En el ambiente laboral suele presentarse determinado tipo de circunstancias potencialmente conflictivas.

En este artículo vamos a ver algunos consejos prácticos sobre cómo resolver conflictos en el trabajo de manera adecuada, para que estos no se vuelvan un problema que atenta contra nuestra continuidad laboral en dicho puesto.

8 consejos para resolver los conflictos laborales

En las siguientes líneas vamos a ver un listado de sugerencias prácticas para saber cómo resolver conflictos en el trabajo y mantener un ambiente laboral más adaptativo.

1. No es necesario ser amigo de tus compañeros de trabajo

Este primer consejo hace referencia a que las relaciones laborales no necesariamente tienen por qué trascender a una amistad personal; en algunos casos los profesionales intentan forzar esta situación, lo cual resulta en conflictos incensarios dentro del ambiente laboral.

Lo ideal es entender la diferencia entre los distintos roles que desempeñamos en determinados momentos; cuando estamos en nuestro ambiente de trabajo, estamos ejerciendo un rol profesión que se enfoca en el cumplimiento de nuestras actividades laborales. El trato debe ser cordial, pero la relación no debe hacerse pasar por lo que no es.

2. La comunicación laboral

Un aspecto que resulta bastante positivo al resolver conflictos en el trabajo es mantener una comunicación adecuada con nuestros compañeros, incluidos nuestros jefes. Callarnos cuando algo no nos gusta puede resultar en complicaciones mayores, dado que favorece que se acumulen problemas en las dinámicas de trabajo en equipo.

Lo mejor será siempre expresar nuestros puntos de vista sobre determinadas situaciones que pueden estar pasando y no son de nuestro agrado, haciéndolo de una manera educada y sin generar conflictos con nuestro discurso (comunicación asertiva).

3. Identificar el conflicto

Puede suceder que nos sintamos incómodos en nuestro ambiente de trabajo, pero no sepamos a ciencia cierta el porqué de ese clima de hostilidad.

Cuando esto ocurre, debemos dedicar tiempo a realizar un ejercicio de introspección, de manera que podamos dar con la causa de nuestro malestar haciendo una evaluación consciente de algunos aspectos personales que no habíamos considerado con anterioridad.

4. Implementa la escucha activa

Independientemente del conflicto que podamos tener, o de nuestro ambiente laboral, practicar una escucha activa siempre ayuda a resolver los conflictos. Cuando escuchamos de forma concienzuda lo que los demás tienen que decir, estamos más cerca de encontrarle solución a los conflictos.

No debemos dejar que las emociones y los impulsos limiten nuestra capacidad de escuchar a los otros. A pesar de que en algunos casos los demás no estén manejando un lenguaje correcto, lo mejor es que nos controlemos ante la situación e interpretemos cuál es el mensaje de fondo que intenta expresar la otra persona.

5. Recurrir a mediadores capacitados

En algunas circunstancias lo mejor será buscar la ayuda de un mediador que tenga las habilidades y el carácter necesario para brindar apoyo ante el conflicto laboral. Cuando eres capaz de reconocer que necesitas ayuda y la buscas, los conflictos se vuelven más pequeños.

No siempre vamos a tener la posibilidad de resolver por cuenta propia todas las situaciones conflictivas ue se nos presenten en el trabajo, en algunos casos lo mejor será ser humilde y pedir la colaboración de algún compañero que tenga la disposición y disponibilidad de ayudarnos.

6. Potenciar el pensamiento práctico

El pensamiento práctico suele ayudar mucho a evitar que se originen los conflictos laborales. Las personas que emplean este tipo de pensamiento tienden a alejarse de situaciones donde se puedan ver involucrados en enemistades y hostilidades incensarias. Básicamente no se meten donde no es realmente necesario que participen.

No se trata de ser una persona limitada, sino de evaluar mejor las situaciones de nuestro medio laboral y determinar dónde resulta adecuado involucrarse y donde no lo es tanto.

7. Hacer buen uso del lenguaje corporal

Nuestro cuerpo transmite nuestras sensaciones de una manera muchas veces inconsciente; es por ello que debemos aprender a manejarlo correctamente. Pudiera suceder que aunque no estemos expresando con palabras nuestro malestar, este pueda evidenciarse en nuestro lenguaje corporal.

Es una situación que por lo general favorece el conflicto con otras personas, teniendo en consideración que los demás desconocen cuál es el motivo de nuestra expresión corporal y podrían llegar a pensar que tiene algo que ver con ellos.

8. Aprender a pensar colectivamente

Aunque seamos personas con rasgos individualistas, dentro de nuestro ambiente laboral debemos adecuarnos a pensar en un contexto más amplio al de nuestros intereses y necesidades particulares.

En la mayoría de los casos, cuando se tiene un empleo es necesario participar de forma colectiva para la consecución de los objetivos planteados. Pretender que podemos imponer nuestras necesidades por encima de las de los demás inevitablemente nos generará situaciones incómodas en algún momento.

Es por ello que lo más adecuado sera acostumbrarnos a pensar en colectivo y entender que todos tienen derecho a un ambiente laboral agradable y funcional con posibilidades de expresarse oportunamente y ser tomados en cuenta.

Referencias bibliográficas:

  • Dahrendorf, R. (1996). Elementos para una teoría del conflicto social. Madrid: Tecnos.
  • Fisas, V. 1998. Cultura de paz y gestión de conflictos. Barcelona: Icaria Editorial.