Sigmund Freud y Carl Jung son los dos autores que han tenido una mayor influencia en el desarrollo del modelo psicodinámico; de hecho, los desacuerdos entre ambos autores modelaron la evolución de este paradigma durante el siglo XX. En este artículo analizaremos 8 diferencias entre el psicoanálisis de Freud y la psicología analítica de Jung.

El psicoanálisis y la psicología analítica

El célebre Sigmund Freud (1856-1939) fundó la disciplina a la que dio el nombre de “psicoanálisis”. Este autor destacó la importancia de los procesos inconscientes y del desarrollo durante la infancia en la determinación del comportamiento, así como el análisis de los actos no intencionales (como los sueños) para llevar a la consciencia este tipo de aspectos.

Uno de sus alumnos más destacados fue Carl Jung (1875-1961). Aunque Freud creyó que iba a ser su heredero, Jung mostró de forma explícita su oposición a algunos de los aspectos clave de la teoría psicoanalítica, particularmente su énfasis excesivo en la sexualidad y la falta de interés por las diferencias individuales y su influencia en el tratamiento.

Si bien es innegable que el psicoanálisis no hubiera existido sin Freud, la influencia de Jung en las siguientes generaciones ha sido enorme; no sólo sus críticas al maestro han sido apoyadas por un gran número de terapeutas psicodinámicos, sino que su modelo de terapia probablemente sea más usado en la actualidad que el del psicoanálisis freudiano.

Las diferencias entre Freud y Jung

Las diferencias entre la teoría de Freud y la de Jung son múltiples, y por supuesto esto se traslada también a los métodos terapéuticos que promovió cada uno. A continuación revisaremos algunas de las más destacables, que engloban aspectos como la sexualidad, la concepción del desarrollo o la influencia relativa que otorgan a la herencia y al ambiente.

1. Inconsciente personal y colectivo

Mientras que Freud opinaba que el inconsciente es específico para cada persona puesto que se desarrolla en función de las experiencias tempranas, Jung describió además un inconsciente colectivo que se transmitiría a través de la herencia genética y estaría compuesto por los arquetipos, imágenes primordiales que todos los seres humanos compartimos.

2. La sexualidad y la libido

Para Jung, el concepto de libido no tenía un carácter predominantemente sexual, sino que lo usaba para hacer referencia a cualquier tipo de energía psíquica. En esta misma línea, los procesos psicológicos no estarían determinados sólo por impulsos sexuales sino también por otros distintos.

No obstante Freud, que popularizó el término, amplió su concepción de la libido a medida que desarrolló su obra; así, aunque al principio consideraba que toda energía libidinal es a su vez sexual, en su última etapa distinguía entre las pulsiones de vida, incluyendo las sexuales, y las de muerte.

3. La pulsión de muerte

Freud adoptó el concepto “pulsión de muerte” o “Tánatos” en oposición a la pulsión de vida o Eros. Se trata de una tendencia hacia la muerte y la autodestrucción que se contradice, a la vez que convive, con los impulsos hacia la supervivencia, el sexo y la creación. Para Jung la energía psíquica tiene un carácter inespecífico, de modo que no estaba de acuerdo con la idea.

4. El desarrollo y sus estadios

Es extremadamente conocido el modelo freudiano de los estadios del desarrollo psicosexual, que concluye al alcanzar la etapa genital en la pubertad. Jung, en cambio, consideraba que el desarrollo de la personalidad no está circunscrito a la infancia sino que puede continuar durante toda la vida; en este sentido utilizó el concepto “proceso de individuación”.

5. Complejos de Edipo y Electra

Según la teoría de Freud, entre los 3 y los 5 años los niños desarrollan sentimientos ambivalentes (propios de la combinación de las pulsiones de vida y las de muerte) hacia el progenitor de su mismo sexo. Jung propuso la existencia del complejo de Electra, que consistiría en la rivalidad de las niñas hacia sus madres por el amor del padre, frente al Edipo masculino.

6. Concepción de la psicoterapia

La terapia de Jung se basa en gran medida en su idea del inconsciente colectivo, que Freud rechazaba, y se adapta en mayor medida a las necesidades de cada individuo que el modelo terapéutico de Freud, la cura tipo psicoanalítica, que en su versión clásica se veía lastrada por un exceso de rigidez.

Por otra parte, el objetivo del psicoanálisis es la resolución de trastornos emocionales profundos a través del reprocesamiento de experiencias traumáticas, y el de la terapia analítica jungiana es reconducir al paciente hacia la libertad y la espontaneidad, además de aproximar el comportamiento y la autoimagen para alcanzar el “sí mismo real”.

7. Interpretación de los sueños

Jung consideraba que el tipo de análisis de sueños que llevaba a cabo Freud era demasiado restrictivo y se focalizaba en exceso en la sexualidad. Para este autor los símbolos oníricos no podían ser interpretados mediante reglas fijas, sino que había que tener en cuenta el mundo externo de la persona, así como el interno.

8. Visión de la parapsicología

Uno de los puntos de conflicto más peculiares entre Freud y Jung se refiere a su concepción de lo paranormal. Jung desarrolló la teoría de la sincronicidad, según la cual pueden darse relaciones causales entre fenómenos físicos y psicológicos aparentemente inconexos; Freud consideraba que este tipo de ideas no merecían ningún tipo de consideración.