trento. Tal fue la importancia de su figura, que tras su muerte no solo fue canonizado, sino que fue nombrado Doctor de la Iglesia, un título reservado únicamente a personas santificadas que además han demostrado ser maestros en sus áreas de pensamiento, como es el caso.

Aunque los planteamientos hayan cambiado mucho desde entonces, la importancia de las obras de Santo Tomás de Aquino llega hasta nuestros días, e incluso algunas eminencias de la filosofía le consideran uno de los grandes referentes de la historia del pensamiento en la historia de Occidente.

Su presencia en otras sociedades y religiones

Aunque este artículo está centrado en el teocentrismo cristiano vivido en occidente durante la Edad Media, lo cierto es que no es el único tipo que ha existido, ni mucho menos. Y es que el teocentrismo parece una fase muy común en el desarrollo de todas las sociedades, pues igualmente se ha manifestado en lugares donde se profesaban otras religiones, como el judaísmo o el islam. De hecho, en el caso del islam, existen hoy en día determinadas regiones en las que el modo de pensamiento sería meramente teocentrista.

Además, el teocentrismo no se limita a las religiones monoteístas, pues se tiene constancia de que incluso en los propios pueblos precolombinos de América existían culturas en las que la religión y sus dioses eran el centro de todo pensamiento y comportamiento, al igual que ocurría con el teocentrismo cristiano del que hablábamos anteriormente. También podemos observar este fenómeno en civilizaciones tan antiguas como la egipcia, donde el Faraón, líder religioso y político, era considerado como descendiente mismo del dios Sol.

No hay que irse tan atrás en el tiempo para encontrar otros ejemplos. En el propio Japón, donde predomina el sintoísmo, ocurrió un curioso episodio cuando dicha nación tuvo que rendirse ante EEUU en la Segunda Guerra Mundial, y es que dicho acto supondría, para el emperador, admitir que no era un dios. Visto este ejemplo, resulta evidente que estaríamos ante un ejemplo de teocentrismo en una potencia mundial en pleno siglo XX.

Cambio de paradigma

El fin del teocentrismo cristiano llegó con el Renacimiento, con la entrada de la Edad Moderna, el descubrimiento del Nuevo Mundo y todos los cambios que experimentó la sociedad. El ser humano reemplazó a Dios en el centro de todas las explicaciones sobre el funcionamiento del propio mundo, y fue entonces cuando se abandonó el teocentrismo para pasar al antropocentrismo.

Entonces se dejó de ver cada suceso como la obra de Dios, y se empezaron a investigar las causas de cada fenómeno, desarrollándose cada vez más el pensamiento científico y racional, esta vez sin estar condicionado a demostrar la existencia de una entidad superior que encajase con los dictados de la Iglesia. Fue, por lo tanto, un período de esplendor y de crecimiento en todo lo referente al saber sobre el mundo, en todas las áreas de estudio existentes.

Referencias bibliográficas:

  • Beuchot, M. (2004). Introducción a la filosofía de Santo Tomás de Aquino. Salamanca: Editorial San Esteban.
  • Hernández, M. (2014). Teocentrismo, naturaleza inhóspita y autoafirmación humana: La génesis del estilo de vida moderno según H. Blumenberg. Carácas: Mundo Nuevo.
  • Talens, J.V. (1997). Cristocentrismo y Teocentrismo desde los orígenes de la fe cristiana. El espíritu, memoria y testimonio de Cristo : a propósito de la Tertio Millennio Adveniente : actas del IX Simposio de Teología Histórica.