Las partes y funciones de estas estructuras del organismo humano.

Nuestro cuerpo es un organismo complejo, el cual está conformado por diversos sistemas de órganos, tejidos, enzimas y fluidos los cuales permiten cumplir con determinadas funciones biológicas las cuales nos permiten la supervivencia.

Ahora bien, el correcto funcionamiento de todos estos sistemas requiere de la existencia de otros que permitan gestionarlos y coordinarlos. El primero y más relevante es el sistema nervioso, encargado precisamente de dicha gestión y control. Pero también es necesario que se generen elementos que permitan que los sistemas se activen o se inhiban ante las órdenes del sistema nervioso. Este último sería el caso del sistema endocrino.

Y dado que la emisión de dichas sustancias requiere de cierto control a nivel neural, podemos también hablar de un sistema neuroendocrino que permite controlar la emisión de sustancias como las hormonas, necesarias para el buen funcionamiento de diversos sistemas corporales. Y es sobre este último sobre el que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

Sistema neuroendocrino: ¿qué es?

Podemos considerar como sistema neuroendocrino al conjunto de estructuras que forman el sistema endocrino y la parte del encéfalo dedicado a la emisión, control y transmisión de las sustancias que generan.

Se trata de un sistema vital para el ser humano, que se encarga de la emisión y gestión de las hormonas y que como tal influye en la generación de cambios en el funcionamiento o incluso la estructura de nuestro cuerpo. Estas hormonas viajan principalmente por el sistema cardiovascular hacia los órganos y tejidos sobre los que deben actuar.

Por lo general podemos considerar que este sistema se origina en el hipotálamo y desde él, pasando por la hipófisis, puede generar diferentes circuitos o vías.

Entre ellos destacan tres: el hipotálamo-hipófiso-adrenal (que regula especialmente la respuesta del organismo al medio así como el estrés y la activación), hipotálamo-hipófiso-gonadal (centrado en la maduración y desarrollo sexual) y hipotálamo-hipófiso-tiroideo (más vinculado a la regulación corporal y al crecimiento).

Funciones

Si bien a nivel general la función de este sistema pasa por la de generar y gestionar la producción y transmisión de hormonas, este hecho hace que en realidad el sistema neuroendocrino tenga una gran cantidad de subfunciones.

En este sentido, entre otros muchos elementos nos permite contribuir a gestionar nuestro sistema inmune, regular nuestra respuesta sexual, generar hambre o sed de cara a que actuemos cuando nuestro cuerpo necesita nutrientes, experimentar emociones y sentimientos hacia elementos del entorno o hacia otras personas, regular la digestión, controlar los ritmos biológicos, mantener el equilibrio electrolítico de nuestro cuerpo. o incluso provocar nuestro crecimiento y desarrollo durante el ciclo vital.

Principales partes del sistema neuroendocrino

El sistema endocrino está formado por una gran cantidad de diversas glándulas productoras de hormonas, que se ven gestionadas por parte del sistema nervioso configurando de manera conjunta el sistema neuroendocrino. Entre los principales componentes de este último sistema podemos encontrar los siguientes elementos.

1. Hipotálamo

El principal núcleo del sistema nervioso que se encarga de regular el conjunto del sistema neuroendocrino, la parte del sistema con mayor rol a la hora de controlar y coordinar su funcionamiento y la liberación de hormonas, es el hipotálamo.

Esta parte del encéfalo inicia la producción de diferentes hormonas que a su vez activan la hipófisis, otro de los principales elementos del sistema. A partir de él surgen además diferentes circuitos, que incluyen la hipófisis y que se dirigen a regular diferentes sistemas.

El hipotálamo produce diferentes hormonas, entre las que destaca la oxitocina y la vasopresina, además de hormonas liberadoras de otras sustancias que permiten que se sinteticen en el hipotálamo

2. Hipófisis

La hipófisis o glándula pituitaria es otro de los principales elementos del sistema neuroendocrino, y es en ella concretamente en la que se generan la mayor parte de hormonas que desde el cerebro y a través de la sangre van a enviarse a otras zonas y órganos del organismo. Se encuentra conectada y unida al hipotálamo por neuronas y vasos sanguíneos, de hecho colgando de él.

Si bien el hipotálamo forma más bien parte del sistema nervioso, la hipófisis se halla a medio camino entre este y el endocrino, actuando como principal núcleo que permite que las órdenes del sistema nervioso puedan enviarse al resto de glándulas endocrinas del cuerpo.

Asimismo, está configurada por hipófisis anterior o adenohipófisis y posterior o neurohipófisis. En la adenohipófisis se generan hormonas tan importantes como la del crecimiento, la ACTH, la luteinizante, las betaendorfinas, la prolactina o la hormona estimulante de la tiroides. Se encarga de la liberación de hormonas tróficas, las cuales son aquellas que activarán otras glándulas endocrinas del cuerpo.

La neurohipófisis, a pesar de que se vincula a hormonas como la oxitocina o la vasopresina, en realidad no sintetiza hormonas: su principal función es almacenar y posteriormente liberar en la sangre dichas sustancias, las cuales produce el hipotálamo.

3. Epífisis

En ocasiones olvidada y a veces confundida con la hipófisis, la epífisis o glándula pineal es una glándula situada en el encéfalo que resulta de gran relevancia para nosotros, dado que participa en la emisión de sustancias como la melatonina y por tanto en el mantenimiento de los ritmos biológicos (como por ejemplo el sueño/vigilia).

También se vincula a la producción de endorfinas y tiene relevancia a nivel de contribuir a gestionar nuestra esfera emocional, o la producción de melatonina.

4. Tiroides

La glándula tiroides es una de las principales glándulas del sistema endocrino. Situada en la garganta, concretamente sobre la tráquea y bajo la faringe, la tiroides es el órgano que genera entre otras la hormona tiroidea y la tiroxina, las cuales son fundamentales en el metabolismo y participan en el crecimiento del cuerpo.

También afecta a la temperatura del organismo, al funcionamiento del sistema nervioso y cardiovascular y la gestión de la energía corporal.

5. Glándulas paratiroides

Por lo general poco conocida, esta agrupación de cuatro glándulas se sitúa por detrás de la tiroides y tiene como principal función de la de mantener un equilibrio u homeostasis en los niveles de calcio presentes en nuestro organismo (tanto a nivel de sangre como de huesos, por ejemplo).

6. Timo

El timo es una parte del sistema endocrino que suele ser injustamente olvidada, pero que tiene un papel fundamental para nuestra supervivencia: se encarga de producir los linfocitos T, una parte imprescindible de nuestro sistema inmune. Se encuentra justo detrás del esternón.

7. Glándulas suprarrenales

Situadas por encima de los riñones y divisibles en corteza y médula, estas glándulas son una parte fundamental en lo que respecta a la generación de hormonas como los corticoides o en la producción de sustancias fundamentales para el crecimiento (incluyendo parte de las características sexuales), la gestión de los carbohidratos, la regulación de elementos como el sodio o el potasio, la activación del cuerpo o la preparación para la lucha-huida.

En ellas se genera por ejemplo la adrenalina, el cortisol o la angiotensina.

8. Páncreas

Parte del sistema digestivo, es el principal productor de insulina y glucagón, elementos fundamentales para la gestión, utilización y almacenamiento de la glucosa extraída de los alimentos. Así, es imprescindible para la gestión de la glucemia y por lo tanto un elemento relevante en el metabolismo.

También secreta somatostatina, la cual contribuye a frenar el crecimiento al parar la secreción de la hormona del crecimiento por parte de la hipófisis.

9. Testículos/Ovarios

Los testículos y los ovarios son también parte del sistema endocrino y neuroendocrino, y suponen una de las principales fuentes de hormonas sexuales de nuestro cuerpo. Los testículos producen principalmente testosterona, mientras que los ovarios hacen lo propio con la progesterona y los estrógenos.

Estas hormonas afectan al comportamiento sexual, contribuyen a la formación de las características sexuales secundarias propias de cada sexo y tienen que ver con aspectos como el deseo, la preparación para el parto, el fortalecimiento y crecimiento de huesos y músculos o incluso elementos socioemocionales (en ambos sexos) más allá de lo reproductivo.

Algunas enfermedades que lo afectan

Al igual que ocurre con el resto de sistemas, el sistema neuroendocrino o alguno de sus componentes puede verse afectado por algún tipo de afección.

Ejemplos de ello lo podemos encontrar por ejemplo en la diabetes mellitus (la más común de todas las enfermedades vinculadas al sistema endocrino, que tiene incluso potencial mortal si no se controla), en que se encuentran alteradas las células del páncreas que secretan insulina, o el hiper o hipotiroidismo, en los cuales la producción de hormonas por parte de la tiroides se ve excesivamente incrementada o disminuida de tal modo que genera diversas problemáticas.

También diferentes neoplasias o tumores pueden generar problemas en las diferentes vías que forman el sistema neuroendocrino. Otras problemáticas que pueden aparecer el síndrome de Cushing o el de Addison, vinculados al exceso/déficit de cortisol, gigantismo o enanismo, hirsutismo, parada del crecimiento o alteraciones del desarrollo físico.

En definitiva, son muchos los problemas que pueden derivarse de un mal funcionamiento del sistema neuroendocrino y que pueden tener consecuencias a nivel físico, mental o conductual, hasta el punto de poder suponer un riesgo para la supervivencia. Resulta fundamental investigar en mayor medida este sistema con el fin de poder resolver los problemas que ya puedan existir o prevenir que estos puedan llegar a aparecer.

Referencias bibliográficas:

  • Gómez, M.; Espejo-Saavedra, J.M. y Travillo, B. (2012). Psicobiología. Manual CEDE de Preparación PIR, 12. CEDE: Madrid
  • Kandel, E.R.; Schwartz, J.H. & Jessell, T.M. (2001). Principios de neurociencia. Cuarta edición. McGraw-Hill Interamericana. Madrid.