Un producto que a pesar de causar dependencia está relativamente bien visto.

En los últimos años el consumo de tabaco de liar se ha incrementado enormemente. Ha pasado a ser una popular forma de consumir tabaco, especialmente entre la gente joven, que después de la crisis ha pensado que era una opción más económica para fumar.

Enrollar tu propio tabaco para fumarlo se ha ido asentando como una opción más considerada en ciertos círculos sociales, y además se ha extendido la idea de que es menos nocivo que consumir un cigarrillo convencional.

¿Es verdad que fumar tabaco de liar es mejor para la salud que fumar tabaco de cajetilla? En el presente artículo vamos a ver qué hay de cierto en esta cuestión, pues es algo de lo que mucha gente está convencida.

¿Qué es el tabaco de liar?

Antes que nada es preciso aclarar que se entiende por tabaco de liar aquel tipo de tabaco que viene suelto, sin presentarse en forma de cigarrillo ya preparado.

Si bien este tipo de tabaco puede servir para otros modos modos de consumo como pipas, actualmente es mucho más conocido para preparar cigarrillos. Para poder hacerlo se tiene que comprar este tabaco suelto, además de papel y boquillas. Todo se vende por separado, generalmente en paquetes de plástico de diferentes marcas comerciales.

Si bien la más común es que los cigarrillos se preparen a mano, estos cigarrillos también se pueden preparar usando máquinas. Estas permiten conseguir una buena uniformidad a la hora de enrollar el cigarrillo. Por otro lado, también existen preparaciones de cigarrillo en los que solo les falta añadir dentro el tabaco de liar.

5 grandes mitos sobre el consumo de esta sustancia

Ha habido muchas personas que se han pasado al tabaco de liar al pensar que es mejor que el tabaco convencional, pero generalmente las razones no son tan ciertas como uno podría creer.

A continuación vamos a desmitificar los puntos clave que lleva a muchos fumadores a pensar que el tabaco de liar es una mejor opción para ellos. Vamos a ver por qué en la mayoría de casos preocuparse por fumar tabaco de liar o tabaco de cajetilla tiene poco sentido .

1. El tabaco es más natural

Algunos fumadores creen que el tabaco de liar es más natural y que contiene menos aditivos que los cigarrillos ya hechos en una fábrica. Al no llegar hasta el último paso posible en su proceso de elaboración, se asume que lo que hay en el paquete es más natural o orgánico, y por lo tanto, más saludable.

Pero lo cierto es que, más allá de la nicotina, al tabaco suelto también lo tratan y le añaden aditivos dañinos. Por ejemplo, hay sustancias que ayudan a retienen la humedad o a reducir el olor de humo del tabaco.

2. El papel es más saludable

“Si no es por el tabaco, entonces será por el papel”. Eso es lo que piensan algunas personas, que creen que si bien el tabaco puede no variar mucho, el papel del tabaco de liar es en gran probabilidad mucho mejor.

Los cigarrillos del tabaco de cajetilla vienen presentados con un papel blanco al que se le añaden aditivos para que no se apague mientras no damos ninguna bocanada. En cambio, el papel del tabaco de liar se apaga al poco de no fumar.

A partir de esto, muchas personas piensan que el papel del tabaco de liar es mejor porque quema más lentamente. Además, es más fino, por lo que hay menos sustancia a inhalar que no sea tabaco. Pero es importante no engañarse. Este papel sigue llevando sustancias tóxicas para nuestro cuerpo.

3. Se fuma menos cigarrillos

Hay personas que consideran que si compran tabaco de liar acaban fumando menos. Si hablas con ellas te darán diferentes razones, como que el papel se apaga más, que les da pereza preparar los cigarrillos o simplemente que no les gusta tanto y eso hace que tengan menos ganas de fumar.

Son estrategias que pueden hacer que uno fume menos, juntamente con otros factores asociados que veremos. Lo cierto es que se ha demostrado que los fumadores que usan tabaco de liar en general fuman menos que los que fuman los clásicos cigarrillos de tabaco manufacturado. Pero como veremos más adelante, también hay que tener en cuenta que el tabaco de liar pone otros problemas sobre la mesa.

4. Poner menos cantidad de tabaco es mejor

Si bien se pueden cargar más los cigarrillos, generalmente poder escoger la cantidad de tabaco que lleva un cigarrillo se aplica para querer fumar menos.

Hay quien prepara cigarrillos más delgados, es decir, con menos cantidad de tabaco, creyendo que es una buena solución para fumar menos. Pero como hemos visto en el punto anterior, intentar buscar soluciones para fumar menos no siempre es una buena idea.

Fumar cigarrillos más delgados puede incluso hacer que fumemos más, pues se está consumiendo menos nicotina de la que se está acostumbrado. Además, si así acaba siendo se acaba consumiendo más papel, y por lo tanto, más sustancias tóxicas que ni siquiera son tabaco.

Fumar cigarrillos más finos puede incluso provocar que se tenga que inhalar más fuerte, haciendo un esfuerzo respiratorio para entrar igualmente alquitrán y demás sustancias dañinas en tus pulmones.

5. Es más saludable

Esta idea es la conclusión a la que se llega después de creer algunos de los puntos anteriores. Hemos dejado este punto para el final para examinar diferentes factores que nos permiten desmentir definitivamente que el tabaco de liar sea una opción más saludable para tu cuerpo.

A continuación repasamos algunos de los aspectos más relevantes a tener en cuenta para nuestra salud. Fumar tabaco de liar y tabaco convencional es malo, es evidente, pero hay algunas diferencias que la investigación en este tema ha revelado.

5.1. Cáncer

El tabaco de liar puede percibirse como una opción menos nociva de fumar, pero los resultados no dicen lo mismo. Respecto a los fumadores de tabaco clásico, los fumadores de tabaco de liar presentan más incidencia de ciertos cánceres como el de pulmón, boca, faringe y laringe.

Además, se ha encontrado una concentración muy superior de alquitrán, monóxido de carbono y nicotina en el tabaco de liar en comparación al tabaco convencional. También se ha encontrado mayor efecto oxidativo en la células del cuerpo en experimentos que han estudiado ambos tipos de tabaco.

5.2. Monóxido de carbono

Las personas que fuman tabaco de liar tienen más monóxido de carbono en su sangre. Como aspectos destacables podemos afirmar que esto daña a las arterias y provoca menos capacidad respiratoria y eficiencia en el transporte de nutrientes en la sangre.

Según se ha estudiado, en el tabaco de liar se quema más papel y se produce más monóxido de carbono. Justamente, por lo tanto, esto hace que pueda empeorar la patología vascular, muy sufrida entre los fumadores.

5.3. Dependencia a la nicotina y su presencia en sangre

Una vez dejamos de encontrar nicotina en nuestro cuerpo al cabo de una o dos horas de fumar, otras moléculas dañinas como la cotinina siguen permaneciendo ahí. La cotinina es una sustancia producida en el metabolismo de la nicotina.

Se han encontrado restos de esta sustancia durante más tiempo en la sangre en personas que fuman tabaco de liar que en personas que fuman tabaco convencional. Pero en cualquier caso, no se ha encontrado diferencias entre la dependencia de unos y otros fumadores hacia el consumo de nicotina en general.

5.4. Disminución de los intentos de dejarlo

Una parte significativa de fumadores se han pasado al tabaco de liar porque creen que es mejor para ellos. Tal vez por esta razón la investigación presenta unos resultados menores en los intentos de dejar de fumar. Los consumidores de tabaco de liar son menos propensos a dejar de fumar.

La capacidad que siente el fumador para dejar el hábito, concepto llamado autoeficacia, es menor en el caso de los fumadores de tabaco de liar. Esta percepción hace que la motivación para dejar el mal hábito sea menor y, por lo tanto, más difícil alejarse de esta droga.

5.5. Estrés y adicción

Si se quiere evitar fumar lo mejor es, obviamente, dejar de fumar. Fumar tabaco de liar puede hacer que uno fuma algo menos, pero como vamos viendo, no todo se reduce al número de cigarrillos. Y aunque a veces uno mismo se engaña y se prive de ciertos cigarrillos, la ansiedad que puede generarse al no tener la sustancia puede aumentar la ansiedad.

Esto no es una buena solución para nuestro cuerpo; sufrir estrés también es nocivo para nuestra salud.

En cualquier caso podemos afirmar que la ansiedad que provoca restringir una sustancia a la cual estamos enganchados es un signo inequívoco de adicción. Y en lo que a resultados respecto a nivel de dependencia de nicotina se refiere, tan adictivo es fumar tabaco de liar como tabaco convencional.

Referencias bibliográficas:

  • Losardo, R. J. (2016). "Tabaquismo: adicción y enfermedades. Un desafío mundial y nacional." Revista de la Asociación Médica Argentina, 129 (4), pp. 36 - 38.
  • Rodríguez Araujo, O. (2010). Tabaco: mentiras y exageraciones. México D.F.: Orfila.