Todos conocemos algún dato curioso del sistema circulatorio. Por ejemplo, al menos te sonará que un ser humano presenta unos 5 litros de sangre fluyendo por sus arterias, venas y capilares, o que el corazón bombea la totalidad de la sangre corporal en poco más de un minuto. Este rojo fluído que nos da la vida es también una de las primeras tomas de contacto de los estudiantes con la biología, razón por la cual está más que presente en la cultura general.

En la sangre fluyen los hematíes o glóbulos rojos, encargados de transportar oxígeno a todos y cada uno de los tejidos de nuestro cuerpo, con ayuda de la hemoglobina. También circulan por este líquido los glóbulos blancos o leucocitos, cuerpos celulares encargados de señalar y eliminar agentes patógenos endógenos y exógenos, ya sea de forma específica o inespecífica. La sangre es esencial para comprender al sistema inmune, pero si solo hablamos de ella, nos dejamos algo muy importante en el tintero.

Efectivamente, en este artículo hablaremos del gran olvidado de la circulación humana: el sistema linfático. El cuerpo humano produce aproximadamente unos 3 litros de linfa al día, la cual se incorpora a la sangre y circula por pequeños capilares. Si quieres conocerlo todo acerca de este enigmático sistema de fluidos, continúa leyendo.

¿Qué es el sistema linfático?

Según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), el sistema linfático se puede definir como el conjunto de tejidos y órganos que producen, almacenan y transportan a los glóbulos blancos, los cuales se encargan de combatir infecciones y otros eventos deletéreos para el organismo (exposición a químicos, presencia de sustancias alérgicas o células cancerígenas, por ejemplo). Concebir la vida a día de hoy sin la acción de los mecanismos inmunes sería imposible.

El sistema linfático transporta líquido (la linfa, más específicamente) a lo largo y ancho del cuerpo mediante una red de túbulos delgados. Por esta razón, se trata del segundo sistema circulatorio del organismo, y algunos autores lo consideran como una parte accesoria del sanguíneo, ya que termina desembocando en el sistema venoso, en el punto de unión entre la vena subclavia y la vena yugular izquierda .

Este sistema incluye la médula ósea, el bazo, el timo, los ganglios linfáticos y los vasos linfáticos, además de la propia linfa circulante. Te diseccionamos cada una de estas partes en las siguientes líneas.

1. Médula ósea

La médula ósea es un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de algunos huesos del cuerpo (y no tiene nada que ver con la médula espinal). En el lenguaje coloquial se conoce como tuétano. Todas las células sanguíneas circulantes (glóbulos rojos, linfocitos, macrófagos, neutrófilos y muchos más) derivan de una célula madre hematopoyética pluripotencial, la cual se encuentra en la médula ósea.

En un humano adulto, este tipo de tejido supone un 4% de su masa total y, aproximadamente, se producen en él unos 500.000 millones de glóbulos rojos por día. Se trata de una maquinaria efectiva e incansable en lo que a producción celular se refiere.

2. Bazo

El bazo es un órgano que se encuentra a la izquierda en el plano corporal, justo debajo de la caja torácica. Su principal función es de índole inmunológica, pues al pasar por él la sangre, filtra los antígenos y en sus centros germinales se forman los anticuerpos específicos para ellos, conocidos como inmunoglobulinas. También es un lugar de esencial relevancia para la eliminación de glóbulos rojos viejos circulantes (hemocateresis esplénica), lo que nos permite renovar este tipo celular tan esencial.

Debido a su vinculación con la actividad inmune, las infecciones, ciertos tipos de cáncer o enfermedades hepáticas pueden causar el aumento del tamaño del bazo, una condición conocida como esplenomegalia. A menudo, esta afección no presenta síntomas, pero cuando lo hace suele manifestarse en forma de una inflamación en el área izquierda superior abdominal.

3. Timo

El timo es el órgano del sistema linfático donde los linfocitos T crecen y se multiplican. Está ubicado en el tórax, detrás del esternón, en frente del corazón. Las células progenitoras hematopoyéticas (recordemos que se forman en la médula ósea) acuden aquí a desarrollarse, adquiriendo el nombre de timocitos.

Los linfocitos T son esenciales para la comprensión de la inmunidad adaptativa, pues atacan directamente a los cuerpos extraños de forma específica y producen citoquinas, sustancias biológicas que ayudan a activar otros componentes celulares del sistema inmune.

4. Ganglios linfáticos

Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras que contienen linfocitos, los cuales son esenciales para combatir enfermedades y responder ante ellas a corto y largo plazo. Son unas formaciones que se ubican en el trayecto de los vasos linfáticos, formando cadenas o racimos, a través de los cuales se filtra la linfa. En todo el cuerpo hay cientos de ganglios linfáticos conectados entre sí: para que te hagas una idea, únicamente en la axila existen entre 20 y 40 de estas singulares estructuras.

Además, los ganglios linfáticos se diferencian entre periféricos e internos. Los primeros son fácilmente palpables, pues se encuentran por debajo de la piel, y su inflamación puede indicar diversas patologías. En muchos de estos casos se produce una linfadenopatía o adenopatía a secas, que corresponde a la inflamación de los ganglios linfáticos por procesos infecciosos, tumores cancerígenos, VIH y tuberculosis, entre otras. El aumento de volumen de los ganglios linfáticos es un claro signo clínico de enfermedad.

5. Vasos linfáticos

Los vasos linfáticos están localizados por todo el cuerpo, y son más grandes que los capilares sanguíneos. Casi todos los vasos linfáticos contienen válvulas especializadas, que permiten que la linfa vaya en un solo sentido y no se produzcan coagulaciones.

La linfa

¿Cómo dejarnos en el tintero el líquido que le da nombre al sistema entero y es la razón de ser de todas las estructuras previamente nombradas? La linfa es un líquido prácticamente transparente que se produce a partir del exceso de fluido que sale de los capilares sanguíneos hacia el espacio intercelular. Este líquido tan singular contiene glóbulos blancos, proteínas, grasas y sales y, a diferencia del sistema circulatorio con el corazón, no presenta un aparato de bombeo que lo transporte por todo el cuerpo.

La linfa circula gracias a las contracciones musculares del propio cuerpo, pues su fin es retornar al sistema circulatorio. Además de contener células inmunes y nutrientes, también se encarga de transportar sustancias extrañas, células dañadas y cuerpos celulares cancerosos que pueden haber ingresado en los líquidos tisulares.

Funciones del sistema linfático

Hemos pintado un cuadro general sobre el funcionamiento y utilidad del sistema linfático en las líneas previas, pero nunca viene mal realizar un resumen general para finalizar. A continuación veremos una lista con las funciones más importantes del sistema linfático:

  • Drenaje del líquido intersticial: este sistema capta el exceso de fluidos de los capilares sanguíneos y los devuelve a la sangre tras circular por él.
  • Transporte de grasas: tras una comida copiosa, hasta el 2% de las grasas del organismo se pueden encontrar en la linfa. Estas grasas son esenciales para la nutrición celular.
  • Respuesta inmune: los linfocitos B, T y macrófagos presentes en los ganglios linfáticos y otros órganos reconocen y destruyen a las sustancias extrañas.

Así pues, el sistema linfático se ocupa de muchas más tareas de lo que en un principio se podría pensar: transporta nutrientes, sirve como mecanismo de reciclaje de fluidos y, lo más importante de todo, es una de las bases esenciales para la respuesta inmune.

Por esta razón, las linfadenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos) son un elemento diagnóstico esencial ante muchas patologías. Por ejemplo, el cáncer de mama se puede detectar mediante una adenopatía axilar: cuando el tumor está presente en un seno, las células metastásicas viajan por el sistema linfático al ganglio más cercano (en este caso en la axila), causando su hinchazón y agrandamiento. Esto supone una herramienta diagnóstica muy poderosa antes de que el tumor se expanda por el resto del cuerpo.

Resumen

Las funciones del sistema linfático se pueden definir en dos pilares básicos: transporte e inmunidad. Aquí se sintetizan y transportan los leucocitos, los cuerpos celulares más importantes para comprender el sistema inmune humano, tanto innato como adquirido.

A pesar de que se pueda vivir sin alguno de los órganos linfoides como el bazo, su ausencia puede disminuir drásticamente la capacidad de responder ante infecciones exógenas y otros procesos internos nocivos. Sin duda, la importancia del sistema linfático en su conjunto ha quedado más que justificada en estas líneas.

Referencias bibliográficas:

  • Bazo dilatado (esplenomegalia), mayoclinic.org. Recogido a 19 de enero en https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/enlarged-spleen/symptoms-causes/syc-20354326.
  • Definición del sistema linfático, NIH. Recogido a 19 de enero en https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/sistema-linfatico.
  • El sistema linfático, Leucemia y linfoma society. Recogido a 19 de enero en https://www.lls.org/sites/default/files/file_assets/PS54S_SP_BloodCells_LymphaticSystem_2019.pdf.
  • Introducción al sistema linfático, merckmanuals.com. Recogido a 19 de enero en https://www.merckmanuals.com/es-us/hogar/trastornos-del-coraz%C3%B3n-y-los-vasos-sangu%C3%ADneos/trastornos-del-sistema-linf%C3%A1tico/introducci%C3%B3n-al-sistema-linf%C3%A1tico.