Cuando hablamos de un trastorno mental o psicológico, estamos haciendo referencia a un conjunto de características y elementos inferibles del análisis del comportamiento y respuestas de un individuo que causan un malestar significativo y suponen un hándicap, inhabilitación o dificultad de adaptación para la propia persona o su entorno.

Existe una gran cantidad elementos que se pueden observar en diferentes dimensiones de la persona, pudiendo éstos agruparse en diferentes tipos de síntomas psicológicos.

¿Qué es un síntoma?

Para poder hablar de los diferentes tipos de síntomas que podemos encontrar, resulta útil definir en primer lugar qué es un síntoma.

Se entiende como síntoma el elemento o característica que podría estar señalando la presencia de un problema médico o psicológico. No se trata pues de un indicador objetivo y totalmente visible, como lo podría ser la falta de una parte del cuerpo, sino que estaríamos hablando de un indicio de que algo está ocurriendo.

Si bien podría resultar de gran utilidad tener la posibilidad de detectar de manera directa cualquier afección, desgraciadamente en muy pocas ocasiones esto es posible. Teniendo en cuenta que los procesos mentales no son entidades físicas directamente observables (y aunque lo fueran, su significado podría ser diverso) obtener signos inequívocos de la presencia de un trastorno no es posible, con lo que se hace necesario recurrir a la observación de conductas, comportamientos y expresiones que permitan visualizar los pensamientos, emociones y creencias que nos hacen ser quiénes, qué y cómo somos.

Diferentes tipos de síntomas psicológicos

La psique humana es una estructura compleja en la que interactúan múltiples sistemas que ejercen diversas funciones, con lo que existe una gran variedad de aspectos que podrían acabar dando como resultado una relación desadaptativa con uno mismo o con el mundo.

Esto implica asimismo que existe una gran variedad de posibles síntomas psicológicos, que podríamos agrupar en los siguientes.

1. Perceptivos

La percepción o ausencia de ella de los estímulos que provienen del mundo real y la diferenciación entre éstos y contenidos producidos por la mente son algunos de los síntomas más característicos de ciertos trastornos. Dentro de esta categoría entrarían tanto los engaños perceptivos, en los que se percibe algo que no existe en el mundo exterior, como las distorsiones perceptivas en que un estímulo existente en el medio es captado de una forma anómala.

También se pueden incluir dentro de este tipo de síntomas las dificultades para reconocer a través de los sentidos los estímulos que se nos presentan a pesar de que nuestros sentidos actúen correctamente a nivel biológico, las agnosias.

2. De la forma del pensamiento

Si bien cuando se habla de síntomas cognitivos se suele pensar en “qué” pensamos, resulta igualmente relevante considerar el “cómo” o “de qué manera” lo hacemos. Este tipo de síntomas hacen referencia a la forma del pensamiento, es decir a la manera en que razonamos, la cual resulta visible a través del lenguaje.

Falta de lógica y coherencia interna, uso de palabras por características que nada tienen que ver con su significado, pérdida de asociaciones, aceleraciones y/o incapacidad de seguir una línea de pensamiento hasta su conclusión o emplear de manera excesiva elementos que no tienen una gran relación con lo que se pretende son algunos de los síntomas psicológicos de este tipo.

3. Del contenido del pensamiento

Como ente vivo que tiene que realizar un esfuerzo activo con el fin de sobrevivir y permanecer en el mundo, el ser humano capta y percibe la información del medio con el fin de poder actuar en relación a los sucesos y circunstancias que le puedan afectar. Para ello es necesario trabajar con la información recibida, siendo capaces de hacer juicios respecto a ésta y usar éstos para responder al entorno. La interacción con el entorno y con nosotros mismos hace que entren en juego las creencias de cada uno, las cuales en su mayor parte usaremos como base para establecer un plan de actuación ante lo que pueda acontecer.

Sin embargo, algunas personas tienen creencias fijas, intensas, alejadas de la realidad e inflexibles que provocan una gran angustia o dificultad en la vida del individuo, pudiendo ser la conducta un indicador de la presencia de un problema a este nivel. Dentro de este tipo de síntomas psicológicos entran principalmente los delirios, las ideas obsesivas y las ideas sobrevaloradas.

4. De la conciencia

Si bien cuando hablamos de síntomas psicológicos lo primero en lo que pensamos es en constructos vinculados a la percepción, pensamiento o emoción, para poder experimentar todas estas cosas es necesario tener un cierto nivel de actividad consciente.

Es importante tener en cuenta que también podemos encontrar elementos sintomatológicos en este aspecto, pudiendo una disminución de su nivel (como en el estupor o en caso extremo el coma), un estrechamiento de lo que somos conscientes haciendo que lo cognitivo y conductual esté disociado (siendo ejemplo de ello la personalidad múltiple), la introducción de elementos extraños como la confusión o el delirium o incluso el exceso de consciencia que puede acompañar al consumo de sustancias.

5. De la atención

Aún teniendo un nivel de consciencia suficiente como para captar los estímulos, debemos ser capaces de focalizarnos en ellos y/o alejar nuestros recursos cognitivos.

Así pues, otro tipo de síntomas psicológicos a tener en cuenta son los referidos a la capacidad de focalizar, dirigir, sostener y retirar la atención. Dentro de este tipo de síntomas podemos encontrar encontrar tanto incapacidad, dificultad o exceso para concentrarse, dirigir la atención, seleccionar los estímulos a los que dirigirla o reaccionar ante posibles estímulos.

6. De la memoria y el reconocimiento

La memoria y el reconocimiento son elementos vitales para el ser humano, siendo básicos para ser capaces de aprender y modificar nuestra conducta o adquirir habilidades para responder ante las situaciones de nuestra vida cotidiana.

Los síntomas psicológicos que nos indican una alteración en este área incluyen la dificultad para recordar hechos del pasado (amnesia anterógrada), codificar y almacenar nueva información (amnesia retrógrada), realizar elaboraciones mentales que se toman por recuerdos (como en confabulación), o una capacidad extrema para recordar acontecimientos o estímulos (hipermnesia).

7. Del lenguaje

Como principal herramienta de comunicación el lenguaje tanto a nivel verbal como no verbal nos permite establecer vínculos con el entorno y con el resto de seres vivos, e incluso organizar nuestro pensamiento. Aspectos considerados como síntomas en el área del lenguaje incluyen dificultades en la entonación, ritmo, expresión o comprensión.

8. Psicomotrices

El ser humano es un animal que precisa de ser capaz de desplazarse o mover partes de su organismo para poder realizar la mayor parte de acciones. La incapacidad o dificultad en el movimiento, la emisión de patrones estereotipados de movimientos involuntarios o un exceso de movimientos o agitación motora son síntomas psicológicos típicos de esta área.

9. Afectivos

Uno de los tipos de síntomas que mayor efecto tienen en el bienestar subjetivo de la persona y que más presencia tiene en la mayoría de trastornos son los síntomas vinculados a la emoción y al afecto. Se refieren a características propias que hacen ver que existe una alteración en la valoración subjetiva del individuo. 

Alegría o tristeza excesivas, ansiedad, impulsividad, indiferencia, descontextualización, incapacidad de expresión, ausencia de emoción, rigidez o variabilidad excesivas son síntomas psicológicos típicos.

Referencias bibliográficas:

  • Baños, R. y Perpiña, C. (2002). Exploración Psicopatológica. Madrid: Síntesis.
  • Santos, J.L. (2012). Psicopatología. Manual CEDE de Preparación PIR, 01. CEDE. Madrid.