El estudio de las ilusiones ópticas ha sido de gran ayuda para la psicología por lo que pueden revelar sobre los procesos perceptuales. Por poner un ejemplo, entender cómo funciona nuestro cerebro respecto a la propiocepción, ha sido de gran utilidad para los pacientes que han sufrido una amputación. Gracias a técnicas como la caja espejo es posible reducir su dolor fantasma y mejorar su la calidad de vida.

Desde hace varias décadas, la ciencia se ha interesado por estos fenómenos. Y el avance tecnológico ha permitido adquirir nuevo conocimiento y entender mejor qué ocurre en nuestro cerebro. Un grupo de psicólogos de Pensilvania (Estados Unidos) descubrió una ilusión curiosa, conocida como “ilusión de la mano de goma”.

Los investigadores se dieron cuenta de que si ponemos una mano de goma delante de nosotros y, a la vez, tapamos uno de nuestros brazos de manera que parezca que la mano de goma es parte de nuestro cuerpo, cuando alguien nos acaricia la mano de goma, sentiremos que nos están acariciando la mano real.

A continuación puedes visualizar cómo sucede la ilusión de la mano de goma:

La ilusión de la mano de goma, más que un simple truco para ilusionistas

La ilusión de la mano de goma no solamente se convirtió en un truco para los ilusionistas, sino que fue un hallazgo importante porque permitió comprender cómo la vista, el tacto y la propiocepción (es decir, el sentido de la posición del cuerpo) se combinan para crear una sensación convincente de la propiedad del cuerpo, uno de los fundamentos de la autoconciencia.

La propiedad del cuerpo es un término que se usa para describir el sentido de nuestro yo físico y diferenciarlo de que no forma parte de nosotros. Es lo que permite que sepamos que un martillo que estamos sosteniendo con nuestra mano no es parte de nuestro cuerpo o, en el caso de los animales, que sepan que no deben comerse sus patas porque pertenecen a su propio cuerpo.

El descubrimiento de ilusión de la mano de goma ha inspirado a muchos investigadores

Para el neuropsicólogo del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), Henrik Ehrsson, “La ilusión de la mano de goma ha inspirado a muchos investigadores, y muchos estudios han intentado buscar las respuestas a este fenómeno. La ciencia ha querido saber cómo el cuerpo es percibido por nuestra mente, y cómo sucede la integración de esta información”.

Los científicos han descubierto que a mayor intensidad con las que se experimenta la ilusión de la mano de goma, por ejemplo al golpearla con fuerza, existe una mayor actividad en la en la corteza premotora y en la corteza parietal del cerebro. Estas áreas son responsables de integrar la información sensorial y de movimiento. Pero claro, no es lo mismo acariciar la mano que golpearla. Y a pesar de que los individuos que han realizado experimentos con la mano de goma son conscientes de que dicha mano no forma parte de su cuerpo, las regiones cerebrales que se activan con el miedo y la amenaza, y que corresponden a la huida, también se activan más.

¿Qué ocurre con la mano auténtica que está escondida?

Otro hallazgo interesante es el que fue llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Oxford, que quisieron saber qué le ocurre a la mano que se esconde durante el experimento. Si el cerebro reacciona a la mano de goma, ¿también reacciona a la mano que está escondida? Pues parece ser que, justo cuando el cerebro falsamente reconoce la mano de goma como suya, la temperatura de la mano auténtica, que se encuentra escondida, desciende. En cambio, el resto del cuerpo sigue siendo la misma.

Además, cuando el experimentador estimula la mano escondida, el cerebro del sujeto tarda más en responder que cuando se toca la otra mano auténtica. Estos resultados parecen demostrar que, cuando el cerebro piensa que la mano de goma es una mano auténtica, se olvida de la otra mano.

Esto ha sido realmente interesante para la medicina porque demuestra que regulación térmica del cuerpo también depende del cerebro.

La terapia caja espejo: otro ejemplo de ilusión óptica

Los experimentos basados en ilusiones han ayudado a los pacientes que han sufrido amputaciones y que siguen sintiendo dolor a pesar de que el miembro ya no forma parte de su cuerpo, lo que se conoce como “dolor fantasma”.

El neurólogo del Centro del Cerebro y la Cognición de la Universidad de California en San Diego, Vilayanur S. Ramachandran, también se interesó por este tipo de ilusiones ópticas para diseñar la Terapia de la Caja Espejo, que funciona para reducir el dolor fantasma.

La caja espejo tiene similitudes con la ilusión de la mano de goma. En la caja espejo se coloca la mano buena al lado de un espejo y se mueve de manera que la persona piensa que está moviendo la mano imputada. En este caso, la mano del espejo actúa como la mano de goma y, gracias a esto, el dolor desaparece por la retroalimentación visual y al eliminar las posiciones potencialmente dolorosas. Con esta técnica se consigue dar feedback al cerebro y aliviar el dolor que la persona siente.

Si quieres saber más sobre la caja espejo, puedes leer este artículo: “El miembro fantasma y la terapia de la caja espejo”.