Un repaso a las diferencias entre productividad y producción. Unsplash.

En el mundo de las finanzas y de las empresas es necesario conocer y distinguir entre dos términos fundamentales para entender y lograr el buen funcionamiento de una organización: la producción y la productividad.

Aunque en cierta manera pudiera parecer que producción y productividad son sinónimos, lo cierto es que no es así, aunque son dos términos muy relacionados.

En este artículo vamos a abordar las diferencias entre producción y productividad, además de explicar con detenimiento sus definiciones y comprender cuál es su relación a la hora de entender el funcionamiento de una empresa.

¿Qué son la producción y la productividad?

La producción es, en esencia, la cantidad total de bienes o servicios que ofrece una empresa en un período de tiempo concreto. Se define como toda aquella actividad en la que, mediante todo un proceso, se va transformando una materia prima en un bien de consumo o un servicio útil de cara a la sociedad. La producción es el principal objetivo de una organización, dado que, de alcanzar un grado satisfactorio, la empresa puede abordar el mercado en el que se pretende acceder.

Al inicio del proceso entran en la empresa unos insumos, los cuales pueden ser tangibles, como los materiales y la maquinaria, o intangibles, como sería el caso del esfuerzo humano implicado en el proceso, ya sea en forma de trabajo físico o en forma de creatividad, lluvia de ideas, imaginación y planificación.

Para que una empresa tenga beneficios es preciso que las ganancias alcanzadas con la producción final sean superiores al gasto invertido en insumos. En caso contrario, la organización estará sufriendo pérdidas que la pueden llevar a la ruina al cabo de un tiempo.

Por el otro lado, el término productividad hace referencia al grado de eficiencia que hay en el proceso de producción. Es decir, se trata de la relación entre los materiales consumidos y los productos finales, además de tenerse en cuenta el capital humano invertido y el tiempo necesitado para ello. Mientras que la producción se centra en el producto final, la productividad tiene en cuenta diferentes aspectos de todo el proceso.

Diferencias clave entre ambos conceptos

A continuación presentamos las diferencias fundamentales entre producción y productividad.

1. Medida

La producción mide aquello que una empresa ha producido, ya sea en forma de bienes o de servicios. En cambio, la productividad mide la eficiencia, en la cual se puede incluir la propia producción total de la empresa.

2. Expresión

La producción se mide y expresa en términos absolutos, dado que se centra en lo producido. Por ejemplo, si una empresa produce 100 jabones cada día diremos que tiene una producción de exactamente 100 jabones diarios. Como puede verse, se trata de una medida bastante simple y fácil de comprender

En cambio, la productividad se mide en términos relativos, dado que al englobar muchas más variables que la producción y, algunas de ellas, ser difícilmente mensurables, no es posible calcularla con exactitud ni de forma concreta.

Volviendo al ejemplo de la empresa de jabones, para calcular su productividad no nos basta con saber que fabrican cada día 100 jabones. Es un dato útil, pero es necesario saber muchos más, como los materiales invertidos, su coste, el tiempo dedicado, la producción individual de cada empleado, la maquinaria usada y su mantenimiento...

3. Producto y aprovechabilidad

La producción es una medida de la cantidad total de productos y servicios ofrecidos al final del proceso. Por sí sola, no indica lo bien que se han utilizado las materias primas.

Así pues, la medida producción simplemente nos permite saber en qué grado lo producido por una empresa le genera ganancias o, por el contrario, le supone pérdidas.

En cambio, la productividad es una medida que permite saber en qué grado los recursos han sido aprovechados.

Una organización es productiva si ha hecho un uso inteligente de los recursos, no ha malgastado los materiales ni se han producido desperdicios durante el proceso.

4. Valor añadido

Al producirse un determinado producto u ofrecerse un servicio, la propia empresa le otorga un valor, teniendo en cuenta lo que se ha invertido en un principio y qué porcentaje de ingresos se desea obtener.

A la productividad, en cambio, pese a que es una medida de difícil cálculo, no es posible otorgarle un valor arbitrario. Es la eficiencia total de la empresa en la producción de un producto o servicio, con lo cual, se deben tener en cuenta los gastos y beneficios obtenidos de forma lo más objetiva posible, sin posibilidad de darle un valor añadido.

Relación productividad-producción

Como ya hemos podido ver, la diferencia básica entre ambos conceptos es que la producción se refiere a la cantidad de bienes y servicios ofrecidos en un determinado período de tiempo, mientras que productividad hace referencia al nivel de aprovechamiento de los recursos, ya sean materiales, humanos o energéticos. Entendida esta diferencia fundamental, toca ver la estrecha relación que tienen estos dos términos.

No es posible calcular la productividad sin tener en cuenta cual es la producción en la organización. Para saber cuán eficiente es una empresa es necesario conocer cuántos productos/servicios se ofrecen. De esta forma es posible saber en qué medida pueden estar dándose pérdidas o ganancias, y de qué forma se está haciendo un uso apropiado de los recursos dentro de la organización.

El grado de producción y de productividad se influyen mutuamente. Por ejemplo, si en una empresa se ha detectado una disminución en la producción es necesario investigar qué ha pasado, si los trabajadores han sufrido algún percance, si se ha estropeado alguna máquina o se ha agotado alguna materia prima. También puede darse el caso de que los empleados no estén trabajando de forma adecuada, siendo necesario invertir en formación o, en caso de que no haya otra opción, sustituirlos.

Cabe decir que pueden darse situaciones paradójicas en las que la productividad deseada para la empresa se esté alcanzando pero no se esté produciendo lo necesario para poder mantener a la organización a flote. También puede darse el caso de que se logre la producción deseada, sin embargo, analizando lo que se ha invertido durante el proceso de fabricación, se vea que se están derrochando grandes cantidades de dinero y de materiales.

Las empresas exitosas son aquellas que logran producir lo necesario para lograr ganancias y, a su vez, no desperdician los recursos, permitiendo invertir de forma inteligente y ahorrar para asegurarse el sueldo de los trabajadores.

En resumidas cuentas, la mejor manera de calcular la productividad real es teniendo en cuenta cuales es la producción real de la empresa. Cabe indicar, sin embargo, que uno de estos dos factores se incremente o disminuya no es sinónimo de un cambio en el otro componente, pero sí que puede influir y ser un indicador de que ha habido algún cambio en la organización.

Referencias bibliográficas:

  • Fuchs, V. (1969). Production and Productivity in the Service Industries. Nueva YorK EE.UU., NBER.
  • Moretti, E. (2004). Workers' Education, Spillovers, and Productivity: Evidence from Plant-Level Production Functions. American Economic Review, 94(3), 656-690.
  • Gillis, M.; Perkins, D. H.; Roemer, M.; Snodgrass, D. R. (1992). Economics of development. Nueva York, EE.UU., W.W. Norton & Company, Inc.