En el día a día es fácil exponernos a críticas dirigidas hacia nosotros que nos pueden ofender, molestar o incluso llevar a un estado de ansiedad. En esta artículo veremos cómo podemos afrontar una crítica de manera asertiva, sin perder la compostura y dejando clara nuestras opiniones y punto de vista.

¿Qué es una crítica?

Entendemos por crítica la emisión de un juicio o valoración que se hace de algo o alguien.

Se trata de una opinión y aunque existe cierta tendencia a asociar la crítica con la ofensa, insulto o descrédito, dependerá de la intención puesta al formularla lo que determinará si se trata de una crítica constructiva (nos sirve para aprender o mejorar) o destructiva (pretende dañarnos).

El objetivo de una crítica constructiva es el de ayudar a otra persona. Se expresa con respeto y suele hacerse a solas, ya que lejos de ridiculizar se pretende mostrar un posible error para mejorar. Se argumentan los datos en los que se basa esta visión con el fin de que quien la recibe aprenda de su propia experiencia, ampliando su punto de vista manejando posibles errores o rectificando.

La crítica destructiva, sin embargo, se expresa en tono arisco, pueden elegirse palabras hirientes, no se aportan argumentos y su objetivo es dañar. Lejos de ayudar a mejorar, coloca a quien recibe la crítica en una relación asimétrica en la que quien la emite se crece ante los ojos de los demás.

En este artículo me centraré en este tipo de críticas. Se dicen de forma agresiva, en tono despectivo, su objetivo principal es el de hacer daño, ya sea ridiculizándote o haciéndote dudar de ti mismo.

¿Cuál es el objetivo de una crítica malintencionada?

Os hago una pregunta. ¿Cuál es el objetivo de ir a trabajar todas las mañanas? Entre otros, la mayoría habréis respondido “Ganar dinero”. Si yo voy a trabajar gano dinero. Pongamos de ejemplo un trabajador autónomo que depende de él mismo. Si trabaja gana dinero, si no trabaja no gana dinero. ¿Seguirá trabajando? Pues si uno de sus objetivos es cobrar, cada día trabajará porque existe correlación entre trabajar-ganar, no ir a trabajar-no ganar. De la misma manera te planteo, ¿cuál hemos dicho que es el objetivo de una crítica destructiva? 

Hacer daño sería la respuesta. Si ante ella la persona criticada, contra-ataca demostrando su enfado, llora como fruto de sentirse dañado, calla aceptando lo que se le dice… ¿Demuestra que se le ha hecho daño? La respuesta es afirmativa, luego si el atacante encuentra correlación entre criticar-hacer daño ¿Seguirá haciéndolo? La respuesta, al igual que el autónomo que va a trabajar para conseguir dinero, es sí.

Con esto quiero decir que la crítica no sólo es destructiva por la forma en que se dice sino también nuestra forma de interpretar el mensaje y de cómo la gestionemos, ya que podemos experimentarla como una posibilidad de mejora o como una ofensa.

¿Cómo reaccionamos?

No olvidemos que las críticas pueden ayudar a nuestro desarrollo personal siempre y cuando una vez escuchadas, sean aceptadas y se presten a ser reflexionadas.

Pero centrándonos en las destructivas, es importante defendernos de manera asertiva, es decir, defender nuestros derechos sin entrar en conductas sumisas, agresivas, ni reproches. Nuestra manera de reaccionar condiciona el producto final.

De manera automática tendemos a reaccionar a ellas de tres formas poco asertivas, deteriorando nuestras relaciones sociales y autoimagen:

1. Contraatacar

Esto es contestar impulsivamente con otra crítica o descalificando al interlocutor y a ser posible con mayor dureza. El resultado inevitable de esta estrategia es la discusión y el enfado.

Ejemplo: “Eres un vago” / “Pues anda que tú, pareces un sargento”.

2. Negación de la crítica

Una segunda forma de reaccionar es negar frontalmente la critica, independientemente si estamos de acuerdo o no, pero esto tampoco hace que nuestras relaciones interpersonales mejoren.

Ejemplo: “Estás todo el día viendo fútbol”/ “Mentira”.

3. Aceptación pasiva

Finalmente, una tercera manera de afrontar la crítica, es aceptarla inmediatamente sin más, sin analizarla, demostrando una actitud pasiva.

Ejemplo: “Vaya careto llevas esta mañana”/Silencio.

¿Cómo afrontar una crítica de forma asertiva?

Debemos responder en tono neutro, lo más aséptico posible, con el fin de no demostrar que nos ha herido (objetivo principal de este tipo de críticas), y sin agredir, ya que si no la conversación acabaría en una discusión o una competencia de agresiones mutuas.

Para afrontar una crítica podemos emplear las siguientes técnicas:

1. Interrogación negativa

Consiste en pedir aclaración sobre lo que nos dicen. Es decir, preguntar por lo qué se nos critica.

Ejemplos:

  • “Tío, menudo pelo te has dejado” (¿Qué están criticando? El pelo, pues preguntamos sobre eso)
  • ¿Si? ¿Qué es lo que le ves raro en mi pelo?

- “¿Qué pintas traes hoy?”

(En este caso atacan a nuestra forma de vestir)

- ¿Qué defecto le encuentras a mi forma de vestir?

Si critican mi forma de vestir y demuestro una actitud insegura, mirándome mi vestimenta afligida, cumplo con el objetivo del atacante. Por otro lado si acepto la crítica y me callo cuando en realidad me he puesto algo que a mí me gusta, demuestro sumisión, que en cierta manera suele bastar al atacante. 

Al devolver la crítica diciendo algo parecido a “Te has mirado tú al espejo antes de hablar”, aunque a corto plazo nos aporte alivio por devolverla, demostramos nuestra debilidad. Ataco porque me he sentido ofendido (no olvidemos que es el principal objetivo de una crítica destructiva). Y si me ha ofendido ha cumplido su objetivo por lo que seguirá haciéndolo. Como podemos ver con esta técnica, hacemos pensar a quien nos critica, abortando así el objetivo final de ésta (herirnos).

2. Aserción negativa

Sería reconocerlo sin hundirnos, relajadamente, sin adoptar actitudes defensivas, sin justificamos y, claro está, sin enfadarnos. Esta técnica se debe emplear cuando consideremos, que aunque no sea de forma constructiva, la crítica es cierta y estamos de acuerdo con ella.

Ejemplos:

- “Tío llevo esperándote 20 minutos”

(Supongamos que esto es cierto y he llegado tarde)

- Tienes razón he tardado mucho.

- “No tienes ni idea de fútbol”

(Y realmente no tengo ni idea de fútbol)

  • La verdad es que tienes razón y no controlo mucho.

Si cuando nos dicen una crítica cuyo contenido es cierto, aunque no nos guste la forma o nos sintamos atacados, podemos entrar en una discusión e intercambio de agresiones mutuas (“Llevo 20 minutos esperando”/“Pues el otro día llegaste tarde tú”/“Lógico, siempre tardas, y para una vez que soy yo me lo recuerdas”/“La culpa la tienes tú por no avisarme con antelación”…). 

Además proyectamos una imagen en la que parece que nadie nos puede decir nada y que no sabemos aceptar una crítica. Por lo que si su objetivo era hacernos daño, conseguido está, pues nos enfadamos y demostramos que nos ha sentado mal. Si nos callamos y la aceptamos de una forma sumisa, muy seguramente sintamos que “nos ha cortado el rollo”, así también nos hacemos daño. 

Reconocerla de manera asertiva es la mejor forma para proyectar una imagen segura de nosotros mismo en la que asumimos nuestros errores, a su vez, si aunque la forma no sea la adecuada, no ha habido intención de hacer daño favorecemos el diálogo. Cojamos el segundo ejemplo, alguien le dice a su pareja que no entiende de fútbol a lo que la otra parte le responde que tiene razón. 

En esta situación es más fácil que le diga algo del tipo “No pasa nada tú sabes de otras cosas y yo no”, o “No pasa nada es que eso no es penalti por esto…”, que si se pone el disfraz de víctima y le dice algo del tipo “De esas maneras no sé como voy a saber algo”, “No tengo tanto tiempo libre como tú”. Esta última actitud puede desencadenar enfado. Aceptarla y callarse puede hacer que se levante del sofá o se vaya a hacer otra cosa.

3. Banco de Niebla

Esta técnica se suele usar ante críticas malintencionadas, y es bueno usarla para habituarnos a recibirlas con naturalidad, sin sentirnos avergonzados o enfadados. Consiste en reconocer serenamente la posibilidad de que hay parte de verdad en la crítica que recibimos.

Ejemplos:

- “Menuda camisa llevas, parece de tu abuelo”

- ¿Si?,Puede que a ti no te guste a mí me encanta.

  • Qué collar más feo llevas
  • Puede que a ti no te guste a mí me gusta.

De la misma manera que en las técnicas anteriores, responder con otra crítica no sólo muestra que se ha cumplido el objetivo de ésta sino que entramos una vez más en una cadena de posibles insultos. Tomando el primer ejemplo podría ser respondiendo: “Tú si que pareces un abuelo y no te digo nada”. 

Aceptarla supone reconocer algo con lo que no estamos de acuerdo, al menos para nosotros, lo que nos coloca en una posición sumisa que a la larga puede afectar a nuestra autoestima. Contemplar la posibilidad de que al otro no le guste algo que a nosotrosi sí, demuestra nuestra flexibilidad ante otro punto de vista y seguridad en nosotros mismos.

Concluyendo

Como podéis ver en cualquier caso nuestra forma de responder a una crítica y actitud ante ella condiciona el resultado posterior. Las críticas no dejan de ser puntos de vista diferentes, a veces nos ayudan a mejorar o tener en cuenta algo para trabajarlo a partir de nuestra propia experiencia y la de los demás. 

Hay que estar abiertos a cualquier opinión, en algunos casos admitir que no lo sabemos todo y en ningún caso aceptar aquello con lo que no estamos de acuerdo. La crítica bien gestionada y respondida asertivamente ayuda a crecer como persona ya sea madurando o afectando lo menos posible la intencionalidad de dañar nuestro ego.