Al dormir, el ciclo menstrual incide sobre lo que ocurre en las fases del sueño. Pxhere.

Durante el ciclo menstrual tienen lugar muchos cambios cíclicos, tanto de las hormonas como de la temperatura corporal y de la actividad metabólica. Debido a estos cambios y sus efectos en los ritmos circadianos, se considera que el ciclo menstrual puede afectar el sueño de manera importante.

Esto último puede traducirse en una dificultad para conciliar el sueño y permanecer dormida; o bien, puede manifestarse de la manera contraria: una necesidad de sueño excesiva. Por ejemplo, hay quienes reportan la necesidad de dormir más de 10 horas durante el ciclo menstrual, y en contraste, hay quienes reportan insomnio durante algunos días específicos.

De acuerdo con algunos estudios, estas alteraciones del sueño pueden deberse a distintos factores asociados con los cambios fisiológicos del ciclo menstrual. En este artículo vamos a repasar algunos de estos factores, así como el funcionamiento general tanto del sueño como de la menstruación, de manera que podamos comprender mejor su relación.

Ciclo circadiano y ciclo menstrual

Todo nuestro organismo funciona por ciclos. Tenemos, por ejemplo, ciclos circadianos, que son los que duran alrededor de 24 horas. Por eso mismo se llaman “circa”, que significa “alrededor de”; y “diano”, que significa “día”.

Parte de lo que regulan los ciclos circadianos son la vigilia y el sueño. Esta regulación ocurre por medio de dos ritmos biológicos a los que llamamos sincronizadores internos (como los ritmos hormonales, la presión arterial, la temperatura corporal, en el sistema metabólico); y sincronizadores externos, como la luz y la oscuridad, el ruido, los eventos que causan tensión, entre otros.

Cuando se acerca el tiempo de reposo y sueño, estos sincronizadores se adaptan a nuestra necesidad de descanso, es decir, preparan al organismo para la disminución de energía que requerimos al dormir profundamente. Así, nuestra fisiología produce toda una serie de funciones durante la vigilia, y otras durante el sueño, en coordinación con los estímulos externos.

Por otro lado tenemos ciclos infradianos, que son los que duran más de 24 horas. Estos ciclos son los que regulan eventos fisiológicos que ocurren menos de una vez al día, como el ciclo menstrual, que ocurre cada 28 días.

¿Cómo funciona el ciclo menstrual?

Durante el ciclo menstrual tiene lugar la interacción de hormonas del hipotálamo, de la hipófisis y también de los ovarios. Este sistema se conoce como Sistema hipotálamo-hipófiso-ovárico (HHO) y se activa por la secreción de distintas hormonas, como las gonadotropinas (GnRH), la hormona luteinizante (LH) y la hormona estimuladora del folículo (FSH).

A partir de esa secreción, el ciclo menstrual se divide en dos fases: fase folicular (donde se secreta FSH para comenzar a liberar los óvulos y las hormonas necesarias); y la fase lútea (que es cuando disminuye la secreción hormonal cerca del día 23 del ciclo, lo que provoca transformaciones vasculares en el endometrio y finalmente su desprendimiento, es decir, la menstruación).

Es precisamente la fase lútea la que se ha relacionado con el surgimiento de con un conjunto de cambios somáticos y físicos propios del ciclo menstrual, entre los que se encuentran las alteraciones del ciclo de sueño.

Alteraciones de sueño y ciclo menstrual

Un ciclo normal de sueño es el que se divide en dos estados diferenciados; uno es el sueño No-REM (caracterizado por movimientos oculares de ondas lentas), y el otro es el sueño REM (se caracteriza por movimientos de ondas rápidas).

En este último, la actividad del cerebro ocurre a mayor velocidad, lo que requiere una serie de cambios hormonales importantes. Se segrega, por ejemplo, la hormona del crecimiento, la prolactina (que estimula la producción de leche materna), la testosterona, la melatonina (que ayuda a regular el ritmo circadiano relacionado con la luz y la oscuridad), y algunas otras que participan de manera importante en la menstruación.

Por ejemplo, se ha relacionado una disminución en la secreción de melatonina con distintas tensiones premenstruales, lo que modifica de manera importante los ciclos circadianos relacionados con la luz y la oscuridad.

Actividad endocrina durante el sueño y síntomas relacionados

Como hemos visto, uno de los factores internos que participa en la regulación de los ciclos de sueño, es la actividad endocrina (la del sistema encargado liberar hormonas dentro de nuestro cuerpo).

Cuando la actividad de este sistema se intensifica, por ejemplo, durante la fase lútea del ciclo menstrual, nuestro sueño pueden verse también modificado. Además, las hormonas GnRH, LH y FSH, tienen un pico importante de liberación en la fase de sueño no-REM, lo que quiere decir que sus niveles de concentración aumentan de acuerdo con períodos específicos del ciclo de sueño.

Eso último se ha asociado especialmente con mujeres que tienen síndrome premenstrual acompañado de síntomas afectivos, y también en mujeres que tiene algún diagnóstico psiquiátrico relacionado con el estado de ánimo.

En otras palabras, algunos estudios sobre el tema sugieren que los cambios significativos en la calidad del sueño durante el ciclo menstrual, ocurren con mayor frecuencia en mujeres que tienen malestares del estado de ánimo, mientras que las mujeres sin estos síntomas de afecto negativo, no suelen presentar cambios significativos en la calidad de sueño.

El mismo sentido, algunos estudios sugieren que, aunque es probable que muchas mujeres presentemos alteraciones del sueño en la fase lútea del ciclo menstrual, son aquellas mujeres con otros síntomas premenstruales más severos quienes tienen más probabilidad de experimentar alteraciones en dicha fase, específicamente somnolencia diurna.

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