Una manera de pensar en los procesos mentales partiendo de los recursos limitados.

La teoría de agotamiento del ego sugiere que existe un estado de desgaste de energía psíquica tan importante, que puede deteriorar la capacidad de autorregularnos, al menos temporalmente.

Entre otras cosas esta teoría ha permitido responder a cuestiones como: ¿por qué es más difícil realizar una tarea después de exponernos a un desgaste o un conflicto mental? ¿cuáles son los eventos que generan agotamiento del ego? ¿los esfuerzos por contener conductas generan una disminución de nuestra autorregulación?

A través de numerosos estudios, el modelo del agotamiento ha permitido analizar los elementos involucrados en nuestra capacidad de tomar decisiones y ejecutar tareas que implican esfuerzo mental. En este artículo veremos en qué consiste lo anterior y a través de qué estudios se ha explicado, así como algunas manifestaciones de este fenómeno psicológico en la vida cotidiana.

Teoría del agotamiento del ego: ¿la autorregulación es limitada?

Uno de los temas más estudiado por la psicología ha sido la autorregulación, considerada como la capacidad del “yo” para alterar su propio comportamiento. Esta capacidad es muy útil en términos adaptativos, ya que permite ajustar nuestras acciones a las demandas del entorno.

En este sentido, la autorregulación implica un conjunto de decisiones que tomamos para contener un impulso o una conducta. Es decir, hay un componente importante de “voluntad”, que a su vez depende de la capacidad del “yo” para ejercerla.

Ya desde las primeras teorías psicoanalíticas, el “yo” (el “ego”) ha sido descrito como una parte de la psique que constantemente debe lidiar con la realidad externa, mediando entre conflictos o deseos internos y presiones del exterior. Pero esto no se logra de la nada. Para alcanzarlo, el ego tiene que hacer uso de un nivel de energía psíquica importante.

En épocas más recientes, teorías como la del agotamiento de ego confirman que existe un tipo de energía o de fuerza psíquica involucrada en los actos volitivos. Siendo así, la energía psíquica es un recurso indispensable para que logremos la autorregulación. Pero, ¿tenemos reservas ilimitadas de dicha energía? Si no, ¿qué ocurre con nuestra voluntad?

La teoría del agotamiento sugiere precisamente que, según la energía de la que disponemos, podremos iniciar conductas voluntarias, o no (desistiremos rápidamente de las tareas por falta de recursos energéticos). Dicho de otro modo, la autorregulación se puede modificarse si ha habido un agotamiento previo de la energía psíquica.

Baumeister y otros estudios representativos

El psicólogo Roy Baumeister, pionero en esta teoría, define el “agotamiento del ego” (ego depletion, originalmente) como un estado en el que el “yo” no tiene todos los recursos que normalmente posee. Por lo mismo, algunas de las funciones ejecutivas de las que se encarga (como la autorregulación, la toma de decisiones y la activación conductual), dependen de qué tantos de esos recursos se han consumido o se encuentran disponibles.

Este investigador propone que una parte importante del “yo” posee recursos limitados, que se utilizan para todos los actos que implican la voluntad propia. Es decir que, al estar limitados, los recursos no alcanzan para todos los actos, al menos no si se presentan de manera consecutiva.

Así, como fenómeno psicológico, el agotamiento del ego hace que el “yo” sea temporalmente menos capaz y se encuentre menos dispuesto a funcionar óptimamente, deteriorando las tareas posteriores. Dicho de otro modo, luego de realizar un esfuerzo mental importante, el “yo” queda agotado, generando un estado de fatiga o de relajación en que el empeora la capacidad de la persona para autorregularse.

De hecho, algunos estudios han visto que los esfuerzos que realizamos para adaptarnos a situaciones estresantes implican un “coste psíquico” tan alto, que perjudica o deteriora la actividad posterior (aún si se trata de actividades que no relacionadas con la situación de estrés).

Por ejemplo, los esfuerzos mentales realizados para contener conductas que nos generan placer; como cuando nos esforzamos mucho en seguir una dieta, y a la primera oportunidad de disfrutar un alimento placentero nuestra autorregulación baja considerablemente (comemos de más).

Otro ejemplo es un estudio donde se demostró que cuando una persona intenta no pensar en un oso blanco, este ejercicio de autorregulación genera tanto agotamiento del ego, que la gente se rinde más rápido al realizar una tarea posterior (aunque aparentemente no tenga nada que ver con el oso blanco, como una prueba de anagrama).

Así mismo, otras investigaciones en teoría del agotamiento del ego sugieren que los esfuerzos mentales importantes, como la disonancia cognitiva y la represión emocional, generan agotamiento del ego y repercuten en toma de decisiones posteriores. En el mismo sentido, algunos estudios han sugerido que a mayor agotamiento del ego, menor sensación de culpa y/o empatía. Y con esto, menos probabilidad de ejercer conductas prosociales.

¿Cómo recuperar la energía de ego?

Como hemos visto, el agotamiento del ego es un fenómeno presente en muchas de nuestras actividades cotidianas. Pero esta teoría no sólo nos ha permitido analizar las repercusiones del desgaste de energía psíquica en nuestras decisiones, capacidades y comportamiento.

La teoría del agotamiento del ego también ha permitido analizar la importancia de cuestiones básicas para compensar la fatiga, como el descanso. El mismo Braumeister, junto con sus colaboradores, han sugerido que existen medidas compensatorias y restauradoras de la fuerza psíquica: el sueño y las experiencias emocionales positivas, principalmente.

En el mismo sentido, otros investigadores han estudiado la compensación del agotamiento del ego a través de experiencias fisiológicas placenteras y gratificantes. Por ejemplo, probando alimentos o bebidas con alto contenido de glucosa.

En el mismo sentido se ha observado una activación importante de la frecuencia cardiaca ante el esfuerzo alto por ejercer autocontrol (esfuerzo que es mayor a más nivel de agotamiento), lo que quiere decir que el esfuerzo psíquico tiene repercusiones directas en nuestro cuerpo.

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