Factores muy diversos, desde la herencia genética hasta enfermedades inflamatorias como el lupus, pueden causar daños en los nervios. Estos trastornos son conocidos como neuropatías periféricas y provocan síntomas relacionados con las vías de los sentidos, con el movimiento o con el sistema nervioso autónomo.

Uno de los tipos más frecuentes de neuropatía periférica es la sensitiva, que se caracteriza por la aparición de síntomas y signos relacionados con la percepción de sensaciones y se produce como consecuencia de lesiones en los nervios. 

En este artículo analizaremos los síntomas, las causas y los tratamientos más habituales de este trastorno.

¿Qué es la neuropatía periférica?

La neuropatía periférica es una categoría de enfermedades que afectan al funcionamiento de los nervios. Las consecuencias específicas de estas alteraciones varían en función de qué nervios se encuentran lesionados; es habitual que provoquen déficits sensoriales y motores, así como disfunciones en los órganos y en las glándulas del sistema endocrino.

Puesto que el sistema nervioso autónomo también contiene fibras nerviosas, a veces la neuropatía periférica se asocia a trastornos en funciones como la respiración, la circulación sanguínea y la regulación de la temperatura corporal.

Algunas de las causas más habituales de neuropatía periférica incluyen enfermedades sistémicas como la diabetes o el lupus eritematoso, el consumo de determinados medicamentos antibióticos, la quimioterapia y la radioterapia, los traumatismos, el déficit de vitaminas y las infecciones víricas. En ocasiones se transmite por mecanismos genéticos hereditarios.

Tipos de neuropatía periférica

Hablamos de “mononeuropatía” cuando la afectación se limita a un único nervio, mientras que se utiliza el término “polineuropatía” para hacer referencia a los casos en que se encuentran dañados múltiples nervios de una misma área. Por contra, se diagnostica mononeuropatía multifocal cuando hay más de un nervio lesionado de forma independiente.

La etiqueta “neuropatía sensitiva” se reserva para las alteraciones nerviosas que afectan de forma predominante al sistema sensorial, asociándose sobre todo con el tacto y la propiocepción. En cualquier caso es muy común que aparezcan de forma conjunta distintos tipos de neuropatía en una misma persona.

Síntomas

Los síntomas característicos de la neuropatía sensitiva consisten en el desarrollo de déficits funcionales en los sentidos, así como en la aparición de sensaciones que no deberían ser percibidas o que tienen una intensidad mayor de lo esperable. Los síntomas de la neuropatía sensitiva tienden a presentarse de forma simétrica en los dos hemisferios del cuerpo.

Entre los síntomas deficitarios encontramos la falta de sensibilidad a estímulos táctiles, como las sensaciones de textura, de vibración o de presión, así como al dolor. Además suelen producirse problemas en la percepción de cambios de temperatura y una reducción de la capacidad para detectar calor o frío intensos.

Es muy característica de la neuropatía sensitiva la pérdida de la percepción de la posición del cuerpo, que se asocia con déficits en el equilibrio, en la postura y en la coordinación de movimientos, especialmente al estar de pie y al caminar. Es frecuente que los síntomas sean más marcados en los pies, lo cual altera aún más este tipo de funciones.

Por otra parte pueden aparecer sensaciones de dolor significativas a consecuencia de estímulos objetivamente poco dolorosos (hiperalgesia) o que no deberían causar daño en absoluto (alodinia). En ocasiones también se perciben picores, hormigueos, quemazones o dolores punzantes sin causa identificable, y pueden aparecer temblores en los músculos.

En un gran número de casos la neuropatía sensitiva cursa simultáneamente con disfunciones de los nervios motores. Cuando esto sucede lo más habitual es que aparezcan en primer lugar los síntomas sensoriales en las extremidades inferiores y posteriormente se desarrollen signos de tipo motor, como la debilidad muscular y las alteraciones de la marcha.

Causas de este trastorno

La comunidad científica ha identificado un gran número de causas posibles de la neuropatía sensitiva. Algunas de las más habituales son las siguientes:

  • Enfermedades inflamatorias como el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple, la sarcoidosis, el síndrome de Guillain-Barré o la lepra.
  • Enfermedades endocrinas y metabólicas como la diabetes mellitus, el hipotiroidismo, la amiloidosis o la enfermedad renal crónica.
  • Enfermedades de la médula ósea como los linfomas.
  • Lesiones de tipo traumático en los nervios de los sentidos.
  • Accidentes cerebrovasculares, particularmente la isquemia.
  • Herencia genética de enfermedades como la de Charcot-Marie-Tooth y la ataxia de Friedreich.
  • Contacto con sustancias tóxicas como venenos y metales pesados.
  • Déficit de vitaminas A, B1, B12 y E o exceso de vitamina B6 (piridoxina).
  • Respuestas inflamatorias crónicas en fibras nerviosas.
  • Alteraciones en la circulación sanguínea a los nervios afectados.
  • Consumo de medicamentos como las fluoroquinolonas.
  • Quimioterapia y radioterapia.

Tratamiento y fármacos

El tratamiento de los síntomas de la neuropatía sensitiva se centra principalmente en la identificación de la causa subyacente por tal de corregir el núcleo de las alteraciones. Cuando esto no es posible la terapia se dirige al alivio de síntomas específicos.

En este sentido suelen usarse medicamentos analgésicos (incluyendo el cannabis terapéutico), así como antidepresivos y anticonvulsivos. Entre los fármacos antidepresivos destacan la duloxetina y tricíclicos como la nortriptilina y la amitriptilina, mientras que la gabapentina, la pregabalina y el valproato de sodio son los antiepilépticos más usados.

Por otra parte, investigaciones recientes sugieren que la terapia por neuroestimulación eléctrica transcutánea puede ser muy efectiva para reducir los síntomas de dolor, si bien los resultados sólo se mantienen mientras el tratamiento sigue efectuándose.

En los casos en que la neuropatía se produce como consecuencia de complicaciones en un caso de diabetes mellitus, el manejo de los niveles de glucosa en sangre puede ser suficiente para corregir los problemas.