Un miedo irracional dirigido a estos mamíferos voladores.

La quiroptofobia es el miedo persistente e intenso a los murciélagos. Se trata de una fobia de tipo específico que, como tal, puede ser un desencadenante importante de respuestas de ansiedad e incluso ataques de pánico. Se trata de un miedo poco común y relacionado con la transmisión de información amenazante sobre esta especie animal.

Veremos a continuación las principales características de la quiroptofobia así como sus posibles causas y tratamiento.

Quiroptofobia: miedo a los murciélagos

La palabra “quiróptero” (chiroptera) se compone del griego “cheir”, que significa “mano”, y del término “pteron”, que quiere decir alas. Es la manera formal de llamar a los mamíferos que desarrollan alas en las extremidades, que conocemos como “murciélagos”. A su vez, la palabra “quiroptofobia” se compone de los mismos vocablos griegos, seguidos del término “fobos” que se refiere al temor o miedo. En este sentido, la quiroptofobia es el término que hace referencia al miedo a los murciélagos.

Al manifestarse ante la presencia de un animal en concreto, la quiroptofobia es considerada un tipo de fobia específica. No obstante no se trata de una fobia común. Las fobias específicas a los animales se presentan con mayor frecuencia hacia las serpientes, las arañas, los ratones o ratas, algunos insectos y los pájaros.

En este tipo de fobias, el miedo no suele ser hacia un daño potencial. Es decir, las personas reconocen que el animal no representa un peligro importante para su integridad física. No obstante, este reconocimiento no reduce la respuesta de ansiedad, ya que el miedo está generado por las características físicas del animal.

Específicamente el temor está relacionado con el movimiento que el animal produce, sobre todo si se trata de movimientos difíciles de anticipar (por ejemplo el aleteo repentino), que en el caso de la quiroptofobia es muy evidente. El miedo también es provocado por el aspecto físico de los animales, lo que puede tener relación con los estereotipos negativos sobre los mismos y con sensaciones como la repugnancia.

Así mismo, en el caso de los animales pequeños que pueden evocar un peligro percibido (por ejemplo las serpientes) el miedo es la reacción principal, y la repugnancia es la reacción secundaria. Lo contrario ocurre en el caso, por ejemplo de ratas, ratones y murciélagos. Finalmente el miedo está relacionado con los sonidos que producen y las sensaciones táctiles que los animales generan al contacto humano.

Principales síntomas

Tal como ocurre con otras fobias, la quiroptofobia desencadena una respuesta de ansiedad inmediata. Esto último puede ocurrir ante la exposición directa con el estímulo, o bien, ante la posibilidad o anticipación de exposición. Debido a la activación del sistema nervioso autónomo (el encargo de regular nuestros movimientos involuntarios), la respuesta más común es un cuadro de ansiedad que incluye sudoración, disminución de la actividad gastrointestinal, hiperventilación, aceleración del ritmo cardiaco, y en ocasiones un ataque de pánico.

Así mismo puede haber un miedo a los propios síntomas o a que se desencadene un ataque de pánico. De igual manera puede haber un componente de tipo social: muchas personas se sienten atemorizadas ante la posibilidad de hacer el ridículo cuando otras personas noten la reacción.

Por lo general las fobias específicas a los animales inician en la infancia (antes de los 12 años), aunque no necesariamente, y se presenta con mayor frecuencia entre las mujeres.

Posibles causas

Una de las principales hipótesis sobre las causas de las fobias específicas es que se derivan de miedos básicos comunes en la especie humana, generados por la evolución filogenética. Está misma hipótesis sostiene que los miedos fóbicos más comunes son de tipo situacional, al ambiente natural, a las enfermedades y finalmente a los animales.

En la misma línea, la fobia a los animales suele explicarse por la teoría de la preparación biológica, que dice que es más probable que un estímulo se convierta en fóbico cuando representa una amenaza para la supervivencia de la especie. Eso incluiría el miedo a los ataques provocados por distintos animales.

Por otro lado, las fobias a los animales suelen explicarse por las variables socioculturales que rodean nuestra interacción con éstos, así como por los aprendizajes tempranos sobre el peligro y las amenazas posibles.

Dicho de otro modo, la expectativa de miedo tiene que ver con la transmisión de información amenazante, que se refiere a los avisos recibidos sobre la peligrosidad del estímulo.

Así pues, la quiroptofobia también puede estar generada con las connotaciones negativas asociadas a los murciélagos. En este sentido cabe señalar que, contrario a lo que se piensa, de las 1100 de especies de murciélagos que existen, sólo 3 se alimentan de sangre. La gran mayoría comen insectos y frutas, y en algunos casos pequeños vertebrados. Por lo mismo son una especie importante para control de plagas y para la dispersión de semillas.

Finalmente, tal como ocurre con otras fobias, uno de los principales causantes son las experiencias negativas previas con el estímulo fóbico (en este caso con los murciélagos). Dichas experiencias pueden haber sido directas o indirectas, y son desencadenantes potenciales cuando encajan con la expectativa de peligro previamente adquirida. Así mismo, las expectativas de miedo se ven reforzadas por no haber tenido experiencias positivas con el mismo estímulo.

Tratamiento psicológico

Existen distintas técnicas psicológicas que permiten modificar los miedos convertidos en fobias, así como disminuir la respuesta de ansiedad. Uno de los más utilizados en el caso de las fobias específicas a los animales es la técnica de exposición en vivo y algunas técnicas de exposición en la imaginación. Ambas tienen efectos como reducir el miedo, las conductas de evitación y la valoración negativa sobre el estímulo que causa tanto la fobia como la repulsión.

En combinación con lo anterior se utiliza el modelado participante o aprendizaje por observación, que es una forma de acompañamiento en donde la persona observa la conducta de otra y trata de imitarla. Al mismo tiempo, recibe retroalimentación sobre las respuestas tanto físicas como verbales o conductuales.

El problema específicamente en el caso de las fobias a los animales, como la quiroptofobia, es la dificultad para exponerse en vivo a sus ambientes naturales. Ante esto se han generado técnicas de exposición por realidad virtual, técnicas de exposición por imaginación y desensibilización sistemática.

Referencias bibliográficas:

  • Bados, A. (2005). Fobias específicas. Facultat de Psicología. Departament de Personalitat, Avaluació i Tractament Psicològics. Universitat de Barcelona. Recuperado 08 de octubre de 2018. Disponible en http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/360/1/113.pdf.