Estas son las formas en las que las mujeres y los hombres se distinguen en cuanto a personalidad, estadísticamente. Unsplash.

Todos hemos oído la expresión de que las mujeres vienen de Venus y los hombres vienen de Marte.

Tradicionalmente, a cada sexo se le ha atribuido unas características de personalidad marcadamente diferentes, algo que la investigación en psicología siempre se ha mostrado interesada en abordar, no sin encontrarse controversias por el camino.

¿Cuáles son las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres? ¿Son tan llamativas como se cree? ¿es debido a la cultura o realmente hay factores biológicos detrás que las expliquen? vamos a tratar de resolver estas cuestiones en este artículo.

Diferencias de personalidad entre hombres y mujeres

Que a las mujeres se les atribuye unos rasgos de personalidad diferentes a los de los hombres es algo que no resulta llamar la atención. Todo el mundo, aunque no lo reconozca, tiene una idea preconcebida de lo que es la masculinidad y lo que es la feminidad y, por lo tanto, también tiene, en mayor o menor medida, unos prejuicios asociados a las personas pertenecientes a uno de los dos sexos biológicos.

Las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres siempre han despertado interés, no solo de los psicólogos de la personalidad, sino también filósofos, artistas, médicos y muchos más.

La imagen tradicional en Occidente es la de que los hombres son menos sensibles que las mujeres, con mayor grado de estabilidad emocional. La mujer ha sido asociada con la ternura, la calidez, la empatía y simpatía, mientras que el hombre es visto más como una persona dura y distante. Además, y de acuerdo con el pensamiento colectivo, el hombre con rasgos tradicionalmente femeninos o la mujer con los masculinos, en los casos más sexistas, son vistos como menos hombres o menos mujeres, respectivamente.

Sea como sea, lo que sí se puede ver es que tradicionalmente se han asociado diferencias de personalidad en cuanto a las categorías hombre y mujer. La gran pregunta detrás ha sido si realmente éstas eran tan marcadamente significativas como siempre se ha supuesto que era y en qué medida dependían de lo que culturalmente es el género o lo que biológicamente es el sexo.

La investigación, a lo largo de los últimos veinte años, se ha puesto parcialmente de acuerdo. Ésta ha dado fuerza, aunque relativa, a las ideas clásicas en cuanto a cómo son los hombres y las mujeres en términos de personalidad, poniéndose de acuerdo en que los rasgos de personalidad en ambos sexos tienen un alto componente heredable y se mantienen estables a lo largo del desarrollo de la persona.

Diferencias de sexo y el modelo de los Cinco Factores

Cuando se habla de rasgos de personalidad en psicología, se suele recurrir a la siguiente definición: consistencias en el afecto, pensamiento y conducta de una persona que se mantienen más o menos estables a lo largo de situaciones y de su desarrollo individual, teniendo una alta predictibilidad a lo largo de la vida de la persona.

Dentro del estudio de la personalidad, la conceptualización más utilizada es la propuesta por Robert McCrae y Paul Costa, el Modelo de los Cinco Factores. Este modelo divide la personalidad en cinco dimensiones: neuroticismo, extraversión, apertura a la experiencia, cordialidad y responsabilidad. Cada una de estas dimensiones se compone de facetas, las cuales ayudan a precisar, hilando delgado, la personalidad de la persona.

Dentro de la extraversión hay varias facetas, entre las cuales podemos coger como ejemplos la asertividad y las emociones positivas. Dos personas pueden ser, en términos cuantitativos, igualmente extravertidas, pero una puede ser más asertiva mientras que la otra puede disponer de más emociones positivas.

El año 2001, McCrae y Costa, junto con su colega Antonio Terracciano, realizaron una investigación sobre las diferencias de género entre culturas, para dilucidar ver cuáles eran las diferencias entre ambos géneros y si estos eran consistentes entre culturas. Es decir, si lo visto tradicionalmente en Occidente, hombres insensibles y mujeres cordiales, era algo que también se daba en otras culturas y en qué grado se daba. A continuación se hace un resumen de sus hallazgos yendo de dimensión en dimensión.

1. Neuroticismo

El neuroticismo hace referencia al afecto negativo, es decir, aquellos rasgos de personalidad que hacen que la persona tenga tendencia a sufrir de ansiedad, ira, depresión y otras emociones estresantes.

Tanto McCrae y Costa, como otros investigadores anteriores y posteriores a su estudio, han hallado que, efectivamente, hay diferencias importantes en esta dimensión entre hombres y mujeres.

En la inmensa mayoría de estudios se observa que las mujeres poseen puntuaciones más altas en esta dimensión en comparación con los hombres. Esto, además, se puede relacionar con el riesgo de sufrir trastornos psicológicos. No es de extrañar que, siendo las mujeres las que mayores puntuaciones presentan en este tipo de rasgos sean, a la vez, el grupo demográfico con mayor riesgo de sufrir trastornos mentales como la depresión y trastornos de ansiedad.

Dentro de los trastornos de ansiedad, es mucho más común que se encuentren en mujeres trastornos como fobias, agorafobia, ansiedad generalizada y trastorno por ataque de pánico. También son más frecuentes en mujeres trastornos como depresión mayor, distimia y trastornos de personalidad como el límite.

Sin embargo, sí que cabe destacar que dentro de la dimensión neuroticismo hay un aspecto que ha llamado la atención de los investigadores, dado que parece relacionarse de forma muy diferente de estudio en estudio entre hombres y mujeres. Es el caso de la rabia, o mejor dicho hostilidad. Algunos estudios han hallado que los hombres tienen mayores niveles de hostilidad que las mujeres, algo que coincidiría con la imagen tradicional del hombre violento que se tiene en culturas como las mediterráneas.

Sin embargo, en otros estudios esto no es así. O bien se ve a las mujeres que presentan una mayor hostilidad, generalmente verbalizada más que convertida en agresiones físicas o, incluso, que ambos géneros no presentan diferencia alguna en este aspecto.

2. Extraversión y cordialidad

Si nos remontamos a los primeros estudios sobre las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres, como es el caso de Bern (1974) podemos encontrar que, a la hora de abordar los rasgos interpersonales se habla de feminidad y masculinidad.

Estas dimensiones, hoy en día muy criticables, harían referencia a qué rasgos relacionados con la extraversión y la cordialidad se asociarían a las mujeres y cuáles a los hombres. Básicamente, de acuerdo a modelos tradicionales, la masculinidad viene referida como una medida de dominancia, mientras que la feminidad es referida en términos de amabilidad, ternura, amor, cuidados hacia la crianza...

En estudios posteriores, que evitan usar etiquetas tan controversiales como las de masculinidad y feminidad, se ha tratado de abordar las dos dimensiones relacionadas con ellos: extraversión y amabilidad/cordialidad. En el modelo de McCrae y Costa, la extraversión se relacionaría con la dominancia masculina del modelo tradicional, mientras que la amabilidad se relacionaría con las ganas de agradar y no generar hostilidad, más relacionadas con la feminidad.

Las mujeres, de acuerdo a las investigaciones, tienden más a ser más orientadas hacia la amabilidad y ternura. Sin embargo, cabe destacar que hay estudios que parecen indicar que las mujeres son más extravertidas y, en otros, que lo son menos.

Dentro de la dimensión extraversión, son dos facetas en las que hay diferencias en cuanto al género. Las mujeres puntúan más alto en la faceta de la calidez, mientras que los hombres son más asertivos.

3. Apertura a la experiencia

Los hombres y las mujeres son vistos de forma diferente en cuanto a su estilo cognitivo. Esto no quiere decir que un género sea más inteligente que el otro, sino que la forma en que optan por expandir su nivel cultural y conocimientos es diferente.

En Occidente, desde una perspectiva filosófica, los hombres han sido vistos como personas guiadas por la razón mientras que las mujeres son guiadas por las emociones, usando ambos términos como opuestos.

Dentro del Modelo de los Cinco Factores, y evitándose el uso peyorativo que tradicionalmente se ha hecho de esta contraposición, sí que se han visto diferencias dentro de la dimensión de la apertura a la experiencia dependiendo del género.

No es que haya diferencias en cuanto a la dimensión de la apertura a la experiencia, sino con respecto a facetas dentro de ella. Las mujeres puntúan más en facetas como estética y sentimientos, mientras que los hombres puntúan más en la faceta de ideas.

También las mujeres se muestran más sensibles a las emociones. Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo por el grupo de Eisenberg (1989) se encontraron evidencias de que el género femenino tenía mejor capacidad para expresar e identificar el lenguaje no verbal.

4. Responsabilidad

Los estudios aquí no se aclaran. Por un lado, sí que se pueden encontrar diferencias significativas durante la adolescencia en cuanto a la responsabilidad, siendo los chicos mucho menos responsables que las chicas. Sin embargo, a medida que se crece, la cosa parece igualarse.

Sí que es destacable el hecho de que, tradicionalmente, los hombres han sido vistos como menos responsables, especialmente llevando a cabo actos de ‘valentía’ o de, básicamente, toma de riesgos que pueden poner en peligro su integridad física. Esta búsqueda de situaciones peligrosas estaría relacionada con una estrategia para conseguir estatus dentro del grupo de iguales.

Explicaciones detrás de las diferencias de personalidad entre géneros

A la hora de abordar el comportamiento humano y su heredabilidad siempre se han propuesto teorías, unas teniendo en cuenta aspectos biológicos y otras que se centran en factores sociales. Esto ha sido parte del ya clásico debate de la crianza y herencia, también llamado ‘nature vs. nurture’. A continuación veremos los dos principales enfoques a la hora de explicar el por qué de las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres.

Teorías biológicas

Estas teorías sostienen que las diferencias relacionadas con el sexo se deben a factores innatos que han ido evolucionando mediante la selección natural. La psicología evolucionista sostiene que los sexos se diferencian en dominios que tienen importancia adaptativa dependiendo de si se es varón o si se es hembra.

Por ejemplo, las hembras en los mamíferos tienen la capacidad de poder quedarse embarazadas, además de llevar a cabo acciones como el cuidado de la crianza y la lactancia.

Esto explicaría el por qué las mujeres humanas tienen una mayor predisposición a tener una buena relación con su descendencia. Las mujeres más amables y que se comportan con calidez y ternura con sus hijos promueven la supervivencia de los mismos si se toma este enfoque evolucionista.

Otras teorías biologicistas que se han planteado a para explicar por qué las mujeres son más propensas a sufrir problemas relacionados con el neuroticismo, especialmente la depresión, tienen que ver con las hormonas.

Aunque esto no se ha visto del todo claro a lo largo de las décadas, sí que se ha planteado la posibilidad de que hormonas como los estrógenos influyan en la estabilidad emocional y, también, en la propia personalidad de los individuos.

También se ha planteado la posibilidad de que diferentes niveles de andrógenos durante el desarrollo más temprano influye en aspectos como son los intereses, las actividades y la manifestación de conductas violentas.

Teorías socioculturales

Por otro lado, desde la psicología social se ha defendido la idea de que las diferencias de género se deben a factores más relacionados con la propia cultura. Dependiendo del rol social que se espere que desempeñen los hombres y las mujeres en una determinada cultura, estos tratarán de comportarse acorde a ello.

Esta presión, ya presente desde la infancia, hace que las personas de ambos géneros acaben interiorizando los rasgos de personalidad que se espera de ellos, haciendo que los mismos formen parte de esta personalidad. Cabe decir que estas teorías vienen acompañadas con una controversia, la de si los roles de género son creaciones puramente culturales o son algo que tiene una base biológica y que la cultura se ha encargado de exagerar.

Estudios transculturales

Para tratar de aclarar cuál es la importancia de la biología y de la cultura en relación a las diferencias de género, McCrae y Costa, junto a una gran cantidad de otros psicólogos de personalidad en infinitud de estudios han realizado este abordaje en múltiples culturas.

Los estudios transculturales, es decir, realizados en varias culturas, permiten obtener evidencias sobre la relativa importancia de los aspectos biológicos con respecto a los culturales en las diferencias de género. La idea es que, si los rasgos de personalidad están influidos más por la genética que no por el ambiente, entonces es esperable que se repitan los mismos patrones alrededor del mundo.

Como ya íbamos indicando en el apartado anterior, una de las explicaciones dentro de las teorías biológicas sería el hecho de que los hombres y las mujeres, al poseer diferentes tipos de hormonas, consecuentemente tendrían diferentes rasgos de personalidad, siendo destacable la relación de las hormonas femeninas con la inestabilidad emocional.

Cabe destacar que sí se han encontrado ciertos patrones en la mayoría de las culturas, siendo el clásico el de que las mujeres son más cordiales y sensibles que los hombres. Sin embargo, teniendo en cuenta lo globalizado que está el mundo hoy en día ¿es posible saber hasta qué punto esto no es influencia de la cultura occidental en los medios de comunicación?

Si se hace una revisión histórica, sí que se puede ver que, tradicionalmente en la mayoría de las culturas el rol de líder, quien por regla general debe ser asertivo e, incluso, violento, se ha atribuido a los hombres, quienes reúnen, de acuerdo a las ideas estereotípicas de los géneros, estos rasgos.

Referencias bibliográficas:

  • Costa, P. T., Jr., Terracciano, A., & McCrae, R. R. (2001). Gender differences in personality traits across cultures: Robust and surprising findings. Journal of Personality and Social Psychology, 81(2), 322–331.
  • Del Giudice, M., Booth, T., and Irwing, P. (2012). The distance between Mars and Venus: Measuring global sex differences in personality. PLoS ONE 7(1): e29265.
  • Kajonius, P. & Johnson, J. (2018). Sex differences in 30 facets of the five factor model of personality in the large public (N = 320,128). Personality and Individual Differences,129, 126-130.