Los delirios de falsa identificación son un tipo de delirio que resulta especialmente llamativo ya que implica el reconocimiento erróneo de otras personas, en ocasiones incluso de uno mismo.

En este artículo hablaremos de los síntomas y las causas del síndrome de Frégoli, uno de los delirios de falsa identificación más populares.

¿Qué es el síndrome de Frégoli?

El síndrome de Frégoli es un delirio consistente en la creencia de que una o varias personas conocidas están siendo suplantadas por alguien que utiliza un disfraz o cambia de apariencia de otro modo.

Frecuentemente se asocia con un componente paranoide, ya que las personas con síndrome de Frégoli suelen pensar que el suplantador las persigue para hacerles daño o al menos perjudicarles.

Se trata de un delirio monotemático clasificado dentro de la categoría de los que conocemos como “delirios de falsa identificación”. Se relaciona con trastornos como la psicosis, la demencia y las lesiones cerebrales.

Como otros delirios similares, el síndrome de Frégoli está asociado con un déficit en el reconocimiento de caras: la percepción de rostros desconocidos dispararía la identificación errónea de estos con otros más familiares, habitualmente seres queridos o celebridades. También puede estar influido por otros sentidos, como la audición y el olfato.

Historia del trastorno

El síndrome de Frégoli fue descrito por dos psiquiatras franceses, Courbon y Fail, en su artículo de 1927 Syndrome d’illusion de Frégoli et schizophrénie (“Síndrome de ilusión de Frégoli y esquizofrenia”).

Courbon y Fail explicaron el caso de una sirviente doméstica de 27 años, gran aficionada al teatro, que creía que las famosas actrices Robine y Sarah Bernhardt se disfrazaban de personas que conocía para influir de forma negativa en sus pensamientos y en su conducta -por ejemplo impidiendo que trabajara u obligándola a masturbarse.

El nombre “síndrome de Frégoli” hace referencia al actor italiano Leopoldo Frégoli, que era conocido por su habilidad para el transformismo, la imitación y el disfraz.

Oliver Sacks popularizó este delirio a través de su libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, de 1985. A partir de entonces ha inspirado varias películas, como Desafío total, Las mujeres perfectas o Anomalisa.

Desde su descripción en 1927 se han documentado apenas 40 casos en todo el mundo, aunque se cree que es probable que este trastorno se encuentre infradiagnosticado.

Signos y síntomas

Las personas con síndrome de Frégoli suelen presentar una serie de alteraciones que predisponen a la aparición de los síntomas; en particular se han detectado déficits en memoria visual, automonitorización, funciones ejecutivas, flexibilidad cognitiva y autoconciencia.

Esto significa que pueden tener más dificultades para recordar información visual, para controlar y supervisar su propia conducta, para diferenciarse a ellas mismas de las demás, o para pensar en varios conceptos a la vez.

El síndrome de Frégoli también es más probable en personas con historial de convulsiones, especialmente si se han dado durante crisis epilépticas.

Los síntomas fundamentales de este trastorno a menudo coexisten conalucinaciones y con otros delirios. Los delirios son creencias que se sostienen de forma inamovible a pesar de que existen pruebas que las desmienten de forma concluyente, mientras que las alucinaciones consisten en la percepción de estímulos externos que no existen.

Causas del síndrome de Frégoli

La psicosis es una de las causas más frecuentes del síndrome de Frégoli. Los delirios son uno de los síntomas cardinales de la esquizofrenia y otros trastornos similares. En este caso hablamos en la mayor parte de casos de un delirio persecutorio.

En enfermedades que afectan al cerebro, particularmente las demencias, es habitual que se presenten delirios psicóticos como el de Frégoli a medida que la afectación cerebral progresa.

Otra causa común son los tratamientos con levodopa, un fármaco catecolaminérgico que se utiliza principalmente para tratar la enfermedad de Parkinson. Cuanto más prolongado sea el tratamiento y mayor la dosis, más probable es que se desarrollen alucinaciones y sobre todo delirios.

Los traumatismos cerebrales pueden provocar la aparición del síndrome de Frégoli; en concreto se han documentado casos en personas con lesiones en el lóbulo frontal, en la región temporoparietal y en el giro fusiforme, que está implicado en el reconocimiento visual y contiene un área específica para las caras, la corteza fusiforme ventral.

Las alteraciones en la atención selectiva, la memoria de trabajo o la flexibilidad cognitiva que caracterizan a muchos pacientes de Frégoli son consecuencias habituales de lesiones cerebrales y predisponen a la aparición de éste y otros delirios.

Otros delirios de falsa identificación

Los delirios de falsa identificación consisten en el reconocimiento erróneo de personas, lugares u otros estímulos. Entre estos encontramos diversos trastornos muy parecidos al síndrome de Frégoli.

El más conocido de estos delirios es el síndrome de Capgras o delirio de Sosías, en el cual se cree que un ser querido ha sido sustituido por un doble idéntico. Como sucede en el síndrome de Frégoli, lo más frecuente es que se trate de un delirio persecutorio en que se atribuyen intenciones negativas al supuesto impostor.

En el delirio de intermetamorfosis, descrito también por Courbon, el paciente cree que las personas de su entorno intercambian la identidad, aun manteniendo el mismo aspecto.

El síndrome de los dobles subjetivos consiste en la creencia de que se tiene uno o varios dobles con personalidad y cuerpo propios que usurpan la identidad.

Tratamiento de estos síndromes

Los tratamientos cognitivo-conductuales para los delirios se centran en la reestructuración cognitiva a través de la normalización de los síntomas, el desafío verbal no confrontador y las pruebas de realidad para refutar las hipótesis del cliente.

En casos de psicosis, inducidas o no por enfermedades cerebrales, los síntomas pueden remitir con el uso de fármacos antipsicóticos, que fundamentalmente modifican la actividad dopaminérgica.

Los medicamentos anticonvulsivos son eficaces para combatir la epilepsia, incluyendo los síntomas delirantes que pueden producirse en el contexto de esta enfermedad.