¿Tienes un niño o una niña diagnosticado/a de autismo en el aula, y no sabes muy bien cómo actuar con él/ella? ¿Eres terapeuta y necesitas un poco de orientación en este campo? ¿Tienes algún amigo o familiar con autismo (o tu propio/a hijo/a) y te gustaría conocer cómo tratarlo para mejorar su relación con él/ella y que ambos os sintáis a gusto?

En este artículo veremos una serie de pautas sencillas dirigidas a responder a la cuestión de cómo tratar a un niño autista, a fin de potenciar sus puntos fuertes, de mejorar su bienestar y de aprender ambos en el proceso.

¿Qué caracteriza a los niños con autismo?

Los trastornos del espectro del autismo (TEA) engloban, como el propio nombre indica, diferentes trastornos dentro de un mismo espectro. Clásicamente se han considerado dos grandes grupos de autistas: los de alto funcionamiento (Síndrome de Asperger) y los que presentan un funcionamiento más alterado (los “clásicos” autistas). Este segundo grupo es el que, además del TEA, tiene diagnosticado una discapacidad intelectual asociada.

En este artículo nos centraremos en el segundo grupo, y mencionaremos algunas pautas sobre cómo tratar a un niño autista.

Antes de abordar cómo tratar a un niño autista, a fin de mejorar su calidad de vida y sus interacciones, veremos las características/síntomas centrales de este diagnóstico, que pueden manifestar muchos de estos niños. Para ello nos basamos en los criterios diagnósticos del DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales).

Creemos necesario conocer sus características y su manera de ser (aunque luego cada niño es un mundo, lógicamente, y tiene sus características propias), para poder entender por qué hemos de actuar de una manera y no otra con ellos/as.

1. Dificultades en las interacciones y en la comunicación social

La primera característica de los niños con TEA es una marcada dificultad (o déficit) a la hora de interactuar con los demás de forma “normativa”. Esto se traduce en un déficit en la reciprocidad emocional (por ejemplo a través de aproximaciones sociales anómalas, problemas para compartir intereses y emociones, etc.

2. Patrones repetitivos y restringidos

El segundo síntoma es la existencia de uno o más patrones repetitivo y restringidos, que tienen que ver con: conductas, intereses, actividades, acciones… ¿Cómo se manifiesta esto? Por ejemplo a través de estereotipias, ecolalias, golpeo de objetos, rituales...

3. Aparición en una edad temprana del desarrollo

En los TEA, los síntomas anteriores suelen aparecer en un momento evolutivo muy temprano (desde los pocos años de vida, en casos más graves).

4. Los síntomas causan interferencia

Finalmente, el último criterio para poder diagnosticar un caso de autismo es que los síntomas interfieran en su vida diaria, en cualquiera de sus esferas: a nivel escolar, social, emocional…

¿Cómo tratar a un niño autista y por qué?

En relación la cuestión de cómo tratar a un niño autista, lo primero que diremos es algo bastante obvio, pero que vale la pena remarcar: sencillamente, los trataremos como al resto de niños y niñas en lo fundamental, con normalidad, con respeto y empatía.

Es decir, no tenemos por qué tener un trato distinto hacia ellos, pero sí que es cierto que podemos actuar de cierta manera para facilitarles (o mejorarles) las cosas en muchos sentidos; que no se sientan agobiados, que se sientan comprendidos, valorados, etc. También podemos actuar de una determinada manera para que se sientan más a gusto, y para que puedan fortalecer todas sus potencialidades.

En otras palabras, se trata de aportar un “plus” a su bienestar, a su calidad de vida y a su capacidad adaptativa, no de tratarlos de forma discriminatoria (ni en el sentido positivo ni en el negativo). Además, cabe mencionar que muchos de estos niños pueden llegar a tener una vida prácticamente normal (o normativa), sobre todo aquellos que no tienen una discapacidad intelectual añadida.

Así pues, las pautas que proponemos sobre cómo tratar a un niño autista son las siguientes.

1. Actúa desde la empatía

La primera pauta que es bastante obvia y general. Así, se trata de una pauta generalizable a todos los niños y niñas, e incluso adultos/as. Sencillamente, es de sentido común, tratar a las personas desde la empatía.

Así que la primera pauta surge desde el sentido común; ¿cómo vamos a tratarlos si no? Desde la empatía, intentando entender cómo se sienten en todo momento para adaptar nuestro comportamiento a cada situación.

2. Anticípale las situaciones o los eventos

La segunda pauta, más específica, consiste en la siguiente: anticípale a los eventos del día, los cambios que han podido surgir

Esto ayudará a reducir los niveles de ansiedad que frecuentemente presentan los niños autistas, como consecuencia de “no saber qué pasará” (ya que una de sus características es que suelen ser bastante rígidos, y necesitan planificación también, como veremos en el siguiente punto).

3. Proporciónale rutinas

Debido a las características de los niños/as con TEA, las rutinas son la clave para que no sientan ansiedad ante lo que ocurrirá (o lo que no ocurrirá), y para poner orden en su mundo y en su mente (como veremos también más adelante).

Así, puedes poner en práctica esta pauta sobre cómo tratar a un niño autista elaborando con él/ella horarios y rutinas, por ejemplo a través de un plafón o una cartulina (y que lo tenga colgado en su habitación o en su aula).

4. Utiliza sistemas alternativos de comunicación (en caso necesario)

Recordemos que hasta un 75% de los niños diagnosticados con autismo (no el autismo de alto funcionamiento, el Síndrome de Asperger), tiene también diagnosticada una discapacidad intelectual, que puede ser leve, moderada o grave.

En este sentido, existe un grupo de niños que además, no tiene lenguaje (no habla), pero sí comunicación. Es por ello que en estos casos deberemos utilizar sistemas alternativos de comunicación, como por ejemplo pictogramas, comunicadores portátiles, teclados virtuales… Todo dependerá del tipo de niño y de sus características.

5. Estructura sus actividades

Tanto si trabajas con él/ella (a nivel de terapeuta, psicólogo/a, educador/a…) como si eres su padre o madre, o algún familiar, te puede resultar muy útil estructurarle mucho las actividades que hagáis juntos.

Ellos, además de necesitar rutina y anticipación, necesitan pautas, directrices concretas, horarios, estructura, planificación… Eso les ayuda a estructurar su mente un tanto caótica a veces, y su mundo también.

6. Refuerza mucho su conducta positiva

Es importante también reforzarles las conductas adecuadas, a fin de que estas aumenten en intensidad, duración y frecuencia.

Para ello resultan muy efectivos los programas de conducta (o la terapia de conducta, como por ejemplo el método ABA, Applied Behaviour Analysis). Estos también incluyen utilizar estrategias conductuales para reducir sus conductas inadecuadas (por ejemplo extinción, coste de respuesta…).

Referencias bibliográficas:

  • Abril, D., Delgado, C. y Vigara, A. (2010). Comunicación Aumentativa y Alternativa. Guía de referencia. CEAPAT.
  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Mulas, F., Ros-Cervera, G., Millá, M.G. Etchepareborda, M., Abda, L. y Téllez, M. (2010). Modelos de intervención en niños con autismo. Rev Neurol, 50(Supl 3): S77-S84.