Miedo a las responsabilidades: qué es, tipos, síntomas y tratamiento

Veamos qué es el miedo a las responsabilidades y cómo puede llegar a ser una fobia muy problemática.

Luis Martínez-Casasola Hernández

Luis Martínez-Casasola Hernández

Miedo a las responsabilidades

Existen muchos tipos de fobias diferentes, pero una de las más habituales es la que implica el miedo a asumir responsabilidades.

Dedicaremos este artículo a recopilar toda la información relativa a este fenómeno para que así el lector pueda conocer cómo se genera esta dificultad, qué características lleva asociadas, qué tipo de persona es más proclive a sufrirla y cuál es el tratamiento adecuado para solucionarlo.

¿En qué consiste el miedo a las responsabilidades?

El miedo a las responsabilidades es una patología consistente en una fobia, es decir, un temor irracional, en este caso ante la mera idea de tener que asumir una situación en la que la persona es la encargada de gestionar o cuidar algún elemento, una tarea o una persona. Esta fobia recibe el nombre técnico de hipengiofobia o hipengiafobia, recogiendo la palabra griega engys, que significa estrecho.

Cuando una persona sufre de miedo a las responsabilidades, ante una circunstancia que les plantee una de estas posibilidades, va a reaccionar a través de un comportamiento de huida que además será visiblemente desproporcionado, puesto que la situación no será objetivamente amenazante. Además, el sujeto que experimenta dicha reacción no va a saber explicar por qué le está pasando eso, simplemente le ocurre.

No podrá, por lo tanto, controlar de forma voluntaria su reacción, sino que será una respuesta automática e incontrolable de su organismo, que prepara a su cuerpo para una huida inminente ante lo que considera una situación aversiva y que por ende le está poniendo en riesgo. En síntesis, ante la opción de tomar responsabilidad frente a algo, la persona automáticamente huye, sin saber por qué ni poder hacer otra cosa.

Obviamente, este tipo de reacción puede llegar a suponer un grave desequilibrio para los individuos que tienen miedo a las responsabilidades, ya que, como ocurre con todas las fobias, no es una cuestión que hayan elegido voluntariamente. Sin embargo, en otros tipos de temores, por ejemplo, el miedo a las agujas, la persona está tranquila porque no es una situación que se le presente con frecuencia.

Por el contrario, al tener miedo a las responsabilidades, le angustia que un evento de estas características pueda surgir en cualquier momento, pues es una opción mucho más plausible en el día a día, aunque estemos hablando de responsabilidades de pequeña escala.

Consecuencias de esta fobia

Imaginemos por un momento cómo sería la vida de una persona con un caso grave de esta fobia. Dependiendo del momento en el que estos temores hubieran aparecido, podría haber tenido problemas incluso desde la escuela, aumentando las posibilidades de abandonar los estudios antes de tiempo. Hubiera interferido también en su inmersión en el mundo laboral, causándole dificultades tanto para acceder a un primer trabajo como para promocionar.

Incluso podría perturbarle simplemente para la acción de concertar una cita con otra persona, aunque fuera un amigo. Obviamente, sufrir reacciones tan desagradables ante situaciones tan rutinarias conllevaría un desequilibrio para la persona que afectaría a su estado de ánimo e incluso podría desencadenar otra serie de patologías.

Por lo tanto, la hipengiofobia o miedo a las responsabilidades no es un trastorno que debamos tomar a la ligera, pues como todas las fobias, podría estar generando malestar y graves perjuicios en la vida del paciente que lo sufre, con la diferencia de que los disparadores de estos temores en concreto son mucho más abundantes en el día a día de las personas que aquellos estímulos que despiertan otro tipo de fobias.

Otro riesgo al que se enfrentan las personas que temen asumir responsabilidades es el de hacer su miedo cada vez más poderoso, pues la huida o la delegación que realizan para no tener que enfrentarse a la situación actúa como refuerzo (le evitan el malestar) y hacen más probable esa respuesta en el futuro. Pero al mismo tiempo, de una manera más racional, generan angustia a la persona, pues es consciente de que cada vez le es más difícil enfrentarse al miedo a las responsabilidades,

Tipos de miedo a las responsabilidades

Ya conocemos en qué consiste el miedo a las responsabilidades y las serias consecuencias que puede tener esta patología. A continuación profundizaremos en los diferentes tipos que podemos desglosar en función de las características de la situación que está provocando el temor.

1. Temor a cometer errores

Una de las principales causas que desencadena en estas personas el miedo a las responsabilidades es la posibilidad de cometer un error. Esta opción automáticamente les bloquea y provoca la huida ante la situación, que representa para ellos el estímulo amenazante.

2. Pánico a no estar a la altura

La segunda opción no tiene que ver con la posibilidad de equivocarse, sino que se refiere al miedo a no estar a la altura de lo que los demás esperan de nosotros. Esa angustia se traduce en un rechazo a la situación, eliminando por completo esa hipotética opción, al no actuar ni en un sentido ni en otro.

3. Miedo a ser juzgado

Parecido al punto anterior, pero con matices diferentes, existe también el temor a que los demás le juzguen por su comportamiento. Por este motivo, una persona con miedo a las responsabilidades preferirá abandonar el lugar antes de correr el riesgo de recibir una valoración negativa de su conducta.

4. Terror a perder el control

Estos individuos tampoco se sentirán cómodos ante situaciones que escapen a su control, pues son momentos que les generan estrés ante la hipótesis de que impliquen una asunción de responsabilidad por su parte. Este sería el cuarto tipo de miedo a las responsabilidades que podríamos encontrar.

5. Pavor a no ser popular

Finalmente, la tipología que también causa malestar a estar personas hace referencia al escenario en el que el individuo en cuestión es tachado de impopular. Es una variante del miedo a ser juzgado, con la diferencia de que en este caso el temor concreto es a recibir un juicio que le catalogue como irrelevante o nada popular.

Al evitar las situaciones sociales debido a su miedo a las responsabilidades, a su vez temerá no ser popular, con lo cual correrá el riesgo de entrar en un círculo vicioso, lo que podría aumentar la angustia que sufre esta persona.

Cómo superar este problema psicológico

La pregunta más importante que se hará cualquier persona que sufra de este trastorno es, ¿cómo puedo superar el miedo a las responsabilidades? Como en la mayoría de cuestiones que atañen a la salud, en este caso mental, no hay una solución rápida. Pero la buena noticia es que las fobias tienen un buen pronóstico a nivel terapéutico. Por lo tanto, el primer y fundamental consejo es contar con la ayuda de un psicólogo experto.

Aunque su juicio clínico va a ser clave para decidir, estas son algunas de las líneas de actuación que podría tomar.

1. Practicar técnicas de relajación

Una persona que sufre los efectos de ansiedad que le provoca el miedo con tanta frecuencia, necesitará encontrar las herramientas que le ayuden a rebajar esta activación fisiológica para así comenzar a recuperar un estado de neutralidad. Una técnica muy utilizada para ello por su facilidad de aprendizaje y eficacia, es la de las respiraciones profundas.

También se puede recurrir a técnicas más complejas como la meditación o el mindfulness, que requieren de más entrenamiento.

2. Exposición progresiva

Para poder hacer frente al miedo a las responsabilidades, el terapeuta le guiará en un camino de exposición controlada a los estímulos que le provocan temor. Para ello la persona afectada será la que elabore un listado de situaciones que le generan menor o mayor pánico, para así poder ir superando una a una de una manera gradual, sin que provoque un desbordamiento en las emociones del paciente.

Se trata de un procedimiento delicado y por ello debe ser siempre manejado por un experto en psicología, ya que es una técnica conductual que requiere de entrenamiento para ser eficaz. Una herramienta así, mal utilizada, podría ser contraproducente al provocar un acercamiento demasiado rápido al estímulo aversivo.

3. Trabajo cognitivo

Además de las condiciones fisiológicas y de las conductas, es importante dedicar un tiempo a trabajar los pensamientos erróneos que la persona con miedo a las responsabilidades está experimentando. Estos tienen que ver con los tipos que veíamos en el punto anterior, relativos al miedo a ser juzgado, a no estar a la altura, a cometer errores, etc.

Gracias a la ayuda del psicólogo, el paciente logrará racionalizar las situaciones y superar estos pensamientos negativos.

4. Trabajo de autoestima

Finalmente, deberá estimularse la autoestima de la persona, pues tras tal cantidad de vivencias negativas y con ese tipo de pensamientos de los que hablábamos, es muy probable que haya quedado debilitada.

Referencias bibliográficas:

  • André, C. (2005). Psicología del miedo: temores, angustias y fobias. Kairós
  • Capafons, J.I. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema.
  • Orgilés, M., Rosa, A.I., Santacruz, I., Méndez, X., Olivares, J., Sánchez-Meca, J. (2002). Tratamientos psicológicos bien establecidos y de elevada eficacia: Terapia de conducta para las fobias específicas. Psicología conductual.

Luis Martínez-Casasola (Madrid, 1988) se licenció en Psicología en la UAM y cuenta con un máster en Psicología Forense por la URJC y el COP de Madrid, así como con una especialización en recursos humanos. Tras varios años de experiencia en la redacción de contenidos web, ahora colabora como divulgador para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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