Con el paso del tiempo, la sexualidad de una pareja también cambia. Las primeras etapas de una relación suelen estar marcadas por la novedad y el descubrimiento, mientras que la convivencia introduce hábitos, responsabilidades y formas de intimidad más conocidas. Esto no implica necesariamente que el deseo tenga que desaparecer, pero sí plantea nuevas preguntas: ¿hasta qué punto conocemos nuestra propia sexualidad?, ¿seguimos explorándola?, ¿sabemos hablar de aquello que queremos y de lo que ha dejado de funcionarnos?
Charlando con Alessandra Skcardocci sobre deseo, sexualidad y relaciones de larga duración
De esto vamos a hablar con Alessandra Skcardocci, especialista en sexualidad masculina, disfunciones sexuales y terapia de pareja. Es fundadora de Sexologiatantra y trabaja desde la sexología somática, un enfoque vivencial que incorpora el cuerpo al abordaje de la sexualidad. También ejerce como educadora en sexología somática y facilitadora en tantra, y acompaña, entre otros perfiles, a personas y parejas con dificultades relacionadas con el deseo, la intimidad y la comunicación sexual.

Alessandra Skcardocci
Alessandra Skcardocci
Especialista en Sexualidad Masculina, Disfunciones sexuales y Parejas
¿Es inevitable que la rutina en pareja termine desgastando la sexualidad cuando una relación se consolida?
El problema no es la rutina per se; de hecho, la rutina es necesaria si la vemos como un hábito (algo que es habitual, usual entre nosotros). La rutina o el hábito son parte de nuestra adaptación como pareja.
El principal problema de la sexualidad en pareja con el tiempo es dar por hecho todo el constructo erótico y sexual de ambos. Es decir, «como a él/a ella le gusta así, pues siempre lo hacemos así». El error es estancarse en lo mismo siempre, asumiendo que es la única manera en la que podemos disfrutar.
El error está en dejarnos de tocar, de explorar porque, como estamos en pareja, «para qué, si no es necesario» o «usamos juguetes para agregar variedad». No, no es suficiente. Es necesario seguir tocándose, moviendo el cuerpo de manera individual. Nuestro cuerpo se transforma en las diferentes etapas de la vida y, de esta forma, te sigues descubriendo a ti mismo/a; así también puedes comunicarlo en pareja. Las demandas, las necesidades, los gustos, la consciencia y la apertura no son los mismos a los 20 que a los 30, a los 40 o a los 50.
El eje clave también es comunicar. Hablar asertivamente.
¿Qué entendemos exactamente por estancamiento sexual en una relación de pareja y cómo se diferencia de los cambios biológicos en el deseo sexual a medida que envejecemos?
Se entiende el estancamiento sexual como un momento en la relación donde ya la sexualidad no emociona lo suficiente por falta de novedad y de aprendizaje, cuando sentimos predecible cada dinámica y lo empezamos a ver más como una tarea o algo que hay que hacer para cumplir o para evitar una infidelidad.
El estancamiento es un punto que revela un estado de excesiva comodidad —muchas veces, de resignación también— y un momento clave donde se pueden replantear dinámicas, creencias y conductas actuales. En este punto, las relaciones pueden entrar en cierta fragilidad y ser proclives a los conflictos y tensiones innecesarias.
¿Consideras que muchas parejas que se quieren y funcionan bien en otros ámbitos terminan sintiendo que su vida sexual se ha apagado? ¿O lo más habitual es que, si la chispa sexual falla, todo lo demás en la convivencia también genere problemas?
Desde mi ejercicio profesional ya lo he visto todo. No puedo asegurarte una única verdad al respecto. Se ve el tipo de pareja que, al inicio, como la mayoría de relaciones, se entendía bien, pero, a partir de ciertas diferencias en la convivencia, conflictos financieros o distintas maneras de relacionarse con el dinero, tensiones entre familiares, aspectos de la personalidad del uno que no le gustan al otro, etc., terminaron por opacar la atracción sexual, pero aún conviven y se perciben como eso, casi tipo «roomies».
Otras parejas nunca se entendieron desde el inicio y lo normalizaron con el tiempo; ya sea por desconexión con su sexualidad individual, conflictos, creencias, codependencias, heridas de la infancia o del pasado sin resolver, etc., o también porque cuentan con diferentes personalidades eróticas y aún no lo saben ni ellos mismos. Entonces viven habituados y hasta resignados a que esa es la única manera posible y «digna» del precio de la estabilidad de una relación de pareja.
Otras pocas se entienden sexualmente, pero, en aspectos de convivencia, creencias o personalidades, no logran compaginarse en la cotidianidad.
Sin embargo, aunque exista variedad en tal aspecto, en general, la sexualidad de pareja empieza a fracturarse cuando asuntos importantes de la relación o de la convivencia dejan de abordarse y solucionarse. Una mala o ausencia de erotismo y sexualidad de pareja, en promedio, es la manifestación de una relación que ya viene herida desde antes.
Podríamos pensar que, si no conocemos el lado sexual de nuestra pareja, eso significa que no la conocemos en su totalidad, por muchos años que hayamos pasado juntos. ¿Cuál es la relación que existe entre la conexión emocional y el deseo sexual en las relaciones de larga duración?
Es curioso y paradójico al mismo tiempo porque siempre nos inculcaron que la responsabilidad de nuestra sexualidad y nuestro placer recae exclusivamente en nuestras parejas, y esto es un peso enorme para el otro, además de injusto.
La principal razón de dejar de disfrutar o de desconectarnos de nuestro placer es nuestra responsabilidad y deber; nuestra pareja es corresponsable y así funcionamos de manera interseccional. Es nuestra responsabilidad principal conocernos primero antes de creer que vamos a conocer a nuestras parejas antes que a nosotros mismos.
En promedio, en las relaciones más estables, la conexión emocional es aparentemente sólida (en muchos casos hay suficiente confianza); en otras, la mayoría, se mantienen juntos por costumbre, por los hijos, por el miedo al qué dirán, cuando ya no confían entre ellos o se ven como amigos, pero frente a los demás juegan a ser familia o a ser pareja.
El deseo sexual es normal que baje con los años, además porque, cuando dejamos de conocernos y de observarnos en distintas etapas de la vida, asumimos que es culpa de la rutina y tal vez esa excesiva comodidad sí tenga que ver ahí, pero es también una oportunidad de replantear la dinámica de la relación. Si estamos abiertos a experimentar, vivir y aprender, hacer otras cosas que mantengan la salud de la relación, porque, por más amor y respeto que exista en el vínculo, el deseo sexual sí requiere y demanda novedad, curiosidad y expectativa frente a lo desconocido. Si esto no se habla a tiempo, uno de los dos puede sentirse tentado a volver a sentir esa emoción y ese deseo con otras personas sin haberse pactado en la relación principal.
Según tu experiencia, ¿qué errores suelen cometer las parejas cuando intentan afrontar este estancamiento por su cuenta?
Asumir que lo que le funcionó al amigo o a la amiga también nos va a funcionar a nosotros. Asumir que una mala sexualidad se soluciona a punta de juguetería sexual o aprendiendo del porno.
Creer que ChatGPT les va a solucionar un problema del que no quisieron hacerse cargo desde el principio y buscar salidas rápidas y baratas a conflictos de profundidad y observación de prácticas actuales para reinterpretarlas según la etapa de la relación en la que se encuentran.
¿Qué estrategias pueden ayudar a una pareja a salir del estancamiento sexual sin caer en la presión o la sensación de «obligación», que a su vez matan el deseo? ¿Y cuándo es recomendable buscar ayuda profesional para abordar estas dificultades?
Primero es preguntarnos la razón del estancamiento. Muchos dirían que el tiempo que llevan juntos; otros dirán que por alguna infidelidad que no se terminó de trabajar o sanar; otros dirán que fue a raíz de los hijos, etc.
Porque lo primero que hay que resolver es la razón de ese estancamiento.
Por supuesto, nadie va a disfrutar una práctica sexual que anteriormente no ha sido pactada. Requiere de disposición, apertura y negociar a qué estamos abiertos a explorar y tal vez incorporar a la sexualidad de pareja posteriormente.
Lo siguiente que yo recomendaría es que cada uno se dedique un tiempo y un espacio a solas para cultivar su autoerotismo con cierta periodicidad, sin que el otro se vea amenazado o desplazado por esto. De manera intencional, como una práctica de autorreconocimiento y autonomía sexual para observarse y, asimismo, poder hablar al respecto también con su pareja sobre lo que quiere, lo que no, lo que necesita, lo que no, etc. Partiendo de un conocimiento básico de sí mismos, pueden abrirse a las posteriores conversaciones sobre lo que desean y lo que no, y empezar a experimentar juntos, preferiblemente de la mano de un experto.
En este punto también podría sugerirse la posibilidad de sumergirse juntos en experiencias grupales para parejas.
¿Por qué en muchos casos resulta difícil hablar de sexualidad incluso con la persona con la que compartimos la vida, y qué se puede hacer para dar el primer paso y romper esa dinámica de tabú?
Por miedo a que el otro lo tome mal, por inseguridades y miedos propios sin sanar. Por miedo a herirle.
Muchas veces se toma la conversación sobre sexualidad como un ataque (en realidad, el que reacciona a la defensiva es el ego cuando asume que todo lo que hace está bien o es suficiente).
En otras ocasiones no sabemos cómo hacerlo; necesitamos ayuda (preferiblemente de un profesional, no de los amigos o familiares).
En el peor de los casos, porque creemos que realmente no es tan importante. Es el peor de los casos porque contribuye al distanciamiento físico de la pareja. Una pareja sin sexualidad compartida está lista para cerrar su ciclo y acabarse.
El primer paso es aceptar que hay un problema que resolver y que es necesario caminarlo de la mano de profesionales. La intimidad de pareja ni la información personal se resuelven con ChatGPT. He conocido situaciones donde, esperando resolver un problema complejo de pareja, terminaron peor y más confundidos.

Alessandra Skcardocci
Alessandra Skcardocci
Especialista en Sexualidad Masculina, Disfunciones sexuales y Parejas













