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Reconocimiento social: qué es y cómo influye en nuestra autoestima

Veamos qué es el reconocimiento social y de qué manera nos influye psicológicamente.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Reconocimiento social

El reconocimiento social es un aspecto fundamental para nuestro bienestar, en especial el psicológico. No es simplemente el hecho de que seamos aceptados por los demás, sino que también se reconozcan nuestras fortalezas, fortalezas las cuales son la base de nuestra autoestima.

Además de darnos autoestima en lo personal el reconocimiento social es un importante aliado de la productividad, especialmente en el ámbito laboral. Un trabajador que siente que encaja con los demás empleados y es valorado es un profesional más motivado, dispuesto a esforzarse más en aquellas tareas que se le han encargado.

A continuación vamos a ver un poco a fondo el reconocimiento social bajo una perspectiva psicológica, tanto de salud como organizacional, además de comentar los beneficios que supone ser una persona que siente que los demás la valoran y la aceptan en su comunidad.

¿Qué es el reconocimiento social?

Desde una perspectiva psicológica, el reconocimiento social es un factor que contribuye a que tengamos una alta motivación, autoestima y mayor desempeño en todo tipo de tareas cotidianas. Una persona que siente que la sociedad valora sus características positivas es una persona que tiene bien presente que vale, que es útil para el resto de la sociedad.

En gran parte, nuestra autoestima y nuestro bienestar dependen mucho del grado en el que sentimos que las personas significativas de nuestro entorno nos valoran y aceptan, con lo cual no es de extrañar que un alto reconocimiento social nos haga disfrutar de mayor salud.

Al ser tan importante el reconocimiento social para nuestro bienestar psicológico y desempeño, tanto la psicología clínica como la de las organizaciones tiene muy presente la importancia que tiene el grupo sobre la vida de la persona.

Es por este motivo que tanto en un contexto de psicoterapia como en la gestión de una empresa se debe hacer todo lo posible para que la persona sienta que es valorada socialmente, puesto que cuanto más reconocimiento social perciba más rápido vendrán los efectos terapéuticos de la terapia y más productiva será en el trabajo.

Tipos de reconocimiento social

Es larga la historia de la investigación del reconocimiento social, tanto tomando una perspectiva más de tipo social pura como clínica. Igualmente, se sabe que no todas las muestras de reconocimiento social son iguales y, de hecho, podríamos hablar de dos tipos: el reconocimiento por conformidad y el reconocimiento por diferencia. Ambos son muy importantes para la salud mental de la persona, aunque tienen implicaciones distintas en función del ámbito en el que aparezcan. Lo ideal es que la persona consiga tener un adecuado equilibrio entre ambos.

Reconocimiento por conformidad

El reconocimiento por conformidad es la necesidad que tenemos los seres humanos de sentir que encajamos dentro de nuestro grupo de referencia. Para poder encajar lo que hacemos las personas es compartir valores, ideas y estilos de vidas de aquellas personas que nos importan, a fin de parecernos más a ellas y sentirnos como parte del grupo.

La psicología evolucionista ha tratado de explicar por qué los seres humanos nos comportamos de esta forma, de hecho, considera que esto es un patrón de conducta que fue especialmente importante en tiempos prehistóricos.

Pese a que somos una especie bastante inteligente, los seres humanos somos muy débiles y en solitario a duras penas podemos sobrevivir en la naturaleza. Por este motivo, para poder superar las adversidades, fue necesario que las personas formaran tribus, tratando de encajar en ellas, creando un sentimiento de pertenencia y formando cohesión grupal.

Aquellos hombres y mujeres prehistóricos que no sentían la necesidad de obtener el reconocimiento de los demás, es decir, que no se esforzaban en encajar en tribus o ser aceptados en ellas, acababan solos. Al estar expuestos a los peligros de la naturaleza en solitario era menos probable que sobrevivieran y llegaran a tener descendencia.

Como prácticamente nadie de los seres humanos prehistóricos solitarios tuvo descendencia, la inmensa mayoría de los humanos modernos hemos heredado el impulso de buscar el reconocimiento social en los demás, de hecho, se trata de uno de los impulsos más fuertes de los que tenemos los seres humanos.

Reconocimiento por diferencia

El reconocimiento por diferencia es la necesidad que tenemos los seres humanos de ser valorados por nuestras diferencias, sobre todo por aquellas que nos hacen mejores o estar por encima de los demás. Además de sentir que encajamos dentro de un grupo, compartiendo sus características principales, también queremos destacar entre nuestros compañeros.

Un grupo no es un montón de personas que apenas se diferencian entre ellas, sino un conjunto de individuos que tienen aspectos en común pero cuyas diferencias le otorgan diversidad. Cada persona tiene unos rasgos de personalidad y unos conocimientos, su marca distintiva, aquello que le permite decir que es especial y que los demás sepan detectar y ver como algo positivo.

La rama que ha intentado explicar por qué los seres humanos necesitamos que se nos reconozcan nuestras diferencias ha sido la neuropsicología. Esta sostiene que cuando las personas vemos que hay alguna característica propia que nos hace mejores que los demás nuestro cerebro empieza a segregar serotonina y dopamina, es decir, hormonas que nos inducen a bienestar psicológico.

Mediante la búsqueda del reconocimiento de nuestras diferencias los seres humanos buscamos este chute de hormonas de la felicidad, además de aumentar nuestra autoestima. Cabe destacar que la autoestima sólo se puede construir adecuadamente si las características positivas que podamos tener son reconocidas por los demás, o la parte de ellos que tenemos como referentes, características que dejan de ser especiales y, por tanto, pierden fuerza si las demás personas también las comparten.

Beneficios a nivel de salud mental

Son varios los beneficios del reconocimiento social, especialmente a nivel psicológico. Siempre y cuando haya un correcto equilibrio entre el reconocimiento por diferencia y el reconocimiento por conformidad, podemos hablar de los siguientes aspectos positivos de sentir que el resto de personas nos valoran positivamente y nos aceptan en su grupo o comunidad:

Aumenta nuestro bienestar y autoestima

El efecto más evidente es el de que aumenta nuestro bienestar. Como comentábamos, el sentirnos reconocidos socialmente, tanto encajando en el grupo como sintiéndonos mejores con respecto a las demás personas, hace que nuestro cerebro libere neurotransmisores que nos hacen sentirnos mejor. Sentirnos más aceptados se traduce en un aumento de nuestra felicidad y también de nuestra autoestima.

Potencia el aprendizaje vicario

Puede parecer que, de primeras, el aprendizaje y reconocimiento social no tengan mucho que ver, pero realmente sí que lo tiene, en especial con el aprendizaje vicario, idea propuesta por Albert Bandura. El aprendizaje vicario es la adquisición de conocimientos que se da por medio de la observación de personas importantes, como nuestros padres, profesores o compañeros. Aprendemos por imitación.

Este tipo de aprendizaje es especialmente efectivo en aquellos entornos en los que se cuenta con reconocimiento social. En caso contrario, es más difícil aprender del resto de miembros, puesto que no los vamos a ver como ejemplos a seguir, los vamos a ignorar o, incluso, puede que tengamos miedo de cómo nos puedan tratar, especialmente si somos muy inseguros o los percibimos como amenazas.

Importancia a nivel organizacional

No solamente beneficia a nivel de salud mental y en lo personal, sino que también el reconocimiento social puede ser el gran aliado del empresario, incrementando la productividad.

El reconocimiento social influye de forma decisiva en mejorar los resultados de una organización, haciendo que sus empleados cumplan de forma más satisfactoria y rápida los objetivos que se proponen, hayan mayores ventas, incremente la eficiencia y un sinfín de fenómenos positivos que todo empleador desea que se den en su empresa.

Como decíamos, en lo personal el reconocimiento social tiene un impacto positivo sobre la autoestima, la motivación y el desempeño, aspectos que son muy beneficiosos en toda organización. Un trabajador motivado, que hace bien su trabajo y que se siente cómodo en la empresa es un trabajador más productivo. Si su jefe y compañeros reconocen lo bueno que posee, este trabajador desarrollará un sentido de pertenencia más fuerte en la organización, mostrando un mayor compromiso para con la empresa.

En vez de menospreciar a los trabajadores o simplemente darles una palmadita muy de vez en cuando, los jefes de la empresa y demás compañeros reconocieran la valía de sus trabajadores además de felicitar sus logros, los empleadores no tardarán en tener beneficios económicos.

Básicamente, hacer que los trabajadores sientan reconocimiento social es, a la larga, obtener dinero de la nada. Se hace una inversión usando solo buenas palabras y gestos de aprecio y valoración, los cuales dan como resultados una mayor productividad y, por lo tanto, más dinero.

Referencias bibliográficas:

  • Boxó Cifuentes, José Ramón, Aragón Ortega, Joaquín, Ruiz Sicilia, Leonor, Benito Riesco, Orlando, & Rubio González, Miguel Ángel. (2013). Teoría del reconocimiento: aportaciones a la psicoterapia. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 33(117), 67-79. https://dx.doi.org/10.4321/S0211-57352013000100005
  • Bandura, A. (1963). Social learning and personality development. New York: Holt, Rinehart, and Winston.
  • Rotter, J. (1954). Social learning and clinical psychology. Englewood Cliffs, New Jersey: Prentice-Hall.

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