Una de las teorías más importantes de este investigador suizo. Unsplash.

El ser humano vive en sociedad, interactuando continuamente con sus semejantes y teniendo los propios actos consecuencias sobre los otros. En este contexto, se ha elaborado todo un código no sólo normativo, sino también moral en función de las creencias compartidas sobre lo que resulta o no aceptable o los valores que seguimos.

Aunque desde el momento en que nacemos estamos sumergidos en él, lo cierto es que la moral no surge espontáneamente sino que se va desarrollando poco a poco a lo largo de nuestra evolución y maduración. Ello tiene un enorme interés a nivel científico, y son muchos los autores que han explorado y desarrollado teorías respecto a cómo aparece la moral en el ser humano. Entre ellos podemos encontrar la teoría del desarrollo moral de Jean Piaget, de la cual vamos a hablar a lo largo de este artículo.

Piaget y el desarrollo mental

Jean Piaget es uno de las más reconocidos autores en lo que respecta al estudio del desarrollo infantil, siendo uno de los padres de la psicología evolutiva.

Una de sus contribuciones más importantes es su teoría del desarrollo cognitivo, en el cual el pequeño va pasando por diferentes estadios de desarrollo (sensoriomotor, preoperacional, de las operaciones concretas y de las operaciones formales) en que va reconfigurando la propia cognición según va organizando u asimilando la información, así como adquiriendo distintas facultades y habilidades mentales y haciéndose su pensamiento cada vez más complejo.

Pero aunque Piaget se centró en el desarrollo de las facultades mentales y el pensamiento/razonamiento, también valoró y generó una teoría del desarrollo moral.

La teoría del desarrollo moral de Piaget

La teoría del desarrollo moral de Piaget se encuentra profundamente vinculada a su teoría del desarrollo cognitivo. La moral es valorada como un conjunto de reglas que el menor es capaz de obedecer y comprender en mayor o menor medida, generalmente vinculadas a la idea de justicia.

El autor considera que de cara a poder hablar de moral va a ser necesario adquirir un nivel de desarrollo equivalente a los dos años de edad, equivalente al periodo preoperacional (anteriormente se considera que no existe la suficiente capacidad mental para hablar de algo semejante a la moral).

A partir de dicho punto, el ser humano va a ir desarrollando una moral cada vez más compleja según su capacidad cognitiva se va haciendo mayor y con capacidad para el pensamiento abstracto e hipotético-deductivo. Así, la evolución de la moral depende de la de las propias habilidades cognitivas: para ir avanzando es necesario ir reorganizando y añadiendo información a los esquemas previamente existentes, de tal manera que se pueda desarrollar un conocimiento cada vez más profundo y a la vez crítico con la consideración que merece un comportamiento determinado.

Además de ello será necesaria la interacción con sus iguales, como principal mecanismo para adquirir información y dejar de lado el egocentrismo propio de las primeras etapas vitales. Por último es imprescindible que, poco a poco y según se van adquiriendo y dominando las capacidades y el pensamiento hipotético-deductivo, se vaya produciendo un progresivo alejamiento e independencia de los progenitores y su punto de vista, siendo esto necesario para que se desarrolle cierto relativismo y capacidad crítica propia.

Si bien la teoría del desarrollo moral de Piaget no es en la actualidad la mejor considerada, lo cierto es que sus estudios sirvieron de inspiración e incluso de base para el desarrollo de otras muchas. Ello incluye la teoría de Kohlberg, probablemente una de las más conocidas.

Estadios del desarrollo moral según Piaget

En la teoría del desarrollo moral de Piaget, el autor propone la existencia de tal y como hemos dicho un total de tres fases o etapas (si bien son las dos últimas las que serían propiamente morales), las cuales el menor va pasando según va adquiriendo e integrando cada vez más información y habilidades cognitivas. Las tres etapas o estadios propuestos son los siguientes.

1. Etapa premoral o de presión adulta

En esta primera etapa, que se corresponde a un nivel de desarrollo equivalente al propio del de un niño entro los dos y seis años de edad, surge el lenguaje y empiezan a poder identificar sus propias intenciones, si bien no existe una comprensión del concepto moral o de las normas.

Los patrones de comportamiento y las limitaciones a este dependen por entero de la imposición externa por parte de la familia o las figuras de autoridad, pero no se concibe la regla o norma moral como algo relevante per se.

2. Solidaridad entre iguales y realismo moral

La segunda de las etapas del desarrollo moral se da entre los cinco y diez años, apareciendo las reglas como algo procedente del exterior pero que se comprende como relevante y de obligado cumplimiento, siendo algo inflexible.

La ruptura de la norma se ve como algo enteramente castigable y visto como una falta, siendo pues mal vista. Surge la idea de justicia y de honestidad, así como la necesidad de respeto mutuo entre iguales.

La mentira está mal vista, y se acepta el castigo por la disidencia sin tener en cuenta posibles variables atenuantes o las intenciones, siendo lo relevante las consecuencias de la conducta.

Con el tiempo dejan de verse las reglas como algo impuesto por otros pero que siguen siendo relevantes per se sin que se precise de una motivación externa.

3. Moral autónoma o relativismo moral

Esta etapa surge aproximadamente a partir de los diez años de edad, en la etapa de las operaciones concretas e incluso en el inicio de las formales. En esta etapa el menor ya ha alcanzado la capacidad de utilizar la lógica a la hora de establecer relaciones entre las informaciones y fenómenos que vive.

A partir de aproximadamente los doce años ya existe la capacidad de operar con informaciones abstractas. Ello hace que aparezca poco a poco una mayor comprensión de las situaciones y de la importancia de diferentes factores a la hora de tener en cuenta las normas, como por ejemplo la intención.

Es en esta etapa en la que se alcanza una moral crítica, tomando conciencia de que las normas son interpretables y que obedecerlas o no puede depender de la situación y la propia voluntad: ya no es necesario que la norma se obedezca siempre sino que dependerá de la situación.

También se valora la responsabilidad individual y la proporcionalidad entre acción-castigo. La mentira ya no es vista como algo negativo per se a menos que suponga traición.

Referencias bibliográficas:

  • Piaget, J. (1983). El criterio moral en el niño. Editorial Fontanella.
  • Sanz, L.J. (2012). Psicología Evolutiva y de la Educación. Manual CEDE de Preparación PIR, 10. CEDE: Madrid.
  • Vidal, F. (1994). Piaget before Piaget. Cambridge, MA: Harvard University Press.