La preocupación por la apariencia física, en mayor o menor medida, es algo frecuente en nuestros días, pues vivimos inmersos en la cultura de la imagen. Ahora bien, cuando esta preocupación se convierte en una parte demasiado importante de nuestra vida y nos lleva a realizar comportamientos autodestructivos, entonces estamos hablando del complejo de Adonis, un problema serio que debe ser tratado.

En este artículo hablaremos del complejo de Adonis y profundizaremos en cuáles son sus causas, síntomas y tratamiento.

Qué es el complejo de Adonis

El complejo de Adonis es lo que popularmente se conoce como vigorexia, dismorfia muscular o anorexia invertida. Las personas con este trastorno sufren de manera continuada por su apariencia física y especialmente por su obsesión y fijación por adquirir un cuerpo musculado, que representaría la máxima expresión de la imagen corporal masculina. Esta obsesión y preocupación llevan al individuo a extremos patológicos.

El término “complejo de Adonis” no suele ser empleado en el entorno médico, sino que es más bien la denominación que recibe la vigorexia de modo popular. Este curioso nombre se extrae de la mitología griega, que representaba a Adonis como medio hombre y medio dios. Adonis era considerado el ser supremo de la belleza masculina y, según la mitología, tan bello era su cuerpo que se ganó el amor de Afrodita, reina de todos los dioses.

Causas

Tal y como afirman algunas investigaciones, en España existen aproximadamente unos 700.000 casos del complejo de Adonis o vigorexia. Mayoritariamente son los hombres en la franja de los 15 a los 35 años los que suelen sufrir este trastorno; sin embargo, también se han reportado casos de mujeres con esta condición.

Pese a que la causa exacta de este trastorno es difícil de determinar, los estudios científicos concluyen que son una serie de factores los que pueden provocar la aparición del complejo de Adonis. Son los siguientes:

1. Baja autoestima

La baja autoestima es tanto una causa como una consecuencia de este trastorno, y es que los individuos con complejo de Adonis suelen valorarse negativamente y tienen una falta de seguridad en sí mismos. Se obsesionan con aspecto físico pensando que de esta manera se sentirán mejor. No están bien consigo mismos y buscan la aprobación externa que no favorece para nada su bienestar mental.

2. Cultura de la imagen

La cultura de la imagen y los valores y creencias que esta sociedad promueve tienen un efecto en cómo las personas interpretamos el entorno y nos valoramos a nosotros mismos. Estamos continuamente rodeados de medios de comunicación que nos hacen sentir mal si no cumplimos con las expectativas irreales que podemos llegar a tener fruto del canon de belleza de Occidente. La educación es la mejor manera de contrarrestar estos valores o creencias tóxicas.

3. Bullying

Algunos individuos pueden desarrollar esta condición tras tener una imagen negativa de sí mismos que es consecuencia de cómo les han acosado en las etapas tempranas de su vida. Por ejemplo, por culpa de las burlas de los compañeros en la escuela.

4. Perfeccionismo

La personalidad perfeccionista está muy ligada al deseo de tener un cuerpo perfecto. Este tipo de conductas llevan a la obsesión, porque los perfeccionistas son muy duros consigo mismos y no se aceptan tal y como son.

Síntomas y señales

Los individuos que sufren el complejo de Adonis viven obsesionados con su apariencia física y pueden pasar varias horas al día pensando en su cuerpo de manera negativa y mirándose al espejo una y otra vez. Los vigoréxicos son personas que cuidan su dieta al extremo, porque desean tener un cuerpo sin grasa pero a la vez voluminoso y musculoso. Nunca están contentos con el aspecto que tienen porque nunca se ven bien.

No verse bien les provoca malestar e intentan contrarrestar la ansiedad y la baja autoestima que sienten con algunas conductas perjudiciales. Por ejemplo, consumen anabolizantes, comen de manera poco saludable y practican deporte de manera obsesiva, dejando de lado los beneficios para la salud y centrándose pura y exclusivamente en la imagen corporal, incluso sacrificando su bienestar.

Tratamiento

La terapia psicológica puede ser realmente efectiva para el tratamiento de este trastorno, pero el primer paso para superar el complejo de Adonis es que el paciente acepte que tiene un problema y esté dispuestos a buscar ayuda. Si es consciente de que está sufriendo vigorexia, es posible que acuda primero al médico de cabecera para exponerle el problema. Aunque este profesional puede realizar un primer diagnóstico, es necesario ponerse en contacto con un psicólogo especializado en este tipo de trastornos.

La terapia psicológica es útil porque reeduca al paciente para que aprenda patrones de pensamiento y patrones de comportamiento positivos y realistas. A pesar de que existen otros tratamientos como la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (TCBM) o la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que pertenecen a las terapias de tercera generación y que ayudan al paciente a aceptarse a sí mismo y a adoptar una actitud no enjuiciadora respecto a su cuerpo, la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) clásica suele ser el tratamiento por excelencia. Cuenta con suficiente evidencia científica para afirmar que es un tratamiento efectivo.

La TCC puede ser grupal o individual, y tiene la finalidad de reconocer y establecer las conexiones entre los pensamientos, sentimientos y el comportamiento del paciente, para que éste pueda adquirir habilidades prácticas para superar sus problemas. En este caso, el objetivo será centrarte en las creencias que tiene el paciente respecto a su propio cuerpo y su apariencia física, lo que le permitirá modificar los comportamientos perjudiciales. 

En la Terapia Cognitivo Conductual se emplean diferentes técnicas: reestructuración cognitiva, técnicas de exposición, entrenamiento en habilidades sociales, entre otras.