Un resumen de estos criterios diagnósticos. Unsplash.

La psicopatía, en desuso actualmente en el ámbito clínico, puede equipararse al trastorno de personalidad antisocial del DSM. Ahora se empieza a sustituir por el término de sociopatía. Se trata de personas que manipulan, transgreden y violentan las normas sociales en beneficio propio, sin tener ningún tipo de remordimiento.

En este artículo hablaremos de los criterios diagnósticos de psicopatía según Cleckley. Cleckley fue el iniciador del estudio de la psicopatía, y plasmó sus criterios en su famosa obra The Mask Of Sanity (1941).

Hervey Cleckley

Hervey Cleckley fue un médico estadounidense, nacido en 1903 y fallecido en 1984. Cleckley fue el pionero de la investigación sobre psicopatía, y propuso una serie de criterios diagnósticos para esta. Los criterios diagnósticos de psicopatía según Cleckley, fueron descritos en 1941 en su libro “The Mask of Sanity”.

Estos criterios fueron la base de los criterios posteriores, empleados en las diversas clasificaciones que se han ido desarrollando posteriormente, incluyendo el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Así, Cleckley fue el iniciador del estudio de la psicopatía, y después de él llegaron autores como Blackburn y Hare (éste último acabó siendo el autor más relevante).

Además, Cleckley introdujo el concepto de “demencia semántica”, para hacer referencia a lo que él consideraba la característica principal de la psicopatía.

La demencia semántica consistía en la separación entre la palabra y la acción, que daba como resultado sujetos “altamente asociales, agresivos e impulsivos, que carecen de sentimientos y de culpa (a veces no por completo), y que serían incapaces de crear lazos de afecto duradero con otras personas [...] superficialidad emocional, trato social aparentemente agradable e incapacidad para aprender de la experiencia”.

Criterios diagnósticos de psicopatía según Cleckley

Cleckley desarrolló sus criterios de la psicopatía (1941, 1976) a través de estudios que realizó en diversos casos reales. Estos criterios comprendían una serie de rasgos significativos en la esfera de la psicopatía, algunos de los cuales eran compartidos con otros ya designados por Gray y Hutchinson (1964).

Su lista de criterios comprendería la descripción más significativa y compleja de aquella época, y los rasgos se mantendrían hasta la descripción de Hare en 1991.

Así, los criterios diagnósticos de psicopatía según Cleckley son un total de 16:

  • Presencia de un encanto externo y de una notable inteligencia.
  • Ausencia de alucinaciones u otros signos de pensamiento irracional.
  • Ausencia de nerviosismo de manifestaciones psiconeuróticas.
  • Inestabilidad, poca formalidad.
  • Falsedad e insinceridad.
  • Falta de sentimientos de remordimiento o vergüenza.
  • Conducta antisocial inadecuadamente motivada.
  • Razonamiento insuficiente y falta de capacidad para aprender de la experiencia vivida.
  • Egocentrismo patológico e incapacidad para amar.
  • Pobreza general en las principales relaciones afectivas.
  • Pérdida específica de intuición.
  • Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales.
  • Comportamiento fantástico y poco recomendable, con y sin bebida.
  • Amenazas de suicidio raramente llevadas a cabo.
  • Vida sexual impersonal, trivial y pobremente integrada.
  • Fracaso para seguir un plan de vida.

El término psicópata

El término “psicópata” comenzó a emplearse con la aparición del libro de Hervey Cleckley, The mask of sanity, publicado en 1941. Desde ese momento, el término “psicópata” empezó a hacer alusión a un constructo teórico con características de personalidad muy definidas y que lo diferencian del delincuente común.

Este “delincuente común” es el que vendría diagnosticado como antisocial según los manuales de clasificación de los trastornos mentales (DSM-IV y CIE-10).

De esta forma, el término psicópata, a pesar de que su clasificación oficial, es la de trastorno antisocial de la personalidad, presenta una serie de rasgos y características que conforman un subgrupo diferenciado dentro del concepto más amplio de la antisocialidad.

¿Cómo son estas personas?

Los psicópatas, en la actualidad (y según la mayoría de manuales y expertos, aunque existen leves discrepancias) se definen como personas con características como la irresponsabilidad, la deshonestidad, la insensibilidad emocional, la crueldad y falta de remordimiento hacia sus actos (es decir, no tienen sentimientos de culpa). Muchos de estos rasgos ya fueron definidos en los criterios diagnósticos de psicopatía según Cleckley,

En otros casos, los rasgos de conducta pueden ser más sutiles u “ocultos”, y manifestarse en forma de conductas de manipulación, encanto superficial, etc. Dichos comportamientos pueden causar confusión en las personas del entorno en relación a la auténtica maldad de las intenciones del psicópata.

Los psicópatas suelen ser personas hábiles y aceptadas socialmente; utilizan sus habilidades como una “arma social” para conseguir sus propósitos. Son personas que han aprendido las “normas del juego” para poder acercarse a las personas de las cuales poder obtener beneficios.

En la línea de los criterios diagnósticos de psicopatía según Cleckley, para los psicópatas las relaciones humanas no son necesarias, sino que únicamente tienen la utilidad de proporcionarles lo que a ellos les interesa obtener.

Es a partir de aquí donde les surge la necesidad de aprender las normas sociales y de interacción social, a fin de aprovecharse de las personas y utilizarlas, manipularlas, maltratarlas o incluso (en casos extremos) matarlas a su antojo.

Referencias bibliográficas:

  • Alba, J.L. y Garrido, V. (2012). La psicopatía. Estudio de casos. La psicopatía en el siglo XXI: Apuntes para la reflexión, Criminología y Justicia, 18-24.
  • APA (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Millon, T. (1998). Trastornos de la Personalidad. Más Allá del DSM-IV. Barcelona: Masson.
  • OMS (2000). CIE-10. Clasificación internacional de enfermedades, décima edición. Madrid. Panamericana.