Se define como enfermero/a a una persona que tiene como oficio asistir o atender a enfermos, heridos o lesionados bajo las prescripciones de un médico, o ayudar al médico o cirujano a realizar sus prácticas de forma adecuada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que existen unos 28 millones de profesionales en enfermería en todo el mundo. Sus filas se han incrementado en 4,7 millones entre 2013 y 2018 pero, no obstante, la cifra actual sigue dejando un déficit de 5,9 millones de profesionales sanitarios a nivel global.

Los modelos y teorías de la enfermería pretenden describir, establecer y examinar los fenómenos que conforman la práctica de la enfermería general. Este conjunto de corrientes y técnicas engloba frentes filosóficos, científicos, teóricos, de modelización y de conocimiento, a su vez formado por la percepción de la realidad que percibimos por el aprendizaje y la investigación.

Los modelos conceptuales en el ámbito de enfermería permiten la organización de información en sistemas lógicos, desarrollan una manera organizada de estudiar la enfermería (y sus fuertes y carencias), descubren lagunas de conocimiento en los mecanismos y teorías postuladas, aportan medidas para evaluar el grado de cuidados en un paciente en un entorno sanitario y otras muchas cosas más. En conjunto, tratan de aplicar la disciplina de la enfermería de la forma más eficaz y respetuosa posible con los enfermos.

Una de estas teorías importantes en el ámbito de la enfermería es el modelo de sistemas de Neuman, propuesto por Betty M. Neuman (1924-presente), licenciada en Salud Mental y Salud Pública. Si quieres conocerlo todo acerca de esta premisa, continúa leyendo.

¿Qué es el modelo de sistemas de Neuman?

El modelo de sistemas de Neuman es una postulación de la enfermería basada en la relación del individuo con el estrés, su respuesta a esta emoción y los factores reconstituyentes dinámicos en la naturaleza. Este modelo se puede escindir en los 4 meta-paradigmas de la enfermería, que son el ambiente, el paciente, la acción del enfermero y la salud.

Dentro de este marco conceptual, el paciente se ve como un cliente (o sistema de clientes) compuesto por rasgos innatos en un ambiente concreto. Una persona, una familia, una comunidad e incluso un problema social se conciben como “un conjunto de variables, fisiológicas, psicológicas, sociológicas, del desarrollo y espirituales” vinculadas con un núcleo central basado en la supervivencia individual, que está rodeado por unos “anillos concéntricos de defensa”.

Sabemos que toda esta terminología puede sonar confusa, pero sigue con nosotros, que lo entenderás mejor. El cliente desarrolla una serie de defensas que son utilizadas para protegerse al interactuar con el ambiente, siendo las líneas más externas las flexibles y la línea de defensa (línea normal) el límite del bienestar en un momento de reposo. Cuando las líneas de defensa más internas se rompen (líneas de resistencia), el cliente/paciente siente un estrés más o menos grave, que puede llegar a ser una amenaza letal para todo el sistema.

Dicho de otro modo, concebimos al paciente como un núcleo de supervivencia y una serie de anillos concéntricos que van de mayor a menor gravedad, siendo la línea que limita el estado de salud la situación de normalidad. El modelo de sistemas de Neuman trata de mantener el sistema del cliente intacto, protegiendo las líneas más externas y promoviendo una mayor flexibilidad del resto. Así, se evita que el paciente empeore más rápido de lo normal por el progreso de su enfermedad y el estrés ambiental.

Como resumen de esta teoría, podemos distinguir varios elementos que componen al paciente a la hora de describir el modelo, de “fuera hacia adentro”. Estos son los siguientes:

  • Líneas de defensa flexible: son la capa más externa del cliente, las que protegen a la línea normal.
  • Línea normal de defensa: el nivel de normalidad sanitaria en el cliente. Dicho de otro modo, el límite entre estar bien y no estarlo.
  • Líneas de resistencia: protegen el sistema de su desequilibrio y tratan de preservar el bienestar del paciente una vez la línea normal se rompe.
  • Núcleo: está compuesto por los factores vitales que definen a la especie.

Si lo prefieres, podemos ver al individuo como una cebolla, que va por capas. Las más externas son la carcasa que, de romperse, no afectan a la estructura. Cuando se ahonda sobre ellas se encuentran las líneas normales y de resistencia, hasta llegar al núcleo, que contiene el primordio vegetal. Si se destruye el núcleo, todo el sistema cae por su propio peso.

Las bases del modelo de sistemas de Neuman

Existen 11 bases sobre las que descansa el modelo de sistemas de Neuman. Te presentamos algunas de las que nos han parecido más interesantes:

  • El paciente es una fuente dinámica de energía que está en constante intercambio con el medio que le rodea.
  • Existen muchos estresores conocidos, desconocidos y universales. Todos ellos difieren en el potencial para desequilibrar al enfermo en cuestión.
  • Cada paciente es un sistema único compuesto por factores y características propias que tienen un núcleo de supervivencia común.
  • La línea de defensa normal sirve para calcular la desviación de bienestar individual.
  • Las particularidades del paciente pueden hacer que, en cualquier momento, sus líneas de resistencia fallen a la hora de proteger al paciente de un estresor.

Con base en estas premisas, en el ámbito de enfermería se aplica una prevención primaria para proteger la línea de defensa normal y endurecer las capas más “flexibles” del sistema (líneas de defensa flexible). La prevención secundaria se enfoca en fortalecer las líneas de resistencia, reduciendo así la reacción ante un estresor y aumentando las herramientas del paciente. En último lugar, la prevención terciaria trata de readaptar y estabilizar al enfermo (return to wellness) mientras este sigue el tratamiento.

Además de todo esto, el modelo de Neuman pone especial hincapié al ambiente en el que se encuentra el paciente, pues es esencial para el mantenimiento del equilibrio del sistema. Existen 3 tipos de “ambientes” según el modelo, siendo estos interno, externo y creado.

El ambiente interno crece dentro del propio sistema del paciente. Todas las fuerzas e influencias interactivas que caracterizan al cliente forman este concepto. Por otro lado, el ambiente externo es el espacio físico en el que se encuentra la persona, mientras que el ambiente creado es el mecanismo subconsciente que él mismo genera para sobrellevar la situación actual.

Aplicaciones prácticas

Todo esto puede sonar muy etéreo, pero esperamos que te haya ido quedando más claro con las explicaciones matizadas. A nivel clínico, el modelo de Neuman puede ayudar a los enfermeros/as a manejar los estresores potenciales para los pacientes en las instalaciones en las que trabajan.

Esta corriente del pensamiento ayuda a los profesionales a comprender la idea de la adversidad delineando los límites de los factores que componen a un todo, los efectos de las circunstancias y la relación de un paciente con su situación y entorno. Si se conoce el núcleo y las líneas del paciente, teóricamente es posible actuar en consecuencia y conseguir que este presente un mejor estado general durante todo el proceso.

Quizá ya lo hayas notado, pero este modelo no está exento de críticas. Según portales farmacológicos, el mayor de los fallos que presenta esta postulación es, sin duda, la falta de clarificación de términos. Por otro lado, falla un poco a la hora de diferenciar los estresores interpersonales y los extrapersonales.

Resumen

Como has podido ver, nos hemos movido en todo momento en términos abstractos, entre líneas, anillos y núcleos de bienestar. Si queremos que te quedes con una idea general, esta es la siguiente: los clientes o pacientes estamos compuestos de capas, unas externas y flexibles y otras internas más delicadas. Cuando un estresor llega a nuestro núcleo, el sistema falla y nuestra salud puede verse seriamente comprometida. El trabajo de los enfermeros es que esto nunca suceda.

Por ello, el sistema de Neuman pone especial atención en los límites de cada cliente, sus particularidades y las relaciones que desarrolla con el entorno. Cuanto más se compartimentalice y describa cada situación concreta, más fácil será evitar los estresores que puedan poner en jaque todo el sistema individual.

Referencias bibliográficas:

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