¿Cómo afecta a las relaciones afectivas el trastorno límite de la personalidad?

Así es como el TLP se expresa en las relaciones más significativas que mantiene la persona.

Cómo afecta a las relaciones afectivas el trastorno límite de la personalidad

No existe relación sin desencuentros. En el vínculo afectivo, ya sea de carácter romántico o de amistad, que se establece entre dos seres humanos, son habituales la aparición de inseguridades, celos y conflictos de diversa índole. Estas dificultades son naturales y comunes y no indican la existencia de ninguna patología subyacente.

Sin embargo, en el caso de las personas que padecen un trastorno límite de personalidad (TLP) la capacidad de establecer y mantener una relación afectiva se ve mermada. Las personas con este tipo de trastorno desarrollan un apego inseguro en sus relaciones con los demás. Su afecto es inestable y varía frecuentemente entre la dependencia excesiva y la huida. Esto se traduce en la aparición de un intenso temor frente a la posibilidad de separación y el profundo miedo a no ser amados. La inestabilidad y la manifestación de estos sentimientos conlleva la aparición de toda una serie de problemas en las relaciones.

En este artículo veremos cuáles son las dificultades que suelen experimentar las personas diagnosticadas con TLP en sus relaciones afectivas.

¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

Las personas con TLP a menudo experimentan toda una serie de sentimientos negativos como ira, ansiedad y depresión. Estos aparecen de una forma repentina y con más intensidad que para la mayoría de personas. Los pacientes con este tipo de trastorno también pueden actuar siguiendo sus impulsos; por ejemplo, pueden marcharse de un lugar de forma repentina o abandonar un proyecto o trabajo sin dar explicaciones.

Después de un impulso o cambio emocional, la persona puede tardar varias horas antes de volver a un estado estable y tardar días en recuperarse. Es importante comprender que en este tipo de trastorno se necesite tiempo para volver a una línea de base emocional.

Las personas que padecen TLP a menudo presentan episodios prolongados de estos síntomas. Estos son susceptibles de afectar negativamente a sus relaciones laborales y personales y en última instancia a su salud física.

Los episodios emocionales no son únicamente provocados por eventos negativos. Las personas con TLP también experimentan una mayor euforia y durante más tiempo cuando viven una experiencia positiva. Sin embargo, suele ser más difícil recuperarse de eventos que experimentan de manera negativa. Así, tienen un mayor riesgo de autolesionarse o herir a terceros, en casos graves pueden llegar a cometer suicidio.

Todos estos cambios emocionales y sus consecuencias hacen que sus relaciones se vuelvan más dramáticas y se vivan con más tensión que las de la mayoría de personas. Estos efectos los experimentan con más intensidad el círculo cercano. Los amigos, la familia y las personas importantes para ellos experimentan toda una serie de conflictos emocionales.

Dificultades en las relaciones ante el trastorno límite de la personalidad

Tal y como hemos visto, las personas diagnosticadas con TLP presentan dos rasgos característicos y determinantes: la falta de control emocional y la impulsividad.

La capacidad de las personas con TLP para mantener relaciones íntimas estables y satisfactorias se ve afectada considerablemente por estos rasgos. Si bien estos problemas pueden enmascararse al principio, ya que los excesos emocionales pueden interpretarse como signos de amor apasionado o de los desequilibrios que se observan típicamente al comienzo de una relación. Con el paso del tiempo y la falta de regulación emocional, estas cuestiones hacen cada día más difícil el día a día y ponen en peligro la viabilidad de la relación.

Cómo afecta a las relaciones afectivas el trastorno límite de la personalidad

Así bien, los pacientes con TLP y sus relaciones se enfrentan a numerosos desafíos y problemas. Cabe señalar que las dificultades que presentamos a continuación no son significativas desde el punto de vista del diagnóstico, sino que pueden entenderse como indicadores conductuales observados por los terapeutas en las relaciones de sus pacientes. Hay que entender que cada paciente de TLP es único y también lo son sus relaciones; en consecuencia, no todos estos problemas se observan en cada vínculo. Sin embargo, en algunos casos, una persona puede enfrentar varios de los siguientes desafíos:

1. Codependencia

Las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad son las que mejor representan la frase “ni contigo ni sin ti”. Sus emociones son inestables y alternan entre la huida y la extrema dependencia. Es más, una es la consecuencia de la otra. Generalmente, las personas con TLP presentan un tipo de apego inseguro o desorganizado, acompañado de una dinámica de relación codependiente. La idea de separación del otro le causa un inmenso malestar. Frecuentemente viven con la idea de que la otra persona podría desaparecer o abandonarlos.

Así bien, la mera falta de contacto con el otro puede causar ansiedad, ya que aparecen los pensamientos de abandono. Para mitigarlos, pueden realizar conductas autolesivas u hostiles. Las personas con TLP tienen una mayor predisposición a las adicciones.

2. Intensidad

Las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad, a menudo, son descritas como románticas. En el momento de conocer a alguien, demuestran una pasión inmediata, sobre todo cuando se enamoran. Este afecto puede percibirse como muy especial para la otra parte. Sin embargo, los sentimientos del principio no se mantienen estables y pueden variar en consistencia en periodos de amor-odio. En las interacciones románticas con alguien con TLP, uno puede sentirse amado en algunos momentos y odiado en otros, generalmente cerca del final de la relación.

3. Dicotomía

Las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad a menudo tienen dificultades para procesar la información de manera consistente debido a factores estresantes en sus relaciones. Esto se debe a que su estado emocional altera su funcionamiento cognitivo; el llamado "déficit de regulación cognitiva" está asociado con el TLP. Suelen procesar la información de su entorno en términos dicotómicos, como que todas las cosas son blancas o negras, o buenas y malas, en última instancia, los pacientes con TLP tienden a formar pensamientos poco saludables. Estas ideas se forman instantáneamente y no duran mucho, por lo que se consideran irracionales. Sin embargo, esto afecta considerablemente a sus relaciones, alternan entre amar y odiar a la otra persona o tienden involuntariamente a idealizar o demonizar con quien estén.

4. Conflictos exagerados

Las discusiones parecen ser algo que guste a las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad, por lo que cualquiera que mantenga una relación con ellos puede convertirse en su saco de boxeo. Esto se debe a que presentan una gran resistencia ante el conflicto y, a menudo, reaccionan con hostilidad ante detalles irrelevantes. Durante las discusiones, las personas que sufren de TLP pueden descargar sus frustraciones sobre la otra persona sin ninguna razón aparente.

Tal y como hemos visto, recibir un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad significa experimentar cambios de humor dramáticos. Estos estados de ánimo cambian rápidamente y pueden pasar de felices a molestos o enojados en cuestión de segundos. Además, la persona que discute puede pasar de sentirse tranquila y serena a sentirse enojada o estresada en cuestión de minutos.

5. La manipulación y el chantaje emocional

Las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad suelen tratar a otras personas como si fuesen actores a los que pueden manipular fácilmente. Sin embargo, no usan las relaciones de forma instrumental, es decir, para lograr objetivos con intención u organización. En cambio, suelen centrar la atención, el afecto y el comportamiento en otras personas de manera disfuncional, utilizando el chantaje emocional, la victimización o la seducción.

6. La sensación de vacío

La sensación de vacío es característica del TLP. Los pacientes que padecen de un trastorno límite de la personalidad a menudo presentan un autoconcepto frágil que puede cambiar o fragmentarse en circunstancias estresantes. Esta insuficiencia emocional provoca que se sientan vacíos la mayor parte del tiempo. Como resultado, pueden experimentar ansiedad por separación y una tendencia a la codependencia en las relaciones.

7. La victimización

Las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad a menudo culpan de sus problemas a las circunstancias externas. Típicamente, culpan a otros por sus dificultades o luchas; incluso podrían acusar a los demás de ser egoístas, carentes de compasión o de maltrato. Estos argumentos, que generalmente se hacen durante los enfrentamientos, pueden causar inicialmente incomodidad, confusión y culpa en el otro. En última instancia, estos argumentos se defienden hasta el final con mucha fuerza.

8. Incomprensión

Vivir con una persona que tiene TLP significa lidiar con frustraciones diarias porque se sienten incomprendidos por su entorno. Muchas veces, esta sensación es cierta. Las personas siempre intentan comprender los estados de ánimo, los miedos, las inseguridades de la otra parte de la relación, pero esto debido a la intensidad emocional puede ser difícil en el caso de las personas con TLP. Esto inevitablemente conduce a la falta de comunicación y la distancia emocional en la relación.

9. Autosabotaje

Aunque, en última instancia, las personas que padecen un trastorno límite de la personalidad anhelan la construcción de relaciones satisfactorias y duraderas, a menudo se niegan a soportar la carga de la estabilidad del afecto. Tienen poca paciencia para la frustración y encuentran que los inconvenientes de la vida cotidiana son una carga pesada. Por eso, experimentan mucho la profecía autocumplida al relacionarse con los demás: asumen que el vínculo que las une a los demás está dañado, y se comportan de una manera acorde a esa idea, que pasa de ser algo imaginado a ser algo real.

Además, las personas con este tipo de trastorno tienen dificultades para diferenciar entre deseos y necesidades, lo que provoca que se molesten fácilmente por las pequeñas cosas y experimenten importantes problemas de motivación. Esto también está relacionado con su naturaleza impulsiva y cambios rápidos de actitud, que hace que frecuentemente cambien de intereses e incluso de metas en la vida.

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  • Chapman, J., et al. (2019). Borderline personality disorder.
  • Hepp, J., et al. (2017). Interpersonal problems and negative affect in borderline personality and depressive disorders in daily life.
  • Ooi, J., et al. (2020). Interpersonal functioning in borderline personality disorder traits: A social media perspective.

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