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Las 6 técnicas de psicoterapia ante problemas de conducta infantil

Estas son las técnicas más usadas en la intervención psicológica por problemas de conducta infantil.

Técnicas de psicoterapia ante problemas de conducta infantil

Los problemas de conducta infantil se clasifican en los Manuales Diagnósticos principalmente dentro del trastorno negativista desafiante y el trastorno de conducta. Ante estas alteraciones del comportamiento será importante intervenir cuanto antes mediante la psicoterapia para que la conducta disfuncional no se cronifique.

Existen distintas técnicas de terapia psicológica para realizar el tratamiento, tanto focalizadas en los padres como en el niño, dependiendo sobre todo de la edad del paciente. Asimismo, las estrategias presentadas a los padres pueden ir dirigidas a disminuir la conducta desadaptativa o aumentar una conducta alternativa adecuada.

En este artículo hablaremos de los problemas de conducta infantil y qué técnicas de psicoterapia se pueden utilizar para intervenir.

Trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta

La quinta edición del Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatras (DSM 5) presenta un capítulo denominado trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta, dentro del cual se clasifican el trastorno negativista desafiante y el trastorno de conducta.

El trastorno negativista desafiante debe cumplir los siguientes criterios para poder ser diagnosticado: un patrón de estado de ánimo enfadado o irritable, frecuentes discusiones o resentimiento durante mínimo 6 meses, y al menos 4 o más de los síntomas vinculados con los rasgos antes mencionados (enfado, discusión y resentimiento). La patología suele iniciarse antes de los 8 años y no después de la adolescencia.

Terapia para los problemas de conducta en los niños

El trastorno de conducta se caracteriza por expresarse a través de un patrón repetitivo y persistente en el que se violan los derechos de los demás y las normas sociales.

Deben cumplirse 3 o más síntomas en 12 meses o 1 en 6 meses de las categorías siguientes: agresión a personas o animales, detrucción de propiedad privada, robo y violación grave de las normas (teniendo en cuenta la edad del sujeto). El inicio de los síntomas suele observarse en torno a los 5 a 6 años, siendo necesario hacer diagnóstico diferencial con trastorno de personalidad antisocial, si el individuo tiene 18 años o más.

Técnicas de psicoterapia para los problemas de conducta

Para la intervención de los trastornos conductuales se ha probado con distintas técnicas, mostrándose más eficaces las dirigidas a modificar la conducta y la intervención con los padres.

El tratamiento con psicofármacos no es la intervención de primera elección, pero sí que se ha visto útil cuando la intención es disminuir la situación de crisis o para mitigar los síntomas de patologías comórbidas. Asimismo, es necesario asegurarnos que la prescripción de medicación se realizará durante un corto periodo de tiempo.

Veamos pues qué técnicas se pueden utilizar y cuáles son sus principales características o propósitos de aplicación.

En primer lugar, es importante realizar un tratamiento amplio y en los distintos ámbitos del niño para lograr conseguir una mejora y que esta se pueda generalizar en los diferentes contextos. Por este motivo será interesante trabajar directamente con el niño adaptando esta intervención a su edad, a medida que se hacen mayores dedicaremos más tiempo al tratamiento individual y directo con el menor.

Los objetivos principales vinculados con el trabajo con el niño consisten en: incrementar su autocontrol; aprender conductas alternativas a las agresivas, otro modo de expresión; evaluar qué percepción e interpretaciones realiza, puesto que pueden ser la causa de que actúe de tal modo; y trabajar habilidades para afrontar correctamente posibles situaciones futuras.

Por otro lado, las principales estrategias utilizadas las podemos dividir en técnicas conductuales y técnicas cognitivas.

1. Técnicas conductuales

Las técnicas conductuales irán dirigidas a modificar la conducta del niño, sus acciones observables de lamera objetiva.

1.1. Economía de fichas

La economía de fichas utiliza la administración de refuerzo generalizado (fichas) que posteriormente el niño podrá canjear por un refuerzo material. De este modo, fijamos las conductas que debe realizar, las fichas que recibirá por cada conducta y cuántas fichas necesita para lograr el premio. Esta técnica funciona sobre todo con niños pequeños.

1.2. Contrato conductual

Con sujetos mayores, adolescentes, funcionará mejor la técnica de contrato conductual, que consiste en la escritura de un contrato donde se establece qué conductas debe realizar y los premios o castigos que recibirá según cuál sea su conducta.

2. Técnicas cognitivas

Las estrategias cognitivas irán dirigidas sobre todo a conocer cuál es la interpretación que hace el sujeto de su entorno, de las otras personas, para tratar de modificar las cogniciones que sean erróneas o disfuncionales.

2.1. Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva se focaliza en tratar de disminuir las creencias falsas e incrementar creencias más funcionales o realistas. Así, realizaremos una fase de educación en la que explicaremos la existencia de creencias erróneas, posteriormente aplicaremos entrenamiento para que aprenda a auto observarse y finalmente se realizará una discusión de sus creencias y una búsqueda y establecimiento de ideas alternativas.

2.2. Entrenamiento en autoinstrucciones

La técnica basada en autoinstrucciones ha obtenido resultados positivos, sobre todo vinculados con la disminución de la impulsividad. Esta estrategia consiste en establecer autoinstrucciones cognitivas que ayuden al niño a actuar de forma adecuada. En primera instancia las instrucciones se realizan en voz alta y con la ayuda de un modelo, para finalmente poderse efectuar de manera encubierta, es decir, internamente sin tener que expresarlas.

2.3. Entrenamiento en autocontrol

La técnica de autocontrol tiene como objetivo modificar los antecedentes y los consecuentes vinculados con la conducta disfuncional. Se trabajará la autoobservación, el establecimiento de objetivos realistas para poder hacer la autoevaluación y por último el entrenamiento en autorrefuerzo o autocastigo. Se implementará esta estrategia en consulta con el propósito de que la pueda generalizar en los distintos ámbitos de vida.

2.4. Entrenamiento en solución de problemas

El entrenamiento en solución de problemas tiene la finalidad de establecer un método funcional de solucionar los distintos problemas, para ser efectivo.

El procedimiento a seguir consiste en lo siguiente. La primera fase de orientación general tiene como objetivo aumentar la capacidad de reconocer los problemas y aceptar que son sucesos normales; la segunda fase tratará de definir y formular el problema de forma específica para lograr una mejor resolución; en la tercera fase se plantean todas las distintas alternativas que pueden utilizarse como solución; en la cuarta se evalúa y valora las consecuencias que puede comportar cada solución y en al quinta y última se pone en práctica la alternativa seleccionada.

  • Alonso, V. (2018) Manual CEDE de preparación PIR: Psicología clínica infantil. CEDE: 5ª Edición.
  • Rodríguez, P.J., Santamaria, M.T. y Figueroa, A. (2010) Guía didáctica, Trastorno del comportamiento. Servicio Canario de la Salud. Gobierno de Canarias.
  • Romero, E., Villar, P., Luengo, M.A., Gómez, J.A. y Robles, A. (2013) Empecemos. Programa para la intervención en problemas de conducta infantil. TEA.

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