¿Qué son los miedos infantiles y cuáles son los más frecuentes?

Veamos cuáles son los miedos infantiles más comunes y cómo afectan a los niños y niñas.

Qué son los miedos infantiles y cuáles son los más frecuentes

Los miedos son emociones muy útiles que durante cientos de miles de años nos han ayudado a esquivar todo tipo de amenazas a lo largo de la evolución de nuestra especie, y a ser precavidos ante situaciones desconocidas, arriesgadas o peligrosas.

Ahora bien, una de las características de las emociones es que no están limitadas por las lógicas de la razón, y es por eso que a veces aparecen o desaparecen de maneras que nos meten en problemas, sobre todo si no las sabemos gestionar. Y en el caso del miedo, somos relativamente proclives a sufrirlo en situaciones en las que no nos aporta beneficios: momentos en los que no estamos expuestos a peligros reales, sino, en todo caso, únicamente a peligros imaginados.

Teniendo en cuenta que en los primeros años de vida del ser humano nuestra capacidad de pensamiento abstracto y racional está limitada, y que tenemos poca información acerca de cómo funciona el mundo, no sorprende que muchos niños y niñas sufran miedos infantiles de manera frecuente. Se trata de vivencias estresantes y angustiosas que, si no son abordadas adecuadamente por los padres y madres, pueden dañar su calidad de vida y hacer que no se atreva a ir aprendiendo por su cuenta. Por eso, en este artículo hablaremos acerca de los miedos infantiles más comunes y sus características, de manera que sea fácil comprender por qué ocurren.

¿Qué son los miedos infantiles?

En las primeras etapas de desarrollo infantil es muy habitual que el niño o la niña desarrolle miedos específicos más o menos intensos en consonancia con los rasgos de su personalidad y su forma de ser; miedos que le hace evitar situaciones supuestamente peligrosas, de riesgo o desconocidas.

Estos miedos pueden ser experimentados ante situaciones objetivamente inofensivas durante su crecimiento, algo que es perfectamente normal y que puede favorecer a su correcto desarrollo intelectual y emocional.

Miedos en la infancia

En cierto sentido, los miedos infantiles son útiles: sirven para evitar que la ignorancia de los pequeños de la casa les exponga a situaciones peligrosas, y que no se vayan muy lejos de los padres (o en todo caso, que lo hagan a través de contextos que ya conocen bien).

Muchos de esos miedos, sin embargo, pueden mantenerse de manera sostenida a lo largo del tiempo, lo que genera a la larga un impacto muy negativo tanto a la salud física como la salud psicológica del niño o el adolescente.

En este artículo nos centraremos en aquellos miedos desadaptativos que afectan notablemente a la salud mental del niño o la niña, así como en las principales características de los miedos infantiles más comunes.

Existen una serie de miedos infantiles que suelen ser compartidos con mayor prevalencia entre niños y niñas pequeños y preadolescentes; veamos cuáles son.

Miedos infantiles más comunes

Los miedos intensos en los niños suelen aparecer más comúnmente entre los 3 y los 6 años; sin embargo, en otras edades también se pueden experimentar miedos desadaptativos y exacerbados que afectan de manera ostensible a la salud física o psicológica del niño o la niña.

Debido a que los miedos infantiles pueden ir cambiando a medida que evoluciona el desarrollo del niño, aquí presentamos los principales miedos asociados a cada etapa de crecimiento del niño o la niña.

1. Entre los 8 y los 9 meses de edad

Los bebés que tienen entre 8 y 9 meses suelen presentar un gran miedo o una fuerte ansiedad ante los desconocidos. En esta etapa es cuando empiezan a desarrollar la capacidad de identificar rostros conocidos; sin embargo, las caras de las personas desconocidas les causan miedo y les perturban.

Este miedo puede solventarse por parte de los padres, ayudando al bebé a que se sienta seguro y haciendo que duerma en su propia habitación a partir de los 5 meses para que no desarrolle una excesiva dependencia.

2. Entre los 10 meses y los 3 años

Alrededor de los 3 años, los bebés suelen desarrollar un miedo al abandono que puede variar en intensidad en función de sus características personales. Este miedo o ansiedad de separación se manifiesta siempre que tienen que separarse de sus padres y les genera un gran malestar.

Esto sucede generalmente cuando dejamos al bebé en la guardería o bien cuando sus padres tienen que separarse de él durante unas horas. En estos momentos el niño puede negarse a que sus padres se vayan y llorar de manera abundante.

Aunque esta reacción puede ser normal en algunos niños, el problema puede surgir cuando este miedo al abandono se alarga durante varios años y sigue presentando un miedo a la separación de sus padres.

3. A los 4 años

En torno a los 4 años de edad suele aparecer el miedo a la oscuridad, uno de los más compartidos por niños y niñas de todo el mundo, cuyo catalizador es estar en habitaciones a oscuras y sin ninguna luz para ver su entorno.

Se trata de un miedo que podemos solventar dejando una pequeña luz encendida en su habitación y que pueden convertirse en un problema si dura más de 2 o 3 años en la vida del niño.

4. Hasta los 6 años

Entre los 4 y los 6 años es habitual el miedo a las cosas o seres irreales, como pueden ser la presencia de monstruos o de cualquier otra criatura fantástica o mitológica.

Este miedo se debe a que el niño aún no es capaz de distinguir lo real de lo que no lo es, por eso puede sentirse amenazado por todo tipo de criaturas aterradoras bajo su cama o dentro del armario de su habitación.

5. A partir de los 7 años

Los niños y las niñas mayores de 7 años empiezan a desarrollar miedos sobre cosas que pueden suceder en la vida real, por muy improbables que sean.

Por ejemplo, a estas edades suelen temer que haya un extraño en casa que pueda hacerles daño, que algún ser querido pueda morir y que suceda un accidente de tráfico o bien una catástrofe natural.

Además de eso, algunos otros de los miedos infantiles que se desencadenan a esa edad tienen que ver con el miedo a los exámenes o a los resultados académicos y el miedo a no encajar con los compañeros de clase.

6. Durante la adolescencia y preadolescencia

Durante el período de la adolescencia y la preadolescencia es habitual que los miedos se relacionen mayoritariamente con cuestiones sociales.

Estos miedos suelen ser el miedo a no tener amigos, el miedo ante la propia imagen física, el miedo a no encajar en la escuela o el instituto o el miedo a fracasar en el ámbito académico, deportivo o en el amor.

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