Estandarización cultural: el efecto de la globalización en la cultura

Con la estandarización cultural, las fronteras se difuminan también en la transmisión de ideas.

Luis Martínez-Casasola Hernández

Luis Martínez-Casasola Hernández

Estandarización cultural

La transformación del mundo en una aldea global tiene consecuencias en todos los aspectos de la vida de las personas. Por supuesto, la cultura no es ajena a estos cambios.

A través de estas líneas veremos en qué consiste lo que se conoce como estandarización cultural, ampliaremos la perspectiva acerca de los mecanismos que afectan a las culturas locales y provocan que experimenten alteraciones y a veces cambios radicales por el proceso de la globalización.

¿Qué es la estandarización cultural?

La estandarización cultural hace referencia a la mezcolanza que todas las culturas sufren entre ellas cuando se conectan, debido a la permeabilidad de las fronteras de los territorios. En un mundo cada vez más conectado, tanto física como digitalmente, es cada vez más complicado establecer las fronteras culturales. Los usos y costumbres rápidamente se propagan por una multitud de territorios, a veces muy lejos del lugar donde se han originado.

Uno de los factores que más ha tenido que ver con la estandarización cultural es la movilidad de las personas. Por un lado a través de los procesos migratorios, que históricamente se han desarrollado por oleadas y hacia lugares muy concretos, pero que en las últimas décadas se producen de forma más difusa pero en todas direcciones, han fomentado que personas con una cultura determinada se mezclen con otras de costumbres diferentes, experimentando un intercambio entre ellos.

No son solo los procesos migratorios, también la facilidad para viajar, la interconexión de todos los lugares del mundo, poder cruzar el océano en tan solo unas horas y regresar poco después. Aunque por supuesto sigan existiendo las naciones con sus fronteras, hoy en día son mucho más permeables que tiempo atrás. Además, yendo un paso más allá, ni siquiera es necesario moverse de casa para mezclarse con culturas de lugares muy lejanos y es gracias a Internet y la conexión global.

Resulta sencillo hablar con personas de diferentes países a través de nuestros dispositivos digitales, otro factor que ha facilitado la estandarización cultural. Podemos jugar en línea contra oponentes que están a miles de kilómetros, podemos participar en foros o redes sociales e intercambiar opiniones con individuos de naciones muy diversas. Incluso a través del cine, la literatura o la música, podemos empaparnos de la cultura de lugares remotos y exóticos.

El efecto producido resulta en una homogeneización de todas las culturas, como resultado de la mezcla de todas ellas, dando lugar a la estandarización cultural de la que hablábamos. Lógicamente las mayoritarias lograrán que la mayoría de sus rasgos prevalezcan sobre otras menos extendidas, aunque en determinadas ocasiones algunos rasgos de una cultura menor (en el sentido de que menos personas la comparten) pueden popularizarse por diversas razones y ser absorbida por una cultura mayor.

Vías para la estandarización cultural

Hemos mencionado algunas de las vías que pueden favorecer la estandarización cultural. Ahora vamos a profundizar en algunas más.

1. Gastronomía

Efectivamente, la gastronomía es una parte primordial de la cultura. Cada territorio, cada país, e incluso prácticamente cada región o pueblo, tiene sus platos típicos. Algunos de ellos llegan a hacerse tan famosos que van subiendo niveles hasta formar parte de la cultura gastronómica del país. Pero algunas veces este fenómeno va más allá, rebasando las fronteras y llegando incluso a lugares extremadamente remotos.

No hay más que dar una vuelta por cualquier calle céntrica de una gran ciudad para poder elegir entre menús típicos de países realmente diversos y lejanos. Sin salir de ciudades como Madrid o Barcelona podemos degustar pizza o pasta italiana, tacos mexicanos, sushi japonés, hamburguesas estadounidenses, kebabs turcos, etc. Algunos de estos platos están tan asimilados que es habitual que formen parte de la dieta habitual de muchas personas.

Por supuesto, en esto tienen mucho que decir las grandes marcas y multinacionales, especialmente de comida rápida, que han extendido sus dominios a prácticamente la totalidad del globo. Este ejemplo demuestra que la estandarización cultural tiene sus ventajas, como es la posibilidad de probar comidas procedentes de lugares muy lejanos, pero a la vez tiene un riesgo.

Y es que en ocasiones estas nuevas opciones gastronómicas pueden hacerse tan poderosas que pueden ir debilitando progresivamente algunas de las tradiciones culinarias locales. Igualmente, al exportar nuevas opciones de comida rápida también se están fomentando hábitos alimenticios que pueden resultar muy apetecibles pero que no son especialmente saludables, lo cual puede desencadenar desequilibrios nutricionales.

2. Entretenimiento audiovisual

Mencionábamos anteriormente que una de las vías de estandarización cultural más poderosas tienen que ver con el cine, la música o los libros, entre otros. Todo ello engloba el entretenimiento audiovisual. Respecto al cine, tradicionalmente la cultura predominante ha sido la de Hollywood, en Estados Unidos, que año tras año proveía al mundo de superproducciones que espectadores de todo el globo esperaban con entusiasmo.

Aunque siguen siendo los reyes de la taquilla, cada vez son más países los que exportan largometrajes de gran calidad, llegando incluso a desbancar a las producciones locales en los Premios de la Academia, los populares Oscar, como fue el reciente caso de la película Parásitos, procedente de Corea del Sur, que se alzó con la estatuilla que le otorgaba el premio a la mejor película de habla no inglesa, pero también con la de mejor película, la categoría principal. Todo un ejemplo de estandarización cultural.

No solo se trata del cine, pues este fenómeno se observa también con las series de televisión, cada vez más abundantes gracias a las plataformas de contenidos de televisión bajo demanda. A día de hoy, los capítulos de las series más importantes se estrenan al mismo tiempo en casi todo el mundo, convirtiéndose en un fenómeno global que mantiene pegados a la pantalla a espectadores de cualquier continente.

La literatura es otra catalizador para la mezcla de costumbres y además una de las más antiguas, pues desde que se inventó la imprenta, en el siglo XV, se facilitó la expansión de las obras, tanto en el idioma original como en su versión traducida a cualquier otra lengua, abriendo así la vía para que cualquier persona pudiera acceder a los conocimientos pero también a las tradiciones culturales que cada página albergaba.

El caso de la música también es otra forma de expansión y mezcla de costumbres que pueden favorecer la estandarización cultural. Los grandes grupos y las súper estrellas tienen seguidores en todo el mundo, por lo que representan un nexo entre todos ellos, que han asimilado ese determinado estilo musical como parte de su cultura. Por eso en las grandes giras las repercusiones de los conciertos son siempre las mismas, independientemente del lugar concreto donde el grupo toque cada vez.

3. Deportes

El deporte es otra parte de la cultura que ha logrado saltar todas las fronteras y expandirse a nivel global. Deportes como el fútbol, el baloncesto, el tenis o la fórmula-1, son un espectáculo con cientos de millones de seguidores en todo el mundo. Una final de un campeonato puede tener en vilo a la mitad del planeta, como es el caso de los juegos olímpicos o de los mundiales de fútbol.

El caso de ese deporte en concreto es especialmente importante en la estandarización cultural, pues los futbolistas adquieren la categoría de ídolos para muchos niños en todo el mundo, que visten con orgullo su camiseta, se peinan como ellos y son su referente en muchos sentidos, para bien o para mal.

4. Moda

No podía faltar en esta lista todo lo referente a la moda. La forma de vestir también es un eje de la cultura que cada vez se está globalizando más. Al igual que ocurre con los restaurantes, es sencillo encontrar tiendas de cualquier marca internacional cerca de nuestras casas. Es más, con el auge de las ventas a través de Internet, ni siquiera necesitamos de esa cercanía, pues los productos de nuestras marcas favoritas nos llegan directamente a nuestros domicilios.

Debido a esta forma de estandarización cultural, es habitual que los habitantes de regiones opuestas en el globo vistan las mismas prendas, pues la oferta es prácticamente similar en muchos países, por lo que no importa que entremos a la tienda de París, de Shangai o de Nueva York, puesto que podremos encontrar productos idénticos.

Los peligros de la estandarización cultural

Hemos repasado las características de la estandarización cultural y varios caminos por los que puede tener lugar. Gracias a este mecanismo, las culturas cambian, crecen y se mezclan, pero esto también tiene sus riesgos. Principalmente, el mayor peligro que nos encontramos con el avance de este fenómeno, es la pérdida de costumbres y tradiciones locales, que pueden verse sepultadas por otras de culturas más predominantes.

Ocurre a todos los niveles: platos típicos de la gastronomía, como ya habíamos visto, formas de arte más localizadas, o incluso festividades que se ven relegadas por otras mucho más potentes gracias al interés comercial que tienen detrás. Por lo tanto, aunque la estandarización cultural sea una vía para conocer otros estilos de vida, es recomendable no olvidar nunca las propias raíces de cada lugar, pues son igualmente enriquecedoras.

Referencias bibliográficas:

  • Hopper, P. (2007). Understanding cultural globalization. Polity Press.
  • Jensen, L.A., Arnett, J.J., McKenzie, J. (2011). Globalization and cultural identity. Handbook of identity theory and Research. Springer.
  • Mirrlees, T. (2013). Global entertainment media: Between cultural imperialism and cultural globalization. Routledge.
  • Tomlinson, J. (2012). Cultural globalization. The Wiley‐Blackwell Encyclopedia of Globalization. Wiley Online Library.

Luis Martínez-Casasola (Madrid, 1988) se licenció en Psicología en la UAM y cuenta con un máster en Psicología Forense por la URJC y el COP de Madrid, así como con una especialización en recursos humanos. Tras varios años de experiencia en la redacción de contenidos web, ahora colabora como divulgador para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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