Recomendaciones acerca de cómo afrontar una crisis de pareja de estas características. Unsplash.

Una de las crisis más graves y también más habituales que una pareja afronta a lo largo de su ciclo vital es la que sucede a partir de una infidelidad.

Las estadísticas sobre su frecuencia varían mucho, pudiendo encontrar desde un 20% (Institute of Family Studies 2017, Fincham 2016) a un 70% (Rodrigues 2016), ya que no es sencillo discriminar qué es infidelidad y qué no lo es.

Así pues... ¿cómo actuar ante una infidelidad? En este artículo veremos una serie de recomendaciones.

¿Qué sabemos sobre las infidelidades?

Es importante asumir que la generalización de las redes sociales ha ampliado la oportunidad y la definición de infidelidad, además de hacer borroso el límite entre el flirteo e ir un paso más allá. El componente de virtualidad de una aventura cibernética también puede afectar a nuestra valoración sobre si estamos ante una infidelidad o no.

En cualquier caso, en aproximadamente la mitad de las terapias de pareja la infidelidad de alguno de sus miembros es el origen de la demanda (Glass 2003, Campo 2007). Es decir, que el contacto secreto con una tercera persona, haya sido físico o virtual, es considerado como una traición por la otra parte.

Las preguntas que se plantean a continuación son un clásico de la psicoterapia: ¿es posible perdonar una infidelidad? ¿Es necesariamente el fin de la pareja? ¿Se puede recuperar la confianza en la otra persona? ¿Cómo actuar ante una infidelidad?

En el caso de las parejas que acuden a terapia se puede presuponer al menos un deseo de encontrar una solución para que la relación continúe, por lo que parecen albergar cierta esperanza sobre la posibilidad de reconstruir la relación. Contra la opinión más corriente, no solo es factible superar una infidelidad, sino que, correctamente gestionada, puede reforzar el vínculo de pareja y ser el punto de partida de una relación más estrecha y mejor asentada.

Evidentemente, el proceso para llegar hasta ahí es muy exigente emocionalmente para ambos miembros de la pareja, y aun teniendo la intención de reparar el grave daño cometido, es posible darse cuenta de que en definitiva no se puede perdonar el engaño. Y va a depender de múltiples factores, como las características del mismo, las motivaciones (no, no solo se cometen infidelidades en el seno de relaciones que van mal) o las implicaciones que pueda tener sobre el futuro de la relación.

También, evidentemente, influye la solidez de la relación y de las creencias y valores de cada miembro de la pareja.

¿Cómo lo vive la persona que se siente traicionada?

La persona engañada llega a consulta (invariablemente, sea cual sea la magnitud del affaire) en un estado agudo de dolor y rabia, mucho mayor si no existía ningún grado de sospecha o no se percibía ningún síntoma de que existieran problemas en la relación; el factor sorpresa puede dejar al engañado en estado de desconcierto.

En estas condiciones, además, la presión social y moral en el sentido de que lo correcto es romper la relación puede resultar muy fuerte si no se desea dejar a quien nos ha sido infiel, y convertirse en un factor más de ansiedad y conflicto emocional.

Aquí es importante trabajar para evitar la aparición de rencor, una cronificación del sentimiento de rabia que lleva fácilmente por la senda de la venganza y el castigo eterno. La famosa frase “perdonar, pero no olvidar” es la antesala de este fenómeno y huelga decir que es una manera de cerrar en falso y no superar realmente el problema (Campo, 2007).

La experiencia de quien ha cometido la infidelidad

Por su parte, la persona que ha cometido la infidelidad suele presentar diversos grados de sentimiento de culpabilidad: sabe que lo que ha hecho es moralmente reprochable y se está enfrentando a las consecuencias reales de su conducta, que en no pocas ocasiones le resultan inesperadas (un mecanismo de protección habitual mientras se mantiene la infidelidad es minimizarlas).

La actitud en terapia suele ser defensiva, puesto que espera que el profesional se alinee en su contra y anticipa que no será escuchado y que sus motivos no van a ser tenidos en cuenta.

Dado que para sostener la infidelidad es imprescindible mentir, también es común que presente algún tipo de conflicto interno sobre su propia autovaloración. Obviamente, es el más proclive a ocultar información importante por miedo.

Cómo actuar ante una infidelidad

Si la intención es superar la infidelidad, la recomendación es acudir a terapia de pareja: aunque pueda no resultar imprescindible, la aparición de una figura externa que pueda ayudar a encaminar el proceso facilita enormemente las cosas.

El psicólogo de pareja es un profesional entrenado para tratar estas cuestiones sin interferencias de sus propios códigos morales y por supuesto, sin aliarse con alguno de los dos miembros de la pareja. Situación bastante corriente en la primera visita, donde se suele acudir buscando más una “sentencia” condenatoria que una solución.

Algunas de las claves importantes para saber cómo actuar ante una infidelidad y encarar una situación tan complicada son las siguientes.

1. Clarificar la demanda y ajustar las expectativas

Es posible que existiera algún desajuste estructural en la pareja que ninguno ha sabido o querido afrontar. También que existan deseos y necesidades individuales a las que la relación no daba satisfacción. O que el proyecto de pareja sea incompatible.

En todas estas circunstancias es esencial aclarar qué se espera de la relación en un futuro y, por descontado, evitar basarla en la venganza o la sumisión.

2. Fomentar un clima de sinceridad

En este sentido y siguiendo con lo comentado en el punto anterior, es importante evitar tener agendas ocultas; no es infrecuente por ejemplo afrontar la terapia de pareja con la intención secreta de romper la relación utilizándola como excusa para evidenciar la imposibilidad de solución. Es importante ser honesto con uno mismo y con el otro, por doloroso que pueda resultar.

3. Escuchar y sostener el dolor de quien ha sido engañado

La necesidad fundamental de quien ha sufrido una infidelidad es sentirse escuchado, comprendido y ver reconocido su malestar. Esto convive en muchos casos con una lógica hostilidad hacia la otra parte, que puede reaccionar evitando exponerse a las consecuencias.

Es esencial, sin embargo, reconocer el daño causado en su dimensión exacta, aceptar que se ha cometido y comprometerse a repararlo.

4. Sustituir la culpa por responsabilidad

Para ello, los sentimientos de culpa han de ser reemplazados por el sentido de la responsabilidad. Para el transgresor, reconocerla y asumir que se ha actuado unilateralmente y sin dejar a la pareja ningún margen de decisión, estando dispuesto a iniciar acciones reparadoras. Para el engañado, sobreponerse al estado de víctima y explorar si ha habido algún tipo de intervención (por acción u omisión) en favorecer las condiciones para llegar a este punto.

Cuando ambos se hacen corresponsables de la relación, es posible transformarla a mejor.

5. Profundizar en el significado de la experiencia para quien engaña

Al igual que su pareja, la persona infiel necesita ser escuchada. No es una tarea fácil explorar las motivaciones personales, las propias dudas, necesidades, aspiraciones o flaquezas delante de alguien dañado por tus acciones, pero es necesario poner en contexto qué nos ha llevado hasta ahí.

La infidelidad puede estar relacionada con carencias individuales o de la relación, pero también con deseos de exploración y búsqueda de una nueva identidad (o una antigua perdida vete a saber cuándo) (Perel, 2017).

6. Evitar bucear en detalles innecesarios

Aunque comprender el significado de la aventura es fundamental para la reconstrucción, la tendencia a querer conocer hasta los más ínfimos detalles de la misma es perniciosa, dado que no aporta más que una perpetuación del dolor, la rabia y el rencor. Una forma habitual de autocastigo muy perjudicial para la reparación del daño.

7. El infiel ha de aparecer como protector de la confianza

La persona que ha quebrado el pacto de pareja es la encargada principal de reconstruir esa confianza rota. Una labor en la que va a estar vigilada de forma muy crítica, pero nadie dijo que fuera fácil.

Renunciar a mantener el contacto con la tercera persona involucrada, en la medida de lo posible, debería ser un requisito. Mostrarse leal y confiable en todo momento también.

Por otra parte, cualquier muestra de lealtad y de voluntad de recuperar la intimidad es importante que sea reconocida en positivo, aunque no sea todavía suficiente para confiar del todo. No se va a restaurar en una semana.

Referencias bibliográficas:

  • David Rodrigues, Diniz Lopes & Marco Pereira (2016): Sociosexuality, Commitment, Sexual Infidelity, and Perceptions of Infidelity: Data From the Second Love Web Site, The Journal of Sex Research
  • F.D. Fincham, Infidelity in romantic relationships, COPSYC (2016)
  • Wang, W. (2017) Who Cheats More? The Demographics of Infidelity in America. Institute for Family Studies.
  • Perel, Esther (2017) The state of affairs: Rethinking Infidelity. Harper Collins Publishers: New York City.
  • Campo, C. (2007) Infidelidad conyugal: Dificultades de manejo en la terapia de pareja. Propuesta de un modelo de intervención. Sistemas Familiares y otros Sistemas Humanos. Buenos Aires, 23- nº-2007.
  • Stephen B Levine Co-director, Clinical Professor of Psychiatry (2005): A clinical perspective on infidelity, Sexual and Relationship Therapy, 20:2, 143-153