Cualquier trastorno psicológico puede ser analizado observando las partes y síntomas que lo componen, y la depresión no es una excepción. En su caso, dos de los fenómenos que más la caracterizan son la falta de motivación y la tristeza, las cuales se plasman en prácticamente todas las áreas de la vida de quienes desarrollan depresión.

El objetivo de este artículo es ayudarte a reconocer el modo en el que la depresión se expresa a través de la desmotivación y la tristeza, y cómo se interviene en terapia para restarles fuerza.

Las características de la depresión

La depresión es uno de los trastornos mentales que más afectan a la población en los países occidentales, y se estima que en estas naciones el porcentaje de personas que llegará a desarrollarla en algún momento de la vida es de entre el 8 y el 15%.

Sin embargo, lamentablemente muchos de estos casos no tienen por qué ser diagnosticados, e incluso hay quien no llega a acudir a profesionales de la salud mental porque no sabe diferenciar entre el simple malestar emocional y la depresión.

Lo cierto es que las dificultades para identificar correctamente las emociones y los sentimientos crean problemas ante cualquier trastorno del estado de ánimo, y en el caso de la depresión muchas veces se "etiqueta" ese estado psicológico como simple tristeza y falta de motivación. Si bien es cierto que de manera resumida estos dos términos pueden abarcar buena parte de los efectos de esta alteración, hay que entender que la depresión es más que eso.

La desmotivación y la tristeza como facetas de la depresión

Empecemos viendo de qué manera podemos distinguir entre la simple desmotivación y tristeza y sus "versiones" en la depresión.

La tristeza

La tristeza que no va asociada a un trastorno psicológico es un estado de ánimo que normalmente es difícil de objetivar, pero que suele expresarse en una revisión de ideas de por qué el presente es desfavorable para uno y dice cosas negativas acerca de uno mismo, así como en una fijación melancólica en momentos pasados que se consideran mejores que el aquí y el ahora.

Se trata de un estado psicológico en el que el sentimiento de culpa y el arrepentimiento son muy frecuentes y en el que en general predominan las comparaciones emocionalmente dolorosas: comparaciones entre uno mismo y los demás, entre el pasado y el presente, entre el pasado y el (supuesto) futuro, etc.

Por otro lado, la mayoría de las personas son capaces de identificar el motivo o los motivos por los cuales están tristes: un mal resultado en un examen, una ruptura amorosa, la muerte de un ser querido, la añoranza de una infancia feliz que contrasta mucho con el presente, etc.

Además, la tristeza va muchas veces de la mano del llanto y de un sentimiento de fuerte fatiga, de que se está "fuera de combate", que lleva a renunciar a mejorar la situación, algo que lo distingue de otras formas de emocionalidad negativa como por ejemplo la ansiedad. En todo caso, en la gran mayoría de las ocasiones la tristeza se desvanece en el periodo de unos pocos días o semanas.

La tristeza que surge asociada al trastorno de la depresión presenta algunas diferencias que merece la pena conocer. En primer lugar, su duración y consistencia a lo largo del tiempo es mayor. Es cierto que una persona con depresión no suele mantenerse durante varios meses experimentando exactamente el mismo estado emocional, pero en general este se mantiene significativamente bajo durante este tiempo. Por otro lado, aunque no siempre se llora de manera frecuente, sí son habituales los pensamientos negativos acerca del presente y el futuro y surge un sentimiento de desesperanza, de que nada cambiará para mejor.

La desmotivación

La desmotivación suele ser entendida como falta de predisposición a participar en actividades, y la incapacidad de ilusionarse con proyectos que deberían ser importantes para la persona. Este estado psicológico se traduce en procrastinación (la tendencia a dejar para más adelante las responsabilidades que hay que atender cuanto antes), frustración por no saber qué hacer, y actitud pasiva, de manera que son otros los que tienen que llevar la iniciativa.

En la depresión, la desmotivación es más que una simple falta de interés. En muchos casos, consiste en una auténtica incapacidad para sentir placer e incluso placer anticipatorio, y también es muy frecuente experimentar una intensa fatiga psicológica. En este estado, la persona solo puede aspirar a realizar las actividades más importantes, y a veces ni siquiera esas: es habitual que se caiga en los problemas de higiene, se debilitan las relaciones sociales con amigos y muchas veces también con la familia, etc.

A su vez, este estilo de vida potencia los sentimientos de tristeza y desesperanza, de manera que el problema se alimenta a sí mismo... a no ser que se decida combatir la depresión yendo a la raíz del trastorno.

¿Qué se hace en terapia frente a este bajo estado del ánimo?

Los profesionales de la psicología estamos formados para entrenar a los pacientes con depresión en hábitos y patrones de pensamiento que debilitan este trastorno del estado de ánimo. El objetivo es ayudarle a generar por sí mismo situaciones capaces de romper ese círculo vicioso de la desmotivación y los pensamientos negativos, para ir ganando autonomía y volver a ser capaz de experimentar felicidad. Además, todo esto sin los efectos secundarios de los tratamientos farmacológicos.

Como psicólogo especializado en adultos, sé que a pesar de que los sentimientos y las emociones que hacen sufrir a la persona con depresión son únicos e intransferibles, eso no impide que se pueda superar ese estado de ánimo a través de métodos científicamente comprobados y eficaces. Ese proceso implica ver más allá de las etiquetas que utilizamos popularmente para "resumir" emociones.

Referencias bibliográficas:

  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
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  • National Collaborating Centre for Mental Health. Depression. (2009). The treatment and management of depression in adults (updated edition). National Clinical Practice Guideline Number 90. London: British Psychological Society and Royal College of Psychiatrists.
  • Organización Mundial de la Salud. CIE 10. (1992). Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Las Enfermedades. Trastornos Mentales y del Comportamiento: Descripciones Clínicas y pautas para el Diagnóstico. Madrid: Meditor.