Uno de los problemas más frecuentes que aparecen en las relaciones amorosas tiene que ver con el hecho de que, al estar involucrados en una, muchas veces perdemos la capacidad de ver los problemas que surgen en esta, el modo en el que nos perjudican.

Esto se ve claramente en casos en los que alguien somete a su pareja a través de acciones que pueden ser calificadas de maltrato (incluso si no hay violencia física), pero en otras ocasiones la influencia negativa que la relación tiene en alguien es más sutil y difícil de detectar.

En la práctica, en muchos de estos casos aparece lo que se conoce como dependencia emocional; hay una persona que no se plantea vivir al margen de ese vínculo afectivo, y que por ello trata desesperadamente de que esa relación no termine, incluso si eso hace que el problema se agrave. Por eso, aquí veremos un pequeño resumen acerca de cómo saber si has desarrollado dependencia emocional hacia una persona, y qué hacer.

¿Cómo saber si has desarrollado dependencia emocional en una relación?

Todas las personas nos comportamos, al menos en parte, atendiendo a nuestras creencias acerca de quiénes somos, cómo es nuestra vida y qué somos capaces de hacer. Este conjunto de creencias forman parte de lo que en Psicología se conoce como "autoconcepto", que como su nombre indica, es el concepto que tenemos de nosotros mismos, y que está ligado a nuestra autoestima.

Ahora bien, aunque todo lo que integra nuestro autoconcepto sea autorreferencial (porque todo apunta hacia ideas que tenemos de nosotros mismos), esta no surge en nuestra mente de manera independiente de lo que ocurre a nuestro alrededor. De hecho, la mayoría de aspectos de nuestra identidad como individuos se forma a través de la manera en la que nos relacionamos con los demás.

Esto no es en sí algo malo, porque un autoconcepto desligado de nuestra vida social sería totalmente irrelevante y carecería de sentido, ya que no nos permitiría tener casi ningún punto de referencia para saber quiénes somos y qué nos caracteriza. Sin embargo, este intercambio en dos direcciones entre nuestro autoconcepto y la sociedad que nos rodea nos expone a situaciones en las que, si no vamos con cuidado, podemos caer en la dependencia emocional, entre otros problemas. Esto ocurre cuando todo aquello que creemos saber acerca de nosotros mismos y de nuestros planes de futuro quedan ligados totalmente a una persona.

Aquí veremos algunas señales de alerta que te permitirán saber si has desarrollado una clara dependencia emocional, aunque ten en cuenta que no hace falta que se cumplan todas estas condiciones para experimentar este problema. Además, en este caso nos centraremos en las relaciones entre adultos.

1. Buscas la aprobación de esa persona para poder ejercer tus derechos fundamentales

Esta es una de las señales más claras de que hay una fuerte dependencia emocional. Se plasma en la necesidad e obtener el "permiso" de otra persona antes de poder ejercer derechos básicos, como hablar con otra persona, comer, comprar algo con nuestro propio dinero, etc.

2. Realizas conductas "compensatorias" constantemente y sin necesidad

En quienes desarrollan dependencia emocional es normal realizar acciones para "premiar" a la otra persona por seguir en esa relación, incluso aunque no haya ningún motivo para hacer esos ofrecimientos ni tenga sentido intentar redimirse por algo en concreto. No se trata tanto de hacer obsequios ya sean tangibles o intangibles simplemente para alegrar a esa persona, sino que más bien, se intenta mitigar el miedo que produce la idea de que la relación deje de compensarle a la otra persona y se vaya de nuestro lado.

3. Intentas ocultar los aspectos negativos de la relación

Para que la relación no se vea desestabilizada por la presión de los demás, quienes desarrollan dependencia emocional, con frecuencia, tratan de ocultar las consecuencias negativas de intentar mantenerse siempre con esa persona, a veces llegando al extremo de mentir.

Por ejemplo, si hemos ido a comprarnos un tipo de ropa que no nos gusta especialmente para encajar con los gustos de la otra persona y alguien nos pregunta por ese repentino cambio de "look", nos inventaremos una historia acerca de cómo hemos cambiado de gustos.

4. Intentas prevenir los celos

Otra de las características de la dependencia emocional, en este caso en el mundo de las relaciones de pareja, es que se intenta no darle motivos para tener celos a la otra persona.

Esto implica no relacionarse de un modo normal con gente que puede ser percibida como una amenaza para la estabilidad de la relación. No es lo mismo que no ser infiel, dado que en este caso se llega al extremo de no realizar acciones que serían normales incluso no sintiendo interés sexual por la persona con la que rechazamos relacionarnos: hablar, preguntar una duda, etc.

5. Asumes que las decisiones importantes las toma siempre la otra persona

Otro aspecto característico de la dependencia emocional es que, como tienes asumido que es el otro quien tiene el poder, das por sentado que siempre toma las decisiones importantes. Es decir, que el criterio para saber quién decide qué decisión tomar no se basa en criterios racionales como: quién tiene más experiencia acerca de un tema o quién tiene una idea más clara acerca de qué hacer, sino que todo gira alrededor de los roles de poder.

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Referencias bibliográficas:

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