Una descripción de las implicaciones de la dislexia en la adultez. Unsplash.

Los trastornos específicos del aprendizaje dificultan la forma en que los niños afectados se enfrentan a las tareas académicas; donde deben aprender a leer, escribir y calcular para satisfacer los primeros retos que les plantea el sistema educativo.

Tales problemáticas infantiles pueden generar hondas consecuencias a nivel emocional si no son detectadas a tiempo ni intervenidas por un equipo multidisciplinar, llegando a prolongarse hasta la edad adulta (pero transformándose a medida que las demandas cambian).

En el presente artículo abordaremos el modo en que se expresa la dislexia en adultos, uno de los diagnósticos más frecuentes de esta categoría, y cómo condiciona el trabajo u otras áreas relevantes de su vida (familia, amistad, etc.).

Dislexia en adultos

La dislexia es un trastorno que suele empezar durante la niñez (subtipo evolutivo), aunque a veces debuta en momentos posteriores de la vida (subtipo adquirido) como resultado de un traumatismo craneoencefálico severo o de un accidente cerebrovascular. A nivel clínico se expresa como una dificultad circunscrita a la lectura y/o a la escritura (omisión, adición o sustitución de letras), aunque a veces también concurren problemas en el cálculo matemático (discalculia).

Se han identificado tres tipos específicos de dislexia: fonológica (dificultad para la lectura de palabras largas, novedosas, infrecuentes o pseudopalabras), superficial (buena lectura de pseudopalabras pero con tendencia a cometer errores por omisión/sustitución de letras y por confusión de palabras homófonas) y profunda (afectación de las vías fonológica y visual, con errores en palabras función, equivocaciones de tipo semántico y problemas en la lectura de pseudopalabras).

A continuación veremos los principales síntomas que pueden ocurrir en los adultos con dislexia, muchos de los cuales suelen ser una extensión de los que se vivían durante la niñez (en las dislexias evolutivas). Es esencial tener en cuenta que en muchos casos no se recibió el diagnóstico en la infancia.

1. Dificultades laborales

Uno de los problemas habituales en adultos con dislexia es la dificultad para adaptarse a los puestos de trabajo que exigen una carga administrativa importante. Se hace explícita la preferencia por aquellas posiciones orientadas a las actividades manuales/automatizadas, en oposición a las que requieren mayor atención a demandas múltiples o la redacción de textos con los que subsanar exigencias burocráticas de la empresa.

Es por este motivo que muchas veces temen ascensos en los que la responsabilidad pueda oscilar de uno al otro lado, puesto que suele haberse instaurado una enorme desconfianza hacia las propias capacidades cuando estas involucran la lectura o composición de textos. Esta situación puede conducir a la pérdida de oportunidades de promoción interna, con las que mejorarían su calidad de vida y percibirían recompensados los esfuerzos en su trayectoria laboral.

2. Problemas de autoestima

Los adultos con dislexia suelen presentar una erosión importante de la autoestima asociada a un desempeño deficiente en diversas tareas, que se acentúa en los casos en los que no se recibió un diagnóstico durante la infancia. Este hecho se debe a que, cuando el problema ha podido detectarse a tiempo, se suelen atribuir los errores al propio trastorno del aprendizaje y no a otras causas que podrían comprometer la propia imagen (inteligencia limitada, pereza, etc.).

Algunos adultos con dislexia tuvieron que soportar burlas de sus compañeros por tener dificultades para leer o escribir correctamente, e incluso hay casos en los que el profesorado contribuyó al declive en la percepción que de niños tenían sobre sí mismos y su capacidad (por desconocimiento de los trastornos que pueden afectar la capacidad de aprendizaje). Estas experiencias de vergüenza, primitivas por el momento de la vida en las que tuvieron lugar, pueden hacer que el adulto cuestione su inteligencia y crezca entre inseguridades que moldeen negativamente su autoestima.

La situación abona el terreno para trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, tal y como se ha encontrado de forma consistente en los estudios científicos sobre este extremo. Estas comorbilidades, como vimos, son más comunes entre adultos con dislexia que nunca recibieron un diagnóstico a lo largo de la infancia.

3. Dificultad de lectura

Los adultos con dislexia tienen dificultad para leer, pues suelen referir que las letras parecen "moverse o incluso vibrar", comprometiendo la comprensión de textos más o menos largos (la persona se “saltaría” alguna línea o incluso repetiría la que acaba de leer). Todo ello se acentúa cuando se alterna la tipografía o color de las letras y las palabras. De hecho, suelen tener una preferencia clara por las grafías de tipo sans serif (que recurren a los trazos más elementales, sin florituras ni adornos).

El ritmo de la lectura se ve también alterado, tanto en "voz alta" como mentalmente, por lo que requieren más tiempo que el promedio de personas para estudiar un documento. Puede aparecer torpeza durante la pronunciación, de manera que se acentúan excesivamente las sílabas que forman cada palabra (alterando la fluidez) y se ignoran o exageran los signos de puntuación. Se trata de una lectura errática y forzada, que precisa de la inversión de tantos recursos que limita la capacidad para recordar lo leído.

Es muy común que la persona deba recurrir a releer pasajes o párrafos que había revisado con anterioridad; sobre todo cuando contienen tecnicismos, neologismos, extranjerismos, polisílabos o vocablos infrecuentes. Todo ello implica que sea particularmente difícil extraer la idea central de cualquier texto más o menos amplio, así como separar lo que es relevante de lo que no lo es. Redactar un resumen suele ser un reto inabordable para las personas que padecen casos graves de dislexia.

Una última dificultad que suele detectarse en la lectura se refiere a problemas para saber cómo se articula el sonido de ciertas letras en función de reglas gramaticales. Por ejemplo, la letra “c” puede pronunciarse suave (parcela) o fuerte (roca), en función de la vocal a la que acompaña (“e” o “i” en el primer caso y “a”, “o” o “u” en el segundo). Podría presentarse una dificultad para elegir el sonido más adecuado de manera automática durante la lectura.

4. Ausencia de hábito lector

La mayoría de los adultos con dislexia refieren dificultades notables para leer, pues este es el síntoma nuclear del trastorno. Muchos indican que el problema se remonta a los primeros años de vida, pese a que no se llevara a cabo ningún diagnóstico o evaluación. Es por ello que nunca pudieron consolidar un hábito de lectura, prefiriéndose actividades que pudieran surgir espontáneamente y sin tanto esfuerzo consciente. Esto es, actividades lúdicas que no representaran una lucha contra la propia adversidad.

Muy raramente la literatura es una afición del adulto disléxico, el cual prefiere textos cortos a novelas largas o con argumento enrevesado. Este hecho no se relaciona en absoluto con la capacidad de comprender la información, sino que se asocia al formato a través del cual esta se registra y accede al sistema nervioso para su posterior procesamiento. La recepción de los mismos datos mediante canales auditivos, o en forma de imágenes, se recuerda con más precisión y durante más tiempo.

5. Problemas en la comunicación escrita

Las personas con dislexia tienen problemas a la hora de escribir, haciéndolo en general de un modo lento y utilizando una caligrafía que carece de sentido estético. Muchas veces se da una confusión en el trazo de las letras cuya forma es muy parecida o guarda una relación especular (como la “d” y la “b” o la “q” y la “p”), lo que también puede suceder en su lectura (especialmente cuando se muestran aisladas y no como parte de palabras). Esta lentitud en la escritura hace que la redacción de textos se perciba como una tarea laboriosa o imposible.

Los adultos con dislexia pueden experimentar dificultades cuando copian al dictado, esto es, al escuchar y escribir simultáneamente. Este fenómeno se debe a que el procesamiento del lenguaje requiere un volumen tan elevado de recursos cognitivos que no se puede gestionar la atención dividida cuando compiten entre sí varios estímulos de naturaleza verbal (escribir, escuchar y/o leer al mismo tiempo y de forma correcta). Este fenómeno se hace evidente en la niñez, en tareas de dictado que tienen lugar en el contexto académico.

Por último, la ortografía también se suele ver frecuentemente afectada (sobre todo las letras sordas o que suenan de forma similar cuando son pronunciadas). Con frecuencia se puede detectar en sus productos escritos la omisión de palabras dentro de las frases, o incluso de letras dentro de las palabras, lo que dificulta su lectura y comprensión. Es común que, en el caso de que tengan la necesidad de escribir en el ámbito laboral, estos errores motiven las quejas de los compañeros.

6. Dificultad en discriminación izquierda/derecha

Muchas personas con dislexia, siendo adultas, tienen dificultad para identificar con rapidez (sin pensarlo mucho) cuál de los dos lados de su cuerpo es el izquierdo y cuál es el derecho, o en cuál de estos dos lados se encuentra un objeto respecto a un punto central.

El síntoma no se presenta en todos los casos ni con la misma severidad, ni tampoco es exclusivo de las personas con dislexia. Solo de una manera muy excepcional puede estar comprometido el sentido de “arriba” y “abajo”, lo que sucede en casos donde se ve alterada profundamente la visión espacial (orientación, comprensión de mapas, etc.).

Asimismo, existen estudios que han detectado que las personas con dislexia suelen procesar los estímulos verbales que se presentan en la mitad izquierda de su campo perceptivo más lentamente que los lectores sin este trastorno (aproximadamente 15 milisegundos). Todo ello sugiere una hipofunción del lóbulo parietal del hemisferio derecho, pues debemos recordar que la detección de estímulos en cualquier hemicampo es procesado contralateralmente.

7. Problemas en la comunicación oral

La mayoría de personas adultas con dislexia se comunican verbalmente sin dificultad, pero existe un porcentaje de las mismas en las que se presentan problemas también en esta área. Los más habituales son la demora para dar respuesta a las preguntas que se les formulan (como si pensaran qué van a decir demasiado tiempo) y la reticencia para hablar en público.

Este último impedimento suele ser el resultado de un conflicto emocional ocasionado por las burlas de los compañeros del colegio cuando se leía en voz alta.

El recitado de poesía es especialmente difícil para las personas adultas con dislexia, sobre todo cuando requiere de improvisación, pues tienen problemas para hallar rimas asonantes o consonantes. Esto se acentúa por el hecho de que las últimas sílabas de las palabras son las más dificultosas de pronunciar con acierto, pero también las más relevantes para dotar de sentido métrico a un poema.

La belleza de un estímulo verbal (que es el objeto de la poesía) se relega a un segundo orden de importancia en contraste con los aspectos de tipo formal.

8. Problemas de planificación secuencial

Los adultos con dislexia tienen problemas para organizar información secuencialmente, esto es, para hilvanar los fragmentos de un discurso verbal de manera serial. En lugar de ello suelen hacer valoraciones no lineales que contemplan la totalidad del mensaje, lo que contribuye a que se presenten estrategias no convencionales de procesamiento mental, las cuales muchas veces se han descrito en la literatura como un potencial punto fuerte en el disléxico (creatividad, pensamiento divergente o razonamiento “out of the box”).

No obstante, tal dificultad en la secuenciación puede tener algunas consecuencias negativas sobre la vida cotidiana, a saber: olvido de citas (que suele ser parte de lo que ha venido a llamarse memoria prospectiva, pero realmente se trata de una función ejecutiva), problemas para comprender varias instrucciones a la vez (atención dividida) y desorganización (puesto que existe dificultad para priorizar y jerarquizar las tareas).

9. Problemas atencionales

Los problemas atencionales son comunes en los adultos con dislexia, y suelen ser referidos como una imposibilidad para mantener el foco prolongadamente o una sustancial distracción.

También se señala que los estímulos irrelevantes atrapan en exceso la atención, de manera que se hace difícil dedicar un esfuerzo sostenido a un mensaje si este compite con muchos estímulos verbales a la vez (como por ejemplo en una cafetería donde se escuchan muchas voces alrededor).

10. Predominio de habilidades visuales

Las personas con dislexia pueden descubrir con el paso del tiempo que procesan mejor la información verbal cuando logran estructurarla a través de esquemas o de otros recursos que la dotan de matices visuales, y que además evocan con mayor precisión las imágenes que las palabras. Esto hace que recuerden con más facilidad a los demás por su rostro que por su nombre, y que les cueste aprender conceptos nuevos.

Referencias bibliográficas:

  • Protopapas, A. y Parrila, L. (2018). Is Dyslexia a Brain Disorder? Brain Science, 8(4): 61.
  • Hebert, M., Kearns, D.M., Baker, J., Bazis, P. y Cooper, S. (2018). Why Children With Dyslexia Struggle With Writing and How to Help Them. Language, Speech and Hearing Services in Schools, 49(4), 843-863.