Un repaso a los efectos psicológicos de realizar este tipo de esfuerzos cotidianos desde casa.

Todos sabemos que opositar es algo muy duro, que requiere mucho sacrificio y constancia, al igual que trabajar desde casa. En esas situaciones, nadie nos marca horarios y es necesaria una mayor fuerza de voluntad.

De hecho, prepararse unas oposiciones o trabajar desde casa suele ser algo que genera un desgaste psicológico a tener en cuenta si no se sabe gestionar bien. Veamos por qué.

Los efectos psicológicos de opositar o trabajar desde casa

Pese a que ambos caminos pueden tener claros beneficios, también es muy probable que haya consecuencias a nivel psicológico que puedan ser perjudiciales. ¿Cuáles son los problemas relacionados con esto que tratamos en consulta?

1. El desgaste por aislamiento

En primer lugar, tenemos el riesgo de que la persona se aísle, ya que no se relaciona con nadie más durante las horas laborales o de estudio, lo que hace que la necesidad básica de socialización no se vea cubierta.

Esto puede ser mejor llevado por las personas que son introvertidas; sin embargo, a largo plazo también puede generarles malestar. Por supuesto, para las personas extravertidas, que necesitan de la socialización para aumentar su satisfacción, es una consecuencia mucho más demoledora.

2. Necesidad de u horario estructurador

Por otro lado, es esencial que la persona tenga un horario marcado, ya que la ausencia de rutinas puede generar sensación de desasosiego, mayor ansiedad e incluso una percepción de vacío.

Es muy común que al despertarse, las personas en esta situación piensen ¿para qué me voy a levantar ya con tantas horas por delante?. Así, es posible que se queden en la cama y con ello contribuyan a una mala organización del tiempo y a tener el estado de ánimo más bajo.

Es importante destacar que en el horario se deben dejar espacios para el descanso y el ocio, nuestra atención es limitada y necesitamos parar para luego poder continuar. Además, a nivel psicológico, saber que tenemos una hora tope en la que tendremos que parar o un plan cuando acabemos las tareas, nos hace que rindamos mejor.

3. Necesidad de metas concretas

Igual de importante es el establecimiento de objetivos. A largo plazo, este objetivo puede ser aprobar o sacar adelante un proyecto (por ejemplo), pero, si no se establecen otros objetivos a corto y medio plazo, no podemos medir si estamos utilizando las estrategias correctas ni podemos reforzarnos por conseguirlos, y ello puede llevar a la persona a desanimarse.

El impacto emocional de estudiar o trabajar en casa

Además de todos estos factores, pueden unirse muchos otros que desencadenen consecuencias a nivel psicológico, especialmente en el caso de los opositores, suelen sentirse poco comprendidos, cansados, e incluso culpables por no estar trabajando. Por otro lado, las personas que estudian o trabajan desde casa, refieren habitualmente que su círculo más próximo piensa que tienen mucho tiempo libre, les reclaman y ello puede interferir en su horario y aumentar su sensación de incomprensión.

Una de las consecuencias más adversas que este tipo de labores suelen tener es la del descenso en el estado de ánimo, frecuentemente influenciado por los factores comentados, así como por otros como el exceso de autoexigencia, ansiedad etc.

En Mariva Psicólogos atendemos diariamente a personas que sufren bajo estas circunstancias por no tener las herramientas para gestionarlo, teniendo en cuenta que opositar o trabajar desde el hogar puede convertirse en una situación complicada de manejar.