Todo el mundo siente estrés laboral en algún momento de su vida profesional, por mucho que le guste su trabajo. Los horarios, los compañeros de trabajo, las fechas de entregas, el miedo al despido y muchos más son motivos de preocupación y estrés laboral.

Un poco de estrés es motivador y necesario para conseguir los objetivos pero, cuando este estrés es constante puede llevarnos a problemas de salud, problemas con nuestras relaciones y un mal rendimiento laboral.

Es por este motivo que aprender cómo manejar el estrés laboral puede ser de gran ayuda, tanto en el puesto de trabajo como en nuestra vida personal y veremos, a continuación, formas para gestionar este problema en el empleo.

Cómo gestionar el estrés laboral adecuadamente, paso a paso

El estrés es algo que está presente en nuestras vidas y es normal, especialmente en el ámbito laboral. Cuando trabajamos necesitamos estar bien despiertos y saber lo que estamos haciendo para evitar accidentes, cumplir con los objetivos que se nos asignan y entregar los informes y demás documentos en los plazos que se acuerdan. Sin embargo, en ciertas situaciones este estrés no es para nada adaptativo, perjudicándonos a nivel de salud, afectando a nuestro rendimiento y dañando nuestras relaciones.

Las causas del estrés laboral son muy varias, pero entre ellas podemos encontrar una excesiva carga de trabajo, tener pocos descansos, no saber cuáles son las funciones de nuestro puesto de trabajo, tener unas malas condiciones de trabajo, malas relaciones con el jefe y los compañeros, incertidumbre por el futuro, sensación de falta de control, falta de apoyo laboral o una deficiente comunicación en la empresa, entre otras muchas más.

Debido a todo esto, son muchas las formas de malestar que podemos sufrir a causa del estrés laboral. Entre las más importantes tenemos problemas cardíacos, dolor de espalda, problemas de estado de ánimo, problemas en el sistema inmunitario, ataques de ira y malas relaciones con nuestro círculo cercano, lo cual ocasionará todavía más estrés. Además, es frecuente que se sienta un enorme sentimiento de apatía y frustración.

Es un tipo de malestar que no se debe tomar a broma. Para evitar todo esto a continuación veremos cómo manejar el estrés laboral, enfocándonos en la calidad del puesto de trabajo, nuestra relación con el mismo, las estrategias para reducir nuestra ansiedad y las formas para canalizarla.

1. Tomarse un descanso

Es fundamental disponer de un pequeño rato para desconectar en el puesto de trabajo. Tomarse un descanso puede ser la mejor forma de reducir el estrés y volver a la tarea con una mente más clara y despejada.

Podemos intentar descansar dando un breve paseo, tomar un aperitivo saludable como una infusión o leer un libro que nos hayamos llevado al lugar de trabajo.

En caso de que no podamos dejar la tarea por más de diez minutos o que en nuestro empleo no sea posible salir de la oficina un opción es cerrar los ojos durante cinco minutos y respirar profundamente.

2. Describir el empleo

Aunque pueda resultar extraño, en muchas ocasiones el estrés laboral viene ocasionado por no saber exactamente qué tareas se deben desempeñar.

Describir el empleo, identificando tareas que no se nos tendrían que adjudicar o sabiendo con más claridad qué es lo que tenemos que hacer son formas de hacer frente a la incertidumbre y ambigüedad que en muchas ocasiones aparecen en los puestos de trabajo.

Superadas esas ambigüedades es posible tener claro lo que se debe hacer, a quien acudir cuando algo vaya mal y cuales son nuestras responsabilidades.

3. Establecer metas razonables

Es muy importante establecer metas razonables y realistas, que no consuman en exceso ni ocupe todo nuestro tiempo disponible. No se debe aceptar más trabajo del que se pueda hacer gestionando bien el tiempo.

Si el jefe nos adjudica una tarea que no estamos seguros que podamos desempeñarla a tiempo, deberíamos hablar con él para plantearle la posibilidad de desmenuzarla en objetivos más pequeños y fácilmente asumibles, y así hacer un trabajo de mejor calidad sin quemarnos.

4. Administrar el uso de la tecnología

Suele pasar que llegamos a casa, miramos el móvil, vemos una notificación de nuestro jefe y nos ponemos nerviosos: nos hemos llevado el trabajo a casa, aunque la jornada ya haya acabado.

Debemos poner límites a los avisos del trabajo estableciendo un horario en el que se nos pueda encontrar disponible y teniendo el móvil, el busca o el correo laboral desconectado pasada una determinada hora, como la hora de la cena o por la noche.

5. Organizarse en base a prioridades

Una buena forma de evitar el estrés laboral es organizándose el puesto de trabajo adecuadamente, estableciendo qué tareas pendientes se deben hacer las primeras. Una idea es coger un trozo de papel y apuntar por orden de más a menos prioritaria aquellas labores que se deben hacer, ya sea durante el día o durante la semana.

Esto nos ayudará a organizarnos mejor, nos motivará para ponernos manos a la obra y nos quitará bastante la incertidumbre de no saber cómo empezar o cómo seguir.

6. Disfrutar entre semana

En muchas ocasiones, el estrés laboral no es debido a que nuestro trabajo sea estresante en sí o que nos haya pasado algo malo en el puesto de trabajo.

Suele pasar que nos estresamos y frustramos porque nos hemos centrado mucho en nuestro trabajo, hasta tal punto que cuando nos damos cuenta ya se ha hecho de noche y no nos da tiempo a disfrutar de nuestras aficiones, como puede ser hacer deporte, mirar películas, quedar con amigos o disfrutar de rato con nuestra familia.

En la medida que nuestro trabajo nos lo permita, especialmente si tenemos horario flexible, una muy buena forma de evitar esta frustración es reservar un momento de la semana para hacer aquello que nos gusta.

Disfrutar entre semana de actividades que nos sean placenteras hará que no nos sintamos mal por haber dejado que el trabajo se coma nuestro tiempo libre porque, realmente, lo habremos disfrutado.

7. Evitar la multitarea

Se nos bombardea con el mensaje de que somos capaces de hacer todo tipo de cosas a la vez. Pues bien, eso no es así, y mucho menos estando trabajando. Si queremos que lo que se nos ha asignado salga bien hay que evitar la multitarea a toda cosa.

Es mucho mejor hacer una sola cosa, concentrándonos en lo que estamos haciendo y asegurándonos de que todo va bien, que no intentar hacer dos o más a la vez y no darnos cuenta de que estamos cometiendo errores.

Si tenemos más de un trabajo que hacer, lo mejor es, como ya hemos comentado, organizarse en función de qué tareas son prioritarias. Destinar tiempo y energía a más de una tarea a la vez lo único que hará será que tengamos un mal rendimiento, y deteriorará nuestra salud.

8. Apoyo familiar y de amistades

Si sufrimos estrés laboral es muy importante que nuestro círculo de amistades y familia lo sepa. No únicamente para que nos den su apoyo incondicional sino, también, para que comprendan que no nos conviene que nos metan presión cuando ya hemos tenido suficiente en el trabajo.

El apoyo de la familia y los amigos y su comprensión de lo mal que lo estamos pasando son un factor de protección ante la psicopatología. Nos pueden ayudar para que consigamos gestionar el estrés, además de que pueden proponernos formas que les hayan funcionado para reducir este problema en sus trabajos.

9. Saber cuándo renunciar

A veces el trabajo nos causa tanto estrés que no es para nada saludable continuar en él. En caso de que sea así, se deberá averiguar cuál es el mejor momento para renunciar al puesto de trabajo y ver qué opciones laborales disponemos.

Puede darse el caso de que no haya más trabajos a los que aspirar, lo cual, en caso de encontrarnos en el desempleo, nos podría causar más estrés. Se deben estudiar todas las opciones y decidir qué creemos que es lo que más nos conviene.

10. Acudir al psicólogo

Desarrollar hábitos saludables es fundamental para poder hacerle frente al estrés y poderlo evitar. Además de buenos hábitos de autocuidado como tener una buena higiene del sueño, una buena alimentación, hacer ejercicio y no abusar del tabaco, el café y el alcohol está acudir al psicólogo.

Este profesional de la salud psicológica estudiará nuestro caso, verá cuánto estrés estamos sufriendo y optará por una opción terapéutica u otra, conveniente para cada caso.

También nos podrá ayudar a decidir si es adecuado continuar trabajando en donde lo estamos haciendo o si sería recomendable buscarse otro empleo, si es que el que tenemos nos está agotando física y mentalmente.

Referencias bibliográficas:

  • Mutual, M. C. (2008). Stop al Estrés: Cómo gestionar el Estrés Laboral. Barcelona: MC Mutual.
  • Osorio, J. E., & Niño, L. C. (2017). Estrés laboral: estudio de revisión. Diversitas, 13(1), 81-90.
  • Silla, J. M. P. (2001). El estrés laboral: una perspectiva individual y colectiva. Prevención, trabajo y salud: Revista del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo,(13), 18, 38.