El trabajo es necesario, de eso no hay duda. Además de que nos da para poder sobrevivir, es un elemento que organiza nuestro tiempo y nos otorga una etiqueta profesional que nos define.

Sin embargo, si se limita el tiempo y se ofrecen unas condiciones laborales adecuadas, a largo plazo nuestra salud se verá perjudicada. Tanto a nivel físico como mental, trabajar más de lo debido nos daña, haciendo que seamos más infelices y menos productivos.

Por este motivo es tan importante concienciarse sobre las consecuencias de la sobrecarga laboral, las cuales veremos a continuación además de lo que se puede hacer para evitar tal fenómeno.

Principales consecuencias de la sobrecarga laboral en la salud del trabajador

El trabajo es un aspecto muy importante de nuestras vidas, no únicamente por su retribución económica.

El empleo es algo que ocupa buena parte de nuestro día a día, dándonos un horario más o menos estable, que organiza nuestra vida y nos da cierta seguridad de orden y equilibrio. Sin embargo, en muchas ocasiones acabamos trabajando más de la cuenta, sacrificando otros aspectos de nuestra vida y adquiriendo todo tipo de problemas a nivel emocional, psicológico y físico.

Tanto los trabajadores como sus superiores intentan, ya sea por deseo propio como por obligación legal, respetar la máxima de las 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de sueño, pero esto, en la práctica, resulta ser muy difícil cumplirlo. No son pocos los trabajos que acaban poniendo más carga laboral a sus trabajadores de la que se había acordado, haciendo que haya insatisfacción en sus empleados.

Trabajar más de lo que uno quiere hace que, a la larga, su productividad se vea reducida. Si estamos invirtiendo por un prolongado tiempo todos nuestros recursos, tanto físicos como cognitivos, es de esperar que tarde o temprano acabemos trabajando peor de lo que solemos hacerlo en condiciones normales. Esto añade todavía más tensión al trabajador, quien teme por su puesto de trabajo y la continuidad de sus ingresos.

La sobrecarga laboral es algo que cada uno vive de forma diferente. Hay quienes trabajan mejor bajo presión, gestionado bien el hecho de que su jefe le haya puesto más trabajo del normal. Otros, en cambio, se siente más rápidamente agobiados, trabajando peor.

Sea como sea, se entiende por sobrecarga laboral la consecuencia de designar funciones adicionales al trabajador de forma excesiva, desproporcionada y constante. El trabajador no se siente estimulado, realizando un trabajo de peor calidad y viendo afectada su salud.

Principales consecuencias

A continuación veremos las principales consecuencias de la sobrecarga laboral.

1. Ansiedad

Si el puesto de trabajo agota y extenúa al trabajador no es de extrañar que, a la larga, él mismo acabe sufriendo problemas de ansiedad.

Trabajar más de lo debido, teniendo que hacer horas extra, cumplir con los plazos de las entregas o combinar las tareas diarias con las que aparecen a última hora generan estrés, el cual hace que el organismo se prepare para situaciones de tensión y afectando tanto en la salud física como mental.

Las personas que sufren ansiedad constantemente son más vulnerables a sufrir problemas como diabetes, obesidad, problemas de corazón y digestivos. Tienden a comer más, a fumar o a realizar conductas más arriesgadas y disfuncionales.

2. Depresión

La depresión es una de las consecuencias más graves de la sobrecarga laboral, junto con la ansiedad. Estar deprimido no implica necesariamente estar llorando constantemente o dar la sensación de estar triste. También implica irritabilidad, apatía y gran desmotivación.

El exceso de trabajo nos frustra, nos hace sentir que podríamos estar dedicándolo en algo que nos gustara. Pero, al llegar a casa, no tenemos ganas de dedicar tiempo a aquello que nos gusta, como pueden ser actividades beneficiosas para nuestra salud como el deporte, la lectura, pasear, dedicar tiempo a nuestros seres queridos o relajarnos.

Esto hace que nos frustramos todavía más, entrando en un continuo estado de irritabilidad e insatisfacción, empeorando los sentimientos de profunda tristeza al ver cómo nuestro empleo nos está consumiendo.

3. El síndrome del burnout

Relacionado con el estrés y la depresión tenemos el caso del famoso síndrome de Burnout, un problema que se da por quemarse a causa del trabajo. Este síndrome ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) e implica problemas a nivel emocional, psicológico y físico.

Una importante parte de los trabajadores sufren esta condición de salud, viviendo en un constante estado de estrés y ansiedad junto con sintomatología depresiva. Su prevalencia en la población es cada vez mayor, con lo cual las organizaciones de salud y las empresas están cada vez más implicadas en evitarlo en los puestos de trabajo.

4. Problemas para dormir

Es bastante común de aquellas personas quienes tienen que trabajar más de la cuenta que se queden hasta altas horas de la madrugada trabajando. Esto altera los ciclos circadianos, haciendo que, a la larga, se tengan graves problemas para dormir.

Incluso cuando ya puede dormir el trabajador tiene problemas para conciliar el sueño. No puede porque, estando en la cama, piensa en todo aquello que se ha dejado para el día siguiente, o se pregunta si su jefe le va a poner más trabajo por sorpresa.

Esto hace que, además de tardar su tiempo en dormir, su sueño no sea reparado y, como consecuencia, al día siguiente esté aún más agotado, no pudiendo rendir adecuadamente en el puesto de trabajo.

5. Dolores musculares

Si bien cada trabajo es diferente, en todos ellos nuestro sistema músculo-esquelético se resiente. Somos más propensos a dolores musculares y lesiones.

En aquellas profesiones en donde se tienen que realizar varios esfuerzos físicos, en caso de que se esté demasiado tiempo haciéndolos las articulaciones acaban resintiéndose, además de correrse el riesgo de desgastar los cartílagos y producirse lesiones, como lumbago, torceduras y esguinces.

En el caso de los trabajos de oficina, en lo que lo habitual es pasarse horas sentado frente un ordenador, es bastante frecuente sentir dolores en la espalda. De hecho, estar más de 20 minutos sentado en una misma posición, especialmente con la espalda curvada, puede producir daño muscular.

6. Deterioro de relaciones sociales

No hay duda que estar trabajando más de lo debido implica ver menos a nuestros amigos y familiares. Cuanto más tiempo pasemos en el trabajo, menos podemos dedicárselo a nuestros seres queridos, haciendo que las relaciones se vayan enfriando.

Pero no únicamente las relaciones se deterioran por esto. También se ven afectadas porque, cuando llegamos a casa, no tenemos ganas de hablar con nuestra familia ni quedar con nuestros amigos. Preferimos quedarnos en la cama o descansar de cualquier otra forma en la que no tengamos que interactuar con otras personas.

7. Malas dinámicas laborales

Además de todas estas consecuencias en la salud es esperable que en la oficina, a causa de la gran presión sobre sus trabajadores, estos empiecen a tener problemas relacionales entre ellos.

La irritabilidad, depresión, ansiedad y la frustración hará que los trabajadores no se quieran ver ni en pintura, dado que asocian su presencia con todo tipo de sentimientos negativos. Todo esto hará que simples malentendidos se transformen en todo tipo de conflictos, lo cual hará que disminuya la productividad en la empresa.

¿Cómo evitarlo?

Para evitar la sobrecarga laboral y sus negativas consecuencias la empresa y sus trabajadores deben tomar medidas para que el trabajo no se transforme en algo que los acabe consumiendo. Además de intentar respetar los horarios estipulados en los contratos, se debe intentar fomentar una buena cultura empresarial, especialmente relacionada con la organización y el orden, para así evitar que los trabajadores se dejen trabajo para más tarde que tendrán que hacer en horas extra.

La empresa, en caso de que haya visto que se ha producido la sobrecarga laboral, deberá identificar cuáles han sido las causas para que se diera este fenómeno. Una vez identificadas, deberá movilizar los recursos para asegurarse de que no vuelve a ocurrir, o diseñar protocolos para poder gestionar su aparición y evitar sus perjudiciales efectos, tanto en la productividad colectiva de la organización como en la salud de los trabajadores.

Uno de los problemas de las empresas que contribuye a que se dé la sobrecarga laboral es poner plazos de entregas de trabajos extensos e importantes a largo plazo, haciendo que sus trabajadores se confíen, lo dejen para el final y, al ver que se acerca la fecha de entrega se ponen a ello durante horas, a costa de su salud. Una muy buena forma de evitar este fenómeno es desmenuzar las tareas en pequeños objetivos, más alcanzables a corto plazo y que se pueden cumplir fácilmente de forma diaria.

Una herramienta fundamental en toda empresa debería ser el trabajo en equipo, especialmente en su intención de evitar que se dé la sobrecarga laboral. En vez de poner todo el peso en una persona, si se pone en un equipo de varios trabajadores se evita que se quemen tanto y se coordinen mejor. Básicamente, consiste en delegar funciones, haciendo que la responsabilidad recaiga en varias personas en vez de toda en una sola, siendo menos agobiante la consecución de las metas.

Referencias bibliográficas:

  • Gil-Monte, P. R., García-Juesas, J. A., & Hernández, M. C. (2008). Influencia de la sobrecarga laboral y la autoeficacia sobre el síndrome de quemarse por el trabajo (burnout) en profesionales de enfermería: a study in nursing professionals. Interamerican Journal of Psychology, 42(1), 113-118.