La clave está en conjugar lo teórico con lo práctico.

El mundo de la psicología es fascinante, pero también es muy exigente; nuevos descubrimientos aparecen cada año, y por eso es necesario formarse constantemente. En el ámbito de la psicoterapia, específicamente, hay que intentar ofrecer a clientes y pacientes un servicio que cuente con las últimas actualizaciones teóricas y prácticas.

Así pues, contar con la posibilidad de acceder a la mejor formación en terapia psicológica no solo aporta valor añadido en el mercado laboral; además, tiene un impacto real en la calidad de la intervención psicoterapéutica.

En busca de la mejor formación en terapia psicológica

En una sesión de psicoterapia hay muchos elementos que tienen un papel en la mejora de los pacientes o clientes.

Por un lado, está el aspecto relacional y contextual de la terapia; el modo en el que se ofrece un marco en el que expresar las preocupaciones sin miedo a ser juzgado, y el hecho de saber que hay alguien que escuchará lo que se explique acerca de lo que preocupa.

Por el otro lado encontramos los elementos específicos de la intervención psicológica, aquellos que forman parte de los mecanismos principales de la recuperación a través de la terapia. Por ejemplo, en la intervención en fobias, estos elementos tienen que ver con la manera en la que poco a poco se disminuye el miedo y la ansiedad ante el estímulo fóbico.

Ambas categorías de elementos psicoterapéuticos, que están relacionados con las competencias hard y las soft, pueden y deben ser entrenadas mediante programas de formación que tengan en cuenta todo lo que lleva a unos resultados positivos.

En definitiva, para formarse como psicoterapeuta no basta con interiorizar una serie de conocimientos teóricos que podrían haber sido adquiridos perfectamente leyendo manuales; también es imprescindible haber recibido un entrenamiento en contextos sanitarios reales, en los que se ponga el foco también en los aspectos prácticos de la terapia psicológica. La realidad es mucho más compleja de lo que podamos pensar en un principio hojeando un libro.

IEPP: cursos de formación práctica para todos los gustos

Afortunadamente, hoy en día existen muchas instituciones con programas de formación que son conscientes de que entrenar a los psicoterapeutas en esos aspectos prácticos y espontáneos que surgen en la cotidianidad de la profesión es algo imprescindible.

Por ejemplo, los cursos del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) ayudan a perfeccionar competencias específicas de entre las muchas que tienen que ver con la labor de los psicoterapeutas, como la regulación de las emociones, la gestión del duelo, el afrontamiento de las relaciones de dependencia o el reforzamiento de la autoestima.

Esta organización, que cuenta con varias sedes tanto en España como fuera de este país, cuenta con un amplio equipo de profesionales de la psicología y del coaching que comparten sus conocimientos y experiencia en sesiones que se adaptan a muchas de las temáticas más relacionadas con la psicoterapia.

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Otros ejemplos de programas de aprendizaje

Existen algunos otros centros en los que es posible formarse en contextos en los que la frontera entre lo académico y lo aplicado se difumina.

Por ejemplo, la Universidad Miguel Hernández de Elche cuenta con una excelente opción para aprender en terapia aplicada a poblaciones que aún no han llegado a la adultez, mediante el Máster en Terapia Psicológica en Niños y Adolescentes. En este caso, el programa de aprendizaje se apoya en tres pilares: la intervención psicológica en sí, los fundamentos teóricos básicos, y las aplicaciones de todo lo anterior en el mundo laboral.

Por otro lado, conviene tener en cuenta que las terapias de tercera generación, que justamente se caracterizan por poner el foco en la importancia del modo en el que se contextualizan los problemas psicológicos, añaden una razón más por la que es necesario formarse en lo práctico y no solo en contenidos teóricos.

En este sentido, la Universidad de La Laguna (Tenerife) aplica este principio a su "Curso Universitario en Terapias de Tercera Generación" a través de un programa que se adapta bien a la filosofía de intervención holística que muchos pacientes necesitan para que los avances realizados en terapia se generalicen a muchos otros ámbitos de sus vidas.

En conclusión

Es necesario tener siempre en cuenta que buena parte del fundamento de la psicoterapia consiste en proponer medidas concretas para ajustarse a problemas concretos. Para ello, no basta con conocer la teoría; hay que desarrollar una habilidad de tipo profesional que, aplicada a la terapia psicológica, sirva para saber encontrar la mejor solución específica a los problemas de personas únicas y con su propia idiosincrasia.