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La Teoría del Iceberg en Psicología: qué es y cómo describe la mente

Veamos las características de la Teoría del Iceberg en Psicología, desarrollada por Sigmund Freud.

La Teoría del Iceberg en Psicología

La teoría del iceberg fue planteada por Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, en ella presenta el símil entre la estructura del iceberg y los elementos de su primera tópica.

¿Y qué es la primera tópica? Se trata de uno de los modelos más reconocidos en la corriente psicoanalista; en él se describen las estructuras de la mente según Freud: el inconsciente, el preconsciente y lo consciente. La teoría del iceberg dirá que la parte visible (que queda por encima de la línea de flotación) de la estructura de hielo representa la parte consciente de la psique del individuo, la que conoce y es accesible, y que la parte sumergida del iceberg equivale a lo inconsciente, asociada a la parte ilógica y vinculado a las pulsiones.

En este artículo veremos en qué consiste la teoría del iceberg en Psicología, los dos principios que actúan como fundamentos de esta, y cuál ha sido su papel en la Historia de la Psicología.

¿Qué es la Teoría del Iceberg en Psicología?

La teoría del iceberg en el ámbito de Psicología fue planteada por el conocido neurólogo Sigmund Freud, quien es el padre del psicoanálisis. Pese a las críticas que ha recibido su teoría por falta de evidencia científica, sus ideas se siguen enseñando y estudiando en la carrera de Psicología como parte de la Historia de esta. En lo referente a la teoría que nos concierne, el autor utiliza la estructura de un iceberg para representar su primera tópica, también conocida como modelo topográfico.

En esta primera tópica nos habla del consciente, que se refiere a la relación que se da entre el mundo exterior y el sistema mnésico (memoria), el preconsciente, que contiene información que no alcanza la conciencia, pero a la cual es fácil acceder, y el inconsciente, que hace referencia a la parte más ilógica vinculada con las pulsiones, que son las fuerzas que moverían al individuo hacia un objetivo.

Con el propósito que la gente pueda entender mejor cada término que forma el modelo topográfico, en el ámbito del psicoanálisis se empezó a usar la figura del iceberg como apoyo visual. Si pensamos en cómo encontramos estas estructuras en el mar, es característico que desde fuera solo veamos un pequeño trozo del tamaño real de estas figuras. Es conocida la expresión “solo es la punta del iceberg”, que implica que un fenómeno es solo la parte que conocemos de una realidad mucho más compleja: realmente hay mucha más información de la que aún no somos conscientes.

Pues bien, Freud plantearía que la parte visible del iceberg, la punta, hace referencia al conocimiento consciente, y la parte escondida, la que no vemos y queda cubierta por agua, es el inconsciente. Por su parte, el preconsciente sería el término medio, la parte de la estructura del iceberg más cercana a la superficie, que es más fácil que termine por salir fuera del agua, pero que aún no podemos ver fácilmente. De este modo, Freud nos diría que es necesario conocer las tres estructuras psíquicas y que, por tanto, es esencial tratar para llegar al inconsciente.

Iceberg de Sigmund Freud

Principios que rigen la teoría del iceberg

La teoría del iceberg y las distintas estructuras ya planteadas dependen de dos principios: el determinismo psíquico y el inconsciente freudiano.

El determinismo psíquico

Uno de los principios que rige la teoría del iceberg de Freud es el determinismo psíquico. El autor afirma que nada de lo que sucede es arbitrario, toda acción y comportamiento tiene una fuerza o una causa detrás que explica su aparición. Siempre encontraremos un antecedente que actúa como impulsor de la conducta. Así pues, será necesario conocer cuál es la causa o la razón de determinados acontecimientos, ya que de este modo podremos tratar los distintos problemas o alteraciones que surjan.

Esta relación entre causa y efecto, según afirma Freud, la veríamos en todas las acciones, como por ejemplo: practicar deporte porque te gusta, beber agua porque tienes sed o irte a la cama porque estás cansado y quieres dormir. Vemos como la mayoría de ocasiones somos conscientes de la causa que esconde la conducta, aunque la realicemos de forma automática.

El inconsciente freudiano

El inconsciente freudiano se vincula con la parte ilógica, atemporal, cercana a las pulsiones, siendo la estructura que recibe más importancia y más estudia en el psicoanálisis planteado por Freud. Pese a relacionarse con el conocimiento del que no somos conscientes, es el que explica gran parte de nuestras conductas, sobre todo las referidas a alteraciones.

El inconsciente se rige por los procesos primarios vinculados con el principio del placer, donde la energía circula libremente y tiende a satisfacerse sin trabas. Ahora bien, con el propósito de controlar el inconsciente existen las censuras, que tienen la función de poner control a la circulación libre de la energía.

De este modo, Freud planteará diferentes modos de intervención en terapia y distintas técnicas dirigidas a conocer la información del inconsciente, que como vemos en la representación del iceberg hace referencia a la parte de la estructura más grande, la parte sumergida. Alcanzando el conocimiento del inconsciente el sujeto podría conocer el porqué de su conducta y tratar las posibles afectaciones o alteraciones que se escondan en ella.

En el inconsciente se almacenan los pensamientos, las sensaciones, las emociones, o las experiencias que nos causan problemas o nos afectan si se presentan en el consciente. Es decir, los mantenemos fuera del consciente para poder funcionar mejor en nuestra vida cotidiana. Así podemos reaccionar ante distintos acontecimientos y situaciones de un modo que no comprendemos, ya que está determinado y es causa del inconsciente.

Un ejemplo característico de la información contenida en el inconsciente es la referida a los sueños. Freud afirma que en el sueño se desatan los deseos y es el mejor modo de conocer nuestro inconsciente. Tal es la importancia que le otorgó que publicó un libro titulado “La interpretación de los sueños”. Otros ejemplos de la manifestación del inconsciente son los actos fallidos relacionados con los olvidos que se producen en nuestro día a día como puede ser el nombre de alguien o los síntomas neuróticos que en este caso sí que se vincularon con patología.

La aplicación de la Teoría del Iceberg en la terapia

Como ya sabemos, la metáfora del iceberg representa la primera tópica de los modelos propuestos por Freud, pero al mismo también la podemos vincular con la segunda tópica o modelo estructural. Esta segunda tópica plantea la división del sujeto en el “ello” (hace referencia al inconsciente y se vincula con los impulsos sexuales y agresivos), el “super-yo” (se refiere a la parte moral y ética del sujeto, nos marca lo que está bien y deberíamos hacer, el yo ideal), y el “yo” (hace referencia a la interacción entre los impulsos y las expectativas, es decir, entre el “ello” y el “super-yo”).

Para Freud, el funcionamiento correcto de la mente humana depende del equilibrio que exista entre las diferentes estructuras psíquicas. Cuando el “yo” no es capaz de controlar y equilibrar las diferencias, entre lo deseado y lo correcto, entre el principio del placer, vinculado a la circulación libre de energía y el principio de la necesidad, más racional y lógico, aparecen los problemas. Es decir, este desequilibrio sería la causa del desarrollo de la psicopatología.

Así pues, el conflicto surge como la contraposición entre consciente e inconsciente, como la necesidad de disminuir la tensión generada por los impulsos instintivos básicos. De esta manera, los síntomas que aparecen se deben a una formación de compromiso entre las pulsiones, ya mencionadas, y las defensas, que genera el “yo” para conseguir el equilibrio entre las distintas estructuras.

Esta formación del compromiso se refiere a los intentos del inconsciente para lograr que los contenidos reprimidos traspasen al consciente, aumentando así la sanción generada por el superyó y con ello el aumento de la sensación de malestar y sufrimiento.

Asimismo, lo que nos presenta esta teoría del iceberg es la influencia continua de lo inconsciente ejercida sobre la conducta que realiza el sujeto. El determinismo psíquico que esconde la influencia del inconsciente y que explica gran parte de nuestras conductas. Lo que quería expresar Freud con esta representación que puede ser ilustrada con un iceberg es que no podemos quedarnos solo con lo que sabemos acerca de nuestra conducta, ya que eso supone un pequeño porcentaje, una pequeña porción, de lo que realmente forma parte de cada sujeto.

Como ya dijimos no podemos acceder directamente al inconsciente, este se expresa de distintas maneras como: a través del sueño, los olvidos u omisiones, entre otros. Pese a la dificultad de acceso, existirían algunas técnicas que el psicoanálisis aplica para conseguir llegar al inconsciente y conocer y tratar la causa de la patología, estas se rigen por 5 reglas básicas.

La reglas del psicoanálisis son: la regla básica que propone que no debemos realizar ningún tipo de censura, ni criticar nada de lo que nos venga a la mente; la regla de la asociación libre, referida a relacionar distintos contenidos tal cual nos surgen en la mente; la regla de la atención flotante para poder alcanzar el inconsciente (debemos mantenernos atentos a todo sin concretar en nada); la regla de la neutralidad del analista (el psicólogo no puede juzgar nada de lo que diga el paciente); y la regla de la abstinencia (no se puede dejar que los deseos actúen ni por parte del paciente ni por parte del terapeuta).

  • Almendro, MªT., Erdocia, A., Díaz de Neira, M. y Jiménez, G. (2018) Manual CEDE de preparación PIR. Psicoterapias. CEDE: 5ª Edición.
  • Hansell, J., Ehrlich, J., Katz, W., Lerner, H. y Minter, K. (2008) Psychoanalysis and psychodynamic Psychology. American Psychology Association.
  • Sibe, K.J. (2020) Sigmund Freud and Psychoanalytic theory. Shivprasad Sadanand Jaiswal College, India.

Psicóloga

Erin Sánchez es graduada en Psicología con mención en Psicología Clínica infantil y de adultos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudia para las oposiciones de Psicólogo Interno Residente (PIR) y es voluntaria en AVAN, asociación que acoge a personas con afectaciones neurológicas, con sede en Sabadell (Barcelona).

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