Todo el mundo sabe que una imagen vale más que mil palabras, y también se recuerda mucho mejor. Esto, de hecho, no es algo nuevo, dado que el mismísimo Cicerón, filósofo romano, se fijó en lo importantes que eran las imágenes en la memoria.

El efecto de superioridad de la imagen viene a darle nombre a este hecho, y lo vamos a explicar con más detalle a continuación.

Efecto de superioridad de la imagen: ¿qué es?

El efecto de superioridad de la imagen es un fenómeno que hace referencia a cómo las imágenes son más fácilmente recordadas que las palabras o cualquier dato expresado de forma únicamente oral o escrita.

La idea detrás de este fenómeno es la de que la memoria humana es extremadamente sensible a los símbolos o figuras, que se parecen más a lo que tratan de representar en comparación con las palabras. Lo que se aprende por medio de imágenes permanece mucho más tiempo en la memoria en comparación con aquello que se aprende de forma oral o escrita.

De acuerdo con John Medina, solamente el 10% de lo que leemos en un texto acabará siendo recordado pasados unos 3 días. En cambio, si esa información es presentada en forma de imagen o, incluso, con un texto pero ejemplificado mediante una fotografía, el porcentaje de recuerdo sube hasta el 65%.

Cabe decir que la superioridad de la imagen no viene por sí sola. Para que se pueda recordar la imagen y la información que en ella se expone, es necesario que el concepto que trata de representar sea concreto.

Teorías que lo explican

El fundamento teórico detrás del efecto de superioridad de la imagen es la teoría de la codificación dual de Allan Paivio. Según Paivio, las imágenes presentan ciertas ventajas en comparación con las imágenes dado que lo pictórico es más fácilmente codificado en la memoria y puede recuperarse en forma de representación simbólica. En cambio, en el caso de las palabras esto no es tan sencillo, dado que es más difícil almacenarlas por sí solas y, posteriormente, recuperarlas.

Dentro de la teoría de la codificación dual, la memoria existe tanto verbalmente como mediante imágenes. Es decir, podemos pensar y recordar diciendo frases para nosotros mismos o usando imágenes de esos recuerdos. Los conceptos concretos son recordados mediante imágenes y también se pueden almacenar en forma de palabras y frases. En cambio, los conceptos abstractos se almacenan en forma de palabras.

Otras de las explicaciones que se ha tratado dar para explicar el por qué es más fácil recordar imágenes que no palabras es el grado de familiaridad del objeto representado en forma de imagen en comparación con hacerlo en forma de palabras.

Es decir, cada día se ven objetos de todo tipo, con lo cual nuestra mente está más acostumbrada a ver los objetos por cómo son que no por cómo son representados de forma escrita. Es más natural para nuestro cerebro ver una manzana y recordarla como tal que no recordar la palabra ‘manzana’ o una descripción detallada de esta fruta.

Una imagen puede ser un pictograma o un ideograma, es decir, representaciones icónicas de un objeto o idea, que son, en esencia, una forma esquemática pero fidedigna de lo que tratan de representar. Volviendo al ejemplo anterior, el ver una fotografía de una manzana resulta más fácil de recordar que el haber visto la palabra ‘manzana’, básicamente porque representa de forma muy real lo que es una manzana.

La relación entre los pictogramas y el efecto de superioridad de la imagen se puede ver en las señales de seguridad de los aeropuertos. Para asegurarse de que los viajeros no cometen infracciones y que se acuerdan de las normas, es normal que en las paredes o las puertas del lugar se coloquen carteles que contienen imágenes relacionadas con lo que está prohibido hacer.

Por ejemplo, la imagen de un cigarrillo con el símbolo de ‘prohibido’, acompañado debajo por la frase ‘prohibido fumar’ es algo que se recuerda mucho más fácil y queda más claro que significa que no si se pone la frase por sí sola. Otro caso, más abstracto, es el de la norma ‘no llevar material peligroso’ en forma de una bomba o artefacto dañino. De esta forma, se representa de forma más concreta una idea que, por lo general, resulta difícil representar sobre un papel.

Aplicaciones de este útil efecto

Como se ha podido observar a partir de la definición de este efecto, el recordar mejor imágenes que no texto sin acompañamiento pictórico puede tener sus ventajas en múltiples aspectos, los cuales ya se han ido poniendo a prueba desde tiempos inmemoriables.

Como ya íbamos comentando al inicio del artículo, Cicerón era consciente de que las imágenes eran algo mucho más fácil de recordar que el texto o las palabras sin ser ejemplificadas de forma visual. Es decir, este autor romano ya era consciente de las utilidades educativas que podía suponer tener en cuenta este particular efecto.

A continuación veremos tres ámbitos de aplicación del efecto de superioridad de la imagen.

1. Educación y aprendizaje de lenguas

En la mayoría de los textos educativos, en especial los que están orientados a la educación obligatoria, los libros incluyen imágenes, más o menos relacionadas con lo que se está explicando en el aula. Esto permite, como ya comentábamos al principio del artículo, incrementar el recuerdo de los contenidos de la página.

Además, el uso de imágenes permite hacer que ideas que, si bien no son abstractas, sí resultan ser un tanto complejas, como puede ser la fotosíntesis, el ciclo de Krebs o la revolución francesa, sean más fácilmente asimilados.

Pero de lo que no hay duda en el que este efecto adquiere gran importancia es en el aprendizaje de lenguas, en especial cuando se trata de aprender nuevo vocabulario.

Muchos cursos de lenguas cometen el error de tratar hacer que los alumnos memoricen listados de palabras en el idioma que están aprendiendo teniendo al lado la traducción a su idioma materno.

Esto, además de ser muy pesado, hace que a la larga se recuerden muy pocas de estas palabras. Estas palabras se aprenden fuera de contexto, lo cual hace que sea todavía más difícil recordarlas. Es por esto que muchos otros cursos de lenguas, que sí tienen en cuenta el efecto de superioridad de la imagen, optan por no poner la traducción de la palabra al lado de la nueva palabra, sino una imagen de lo que significa.

De esta forma el estudiante asociará visualmente la nueva palabra con su significado, permitiéndole un mayor grado de recuerdo además de evitar confundir unas palabras con otras.

2. Marketing y publicidad

En el ámbito de la publicidad y el marketing, las imágenes son el elemento más importante a la hora de anunciar los productos y servicios, dado que es lo que mejor va a recordar el consumidor.

Esto se hace especialmente útil cuando el mensaje que se trata de dar se hace en forma de otras imágenes. Por ejemplo, a la hora de vender un champú que se dice que rejuvenece el cabello, lo ideal sería que, mientras se está diciendo las propiedades del cosmético, se muestren imágenes de cabellos sanos, ingredientes que lleva, usuarios del producto con cara de satisfacción…

El componente visual del anuncio, tanto si se trata de un anuncio de televisión como uno que se puede encontrar en una revista, en el metro o en donde sea, es siempre más recordado que el mensaje en forma de texto u oral que lo acompaña.

Un conocido caso de anuncio televisivo que aprovecha este efecto es el de una famosa crema de avellanas y chocolate que, mientras va cantando los ingredientes que lleva, enseña esos mismos ingredientes al expectador.

De esta forma, no únicamente se acordará de la cancioncita asociada al producto, sino que se acordará de los ingredientes que lleva, los tendrá en cuenta cuando vaya al supermercado y decida comprar ese producto.

Referencias bibliográficas:

  • Nelson, D.L.; Reed, U.S.; Walling, J.R. (1976). "Pictorial superiority effect". Journal of Experimental Psychology: Human Learning & Memory. 2 (5): 523–528. doi:10.1037/0278-7393.2.5.523.
  • Medina, J. (2008). Brain Rules: 12 Principles for Surviving and Thriving at Work, Home, and School. Estados Unidos. Editorial: Scribe.