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Principio de caridad: qué es y para qué sirve al conversar

Veamos las características del principio de caridad y cómo es aplicado al conversar y debatir.

Principio de caridad

Vamos a imaginar que en medio de una conversación, alguien está dando una amplia variedad de datos (p. ej., datos descriptivos o biográficos sobre una persona y que podría encajar con la descripción de dos personas diferentes). Por lo tanto, se nos vienen a la mente dos personas diferentes, de forma que deberíamos dar por válida la opción que tuviera más sentido en base al contexto de lo que nos dice.

El principio de caridad solicita que aquellas declaraciones que sean realizadas por otra persona vayan a ser interpretadas como racionales y, en el caso de que hubiera una disputa dialéctica, que se tenga en consideración la interpretación de la misma que tenga una mayor solidez, evitando que se hagan atribuciones irracionales, falacias con falta de lógica o cualquier falsedad sobre las declaraciones de otras personas.

En este artículo veremos en qué consiste el principio de caridad y para qué sirve.

¿Qué es el principio de caridad?

En los ámbitos de la retórica y la filosofía, el principio de caridad solicita que aquellas declaraciones que sean realizadas por un interlocutor vayan a ser interpretadas como racionales y, en el caso de que hubiera una disputa dialéctica, que se tenga en consideración la interpretación de la misma que tenga una mayor solidez.

Por lo tanto, si nos ceñimos a su sentido más estricto, la finalidad de este principio sería evitar que se hagan atribuciones irracionales, falacias con falta de lógica o cualquier falsedades sobre las declaraciones de otras personas cuando en realidad sería posible que se realizara una interpretación racional y coherente de las mismas.

Para tratar de comprender mejor este concepto, vamos a poner un ejemplo: si otra persona nos expone un argumento que se pudiera interpretar de dos formas, siendo una de ellas lógica y la otra falaz, deberíamos asumir que la interpretación que hemos interpretado como “lógico” sería entonces la que tendremos en cuenta como la que esa persona pretendía transmitir realmente y no la otra, siempre y cuando sea razonable hacerlo.

De esta manera, poner en práctica el principio de caridad en diversas interlocuciones podría resultar beneficioso en una amplia gama de escenarios, ya que nos ayuda a fomentar un diálogo que sea adecuado, cordial y unas discusiones o debates que sean productivos, al mismo tiempo que así se podría mejorar la capacidad argumentativa de los participantes en dichos debates.

Los orígenes del principio de caridad

El principio de caridad fue definido por primera vez en los años 50 del pasado siglo por Neil L. Wilson. Para él, este nuevo concepto servía para determinar algún referente de un nombre propio, de manera que este principio había sido desarrollado como una regla semántica.

Veamos un ejemplo del principio de caridad en base a la concepción que tenía Wilson acerca de este concepto y que podría servir a los estudiantes a la hora de prepararse para un examen. Para ello, pensamos en un nombre como puede ser “Miguel” y después elegimos algún referente que se llame así para exponer 5 frases acerca de la vida de alguien que pudiera llamarse Miguel y resulte conocido para las personas con las que estamos realizando la tarea (normalmente se suele llevar a cabo con personas ilustres):

  • Miguel nació en Bilbao.
  • Miguel escribió una novela titulada “Niebla”.
  • Miguel fue catedrático y rector de la Universidad de Salamanca.
  • Miguel estuvo exiliado en Hendaya.
  • Miguel escribió “El Quijote”.

Como habremos podido comprobar, para utilizar el principio de caridad hemos tenido que seleccionar a una persona que sirva de referente (‘designatum’) en base a la elección de un nombre propio, que en este caso hará verdaderas una mayor cantidad de afirmaciones sobre el nombre “Miguel”. A continuación, las otras personas deberían pensar en individuos ilustres, cuyo nombre principal sea Miguel, y así podrían comprobar que las primeras 4 frases se refieren al escritor Miguel de Unamuno, mientras que la última frase iría referida al escritor Miguel de Cervantes.

Ejemplo del principio de caridad

Aunque este solo es un ejemplo, ya que podríamos haber cogido otros ejemplos como Miguel Ángel Buonarroti (artista), entre otros. Además, este principio se puede aplicar con cualquier nombre (p. ej., “César”, en cuyo caso quizás el personaje más representativo podría ser el emperador Julio César de la Antigua Roma).

Estos ejemplos demostrarían un uso simple del principio de caridad y es que cuando las declaraciones de alguien incluyen un nombre que podría referirse potencialmente a diversas personas, deberíamos asumir que se refiere a aquella persona que tiene más sentido en el contexto de la declaración.

Posteriormente, los filósofos estadounidenses Willard Can Orman Quine y Donald Davidson desarrollaron otras formulaciones diferentes a la que había realizado Wilson acerca del principio de caridad. Davidson habla de este principio como una herramienta que podría servirnos para tratar de comprender lo que dice un hablante cuando no estamos seguros de su significado (principio de acomodación racional). En cambio, Quine utiliza el principio de caridad en un sentido más amplio, dándole una interpretación empírica.

Tiempo después varios filósofos han hecho una formulación de por lo menos 4 versiones diferentes acerca del principio de caridad, por lo que este principio se podría utilizar de manera distinta dependiendo de la finalidad de la conversación. Dichos principios son los siguientes:

  • Las demás personas utilizan las palabras de forma ordinaria, normal.
  • Las demás personas realizan unas declaraciones que son verdaderas.
  • Las demás personas presentan unos argumentos que son considerados como válidos.
  • Las demás personas dicen algo que resulta interesante.

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Los beneficios de poner en práctica el principio de caridad

Poner en práctica el principio de caridad podría ser una buen recurso al ser un posible atajo mental a la hora de interpretar lo que otras personas nos están diciendo, tratando de buscar un sentido a lo que escuchamos. Además, este principio podría ayudarnos a ser más comprensivos con otras personas, ya que con el tiempo, si optamos por usar con frecuencia este principio estaríamos más entrenados para identificar la mejor interpretación posible acerca de lo que otras personas nos comunican, lo cual es muy importante en el ámbito de la psicología.

Por otra parte, el principio de caridad puede ayudar a las personas a mejorar su capacidad para construir sus propios argumentos, de manera que así sean más sólidos y coherentes. Esto es debido a que, además de ser importante saber cómo detectar y contrarrestar todas aquellas falacias con falta de lógica que otras personas nos cuentan, también es importante no centrarse solamente en eso y para ello habría que tratar de desarrollar nuestras habilidades de razonamiento y argumentación.

Además, el principio de caridad podría mejorar la calidad de nuestras conversaciones y, por ende de nuestras relaciones interpersonales, ya que las otras personas preferirán hablar con alguien que está llevando a cabo un esfuerzo genuino para comprender verdaderamente lo que otras personas le están tratando de decir que hablar con una persona que solamente se está enfocando en identificar los problemas o los errores de lo que dicen los demás con el fin de contraatacar sus argumentos y así “ganar” la discusión.

En último lugar, cabe destacar que la implementación del principio de caridad en las nuestras conversaciones propicia que otras personas estén dispuestas a escuchar lo que tenemos que decir. Esto es debido a que la gente se mostrará más cerca con nosotros y predispuesta a tener una conversación y a escucharnos gracias a que nosotros solemos abordar la mejor interpretación posible de sus argumentos. En cambio, si nos hubiéramos centrado en otros aspectos menos relevantes esas personas tendrían menos interés por hablar con nosotros y tampoco nos escucharían a nosotros abiertamente cuando quisiéramos comentarles algo que consideramos importante.

En definitiva, podríamos decir que el principio de caridad favorece el desarrollo de unas conversaciones entre dos o más personas con una mayor calidad, gracias a una interpretación más abierta, coherente y profunda, centrada en lo que es realmente importante para las partes implicadas. Este principio rechaza la búsqueda de contraargumentos que vayan encaminados a la “victoria” en una debate o disputa dialéctica ni tampoco se centra en los errores argumentativos de lo que dicen las demás personas; sin embargo, aquí lo que se busca es comprender lo que otras personas dicen de la mejor manera posible.

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Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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