Así nos afecta nuestro estilo de apego durante la vida adulta. Unsplash.

Es cierto que el apego aparece durante el primer año de nuestra vida y desarrolla sus características en función de la conducta de nuestros cuidadores primarios (en cuanto a su disponibilidad, receptividad, validación y sostén).

Pero el apego se puede definir como la simple aproximación a alguien que consideramos que tiene más recursos que nosotros mismos para afrontar una experiencia, con el objetivo de sentirnos seguros. En este sentido, podemos poner en marcha conductas de apego (o de aproximación) independientemente de nuestra edad.

Breve definición del apego y sus tipos

Bowlby (1973) definió la conducta de apego como aquella que consigue que otra persona, importante para nosotros, se acerque o se mantenga a nuestro lado.

Según este autor, aparece en los niños cuando quieren mantenerse cerca de su figura de referencia, se resisten a que ésta se vaya y/o necesitan una base segura sobre la que explorar el mundo y a la que volver cuando algo no va bien.

Se han definido dos tipos de apego: seguro o inseguro.

1. Apego seguro

Los individuos con apego seguro han crecido alrededor de personas afectivas y/o receptivas. Han aprendido a confiar en la disponibilidad y reciprocidad de quienes han sido o son importantes en su vida.

2. Apego inseguro

Dentro del estilo de apego inseguro, distinguimos el apego evitativo y el apego ansioso-ambivalente.

Las personas con apego evitativo han crecido alrededor de cuidadores poco afectuosos y/o poco flexibles. Han aprendido a mantenerse desconfiadas respecto a la disponibilidad y reciprocidad de quienes han sido o son importantes en su vida.

Las personas con apego ansioso-ambivalente han crecido alrededor de figuras inconsistentes en su disponibilidad, es decir, que en unas ocasiones han sido insensibles y en otras, han sido intrusivas.

¿Cómo influye el estilo de apego en el trabajo?

Hazan y Shaver (1990) propusieron que el trabajo cumple en los adultos la función de exploración de los niños. Teniendo en cuenta esta premisa, realizaron un estudio cuyos resultados sugerían lo siguiente:

1. Las personas con apego seguro se sienten satisfechas con su trabajo

Los estudios sugieren que las personas con apego seguro confían en sus capacidades para realizar su trabajo. También, que confían en la disponibilidad de los demás para ayudarles cuando lo necesitan. Los estudios han detectado que son personas que suelen sentirse satisfechas y valoradas en el ámbito laboral, y que suelen lograr que lo profesional no interfiera en los ámbitos social, familiar y personal.

2. Las personas con apego evitativo son más proclives a trabajar de forma compulsiva

Según el estudio de Hazan y Shaver (1990), se ha sugerido que los individuos con apego evitativo pueden centrarse en el trabajo como forma de evitar las relaciones de intimidad. De este modo, aunque no tienen por qué dudar de su rendimiento, sí pueden actuar de tal forma que el trabajo interfiera en sus relaciones y/o su salud.

3. Las personas con apego ansioso-ambivalente pueden intentar satisfacer en el trabajo sus necesidades en otros ámbitos

Según el estudio referido, las personas con un apego ansioso-ambivalente podrían tener dificultades para separar el ámbito laboral del personal.

Esto podría generar situaciones confusas en las que se intenten satisfacer las necesidades relacionales a través del trabajo, dando lugar a distracciones, dificultad para terminar proyectos o trabajar en equipo. Todo esto podría influir en un sentimiento de insatisfacción con el propio rendimiento y la sensación de no ser valorados por los compañeros.

¿Cómo influye el estilo de apego en la pareja?

Cabe destacar que aún es necesaria mucha más investigación a este respecto. En todo caso, los estudios realizados hasta el momento en relación al estilo de apego y las relaciones amorosas, sugieren lo siguiente:

1. Las parejas con apego seguro son más capaces de expresar sus emociones, buscar y dar apoyo

Se ha observado que en situaciones de elevada ansiedad, las parejas con un estilo de apego seguro son más capaces de buscar el apoyo de sus compañeros sentimentales. A su vez, parece que estos les apoyan más, estableciéndose una congruencia entre lo que se pide y lo que se recibe, lo cual facilita y refuerza la intimidad y la satisfacción en la pareja.

2. Las personas con apego evitativo se distancian de sus parejas al estresarse y pueden mostrar dificultades para comprometerse

Se ha sugerido que las personas con apego evitativo tenderían a distanciarse de sus parejas, tanto física como emocionalmente, cuando sienten mucha ansiedad. Además, la capacidad para ofrecer apoyo también disminuiría en estas situaciones.

Esto sería congruente con el deseo de estas personas de ser autosuficientes y con la desconfianza aprendida respecto a la disponibilidad de las figuras de apego para ayudarles o sostenerles cuando lo necesitan.

En el ámbito de la pareja, esto podría suponer un riesgo de insatisfacción y dificultades de intimidad. En todo caso, hay que tener en cuenta que se ha observado que esta dificultad para la cercanía en individuos con apego evitativo disminuye en situaciones de estabilidad, por lo que parece que no sería correcto considerar a estas personas frías y distantes per se, sino que estas características se activarían en situaciones concretas.

3. Las personas con apego ansioso-ambivalente suelen mostrarse más dependientes de sus parejas

Se ha observado que los individuos con un apego ansioso-ambivalente suelen tender a buscar constantemente la intimidad en las relaciones, lo que, en la pareja, puede ser percibido (al menos inicialmente y en función del grado y la intensidad) como un mayor interés en la relación.

Sin embargo, son personas que se sienten inseguras y preocupadas ante cualquier separación y que tienden a utilizar estrategias de afrontamiento centradas en la emoción, lo que podría favorecer el conflicto y la insatisfacción a largo plazo.

¿Cómo influye el estilo de apego en las conductas de salud?

Las conductas de salud están relacionadas con el tipo de respuesta ante el estrés y con la capacidad de regulación emocional. Feeney y Ryan (1994) propusieron un modelo que integra las experiencias familiares tempranas de enfermedad, el estilo de apego y las conductas adultas relacionadas con la salud. Según sus estudios, podríamos considerar los siguientes resultados:

1. Las personas con apego seguro son capaces de regular la emocionalidad negativa, pero saben pedir ayuda

Se ha observado que los individuos con un apego seguro tendrían más herramientas para manejar las emociones que surgen ante una molestia física o un potencial problema de salud. También, que serían capaces de pedir ayuda y consejo cuando lo necesitan, de una manera asertiva y congruente con los síntomas.

2. Las personas con apego evitativo acuden menos al médico

Según Feeny y Ryan (1994), las personas con apego evitativo tardarían más en acudir al médico ante una molestia física. Esto encaja con la tendencia general de estas personas a no buscar apoyo ni consejo ante situaciones de estrés. Hay que destacar que, en el ámbito de la salud, esta evitación podría tener consecuencias graves.

3. Las personas con apego ansioso-ambivalente se quejan más

Se ha observado que las personas con un apego ansioso-ambivalente son más conscientes y están más pendientes de cualquier manifestación de estrés, emoción negativa o síntoma físico. Esto, unido a su tendencia a la preocupación, haría que sean más proclives a quejarse ante las molestias físicas y a consultar más a los especialistas.

Conclusión

En resumen, nuestro estilo de apego tiene repercusión en la forma en que nos relacionamos y comportamos en la vida adulta. Según crecemos, vamos interiorizando creencias y expectativas sobre nuestras capacidades, nuestra valía, nuestro derecho a ser queridos, tenidos en cuenta y ayudados por los demás.

También aprendemos estrategias (más o menos efectivas) de comunicación y de regulación emocional. En función de todo esto, ante situaciones de exploración (trabajo), de intimidad (pareja) o de estrés (salud) se activarán en nosotros unas reacciones y conductas diferentes, las cuales vale la pena detectar para conocernos, entendernos y pedir ayuda para realizar cambios en caso de que nos generen una interferencia significativa en nuestro día a día.

Referencias bibliográficas:

  • Feeney, J. y Noller P. (2001). Apego adulto. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Medina, C. J., Rivera, L. Y. y Aguasvivas J. A. (2016). El apego adulto y la calidad percibida de las relaciones de pareja: evidencias a partir de una población adulta joven. Salud & Sociedad 7(3).