¿Existen la telepatía? ¿Y la clarividencia? Estas dos preguntas son muy antiguas, y no son pocas las personas quienes han afirmado tener poderes psíquicos, aunque a la hora de demostrarlo no lo han conseguido mostrar.

Ante estas cuestiones, por sorprendente que pueda parecer, hay quienes han intentado estudiarlas de manera científica, construyéndose instrumentos con la intención de demostrar si una persona era capaz de leerle la mente a otra.

Entre estos instrumentos tenemos las famosas cartas Zener, unos naipes en los que se encuentran dibujos que se deben adivinar o transmitir mentalmente a otras personas. Descubramos el misterioso mundo de la investigación extrasensorial con estas cartas.

¿Qué son las cartas Zener?

Las cartas Zener son unas tarjetas o naipes diseñados para ser utilizados en experimentos de percepción extrasensorial o clarividencia. Fueron creadas a principios de la década de 1930 por Karl Zener (1903–1964), psicólogo de la percepción, y su colega botánico J.B. Rhine (1895–1980), fundador de la parapsicología como rama de la psicología. Estas cartas son uno de los primeros instrumentos pretendidamente “científicos” para estudiar objetivamente los poderes sobrenaturales, si bien su carácter pseudocientífico ha generado mucha controversia.

Un mazo normal de cartas Zener consta de 25 cartas, 5 para cada uno de los 5 símbolos que en ellas se pueden encontrar: cuadrado (□), círculo (○), estrella (☆), cruz (+) y líneas onduladas (⌇⌇⌇). Por lo visto, estos símbolos fueron escogidos por ser fáciles de representar mentalmente y, por este motivo, Zener y Rhine dedujeron que eran más fáciles de transmitir telepáticamente. Así pues, se consideró que estas cartas eran ideales para poder realizar experimentos científicos en los que se pudiera aplicar métodos estadísticos propios de ciencias verdaderas.

Experimentación con estas cartas

Comprobar la capacidad telequinética y clarividencia de las personas se puede hacer de formas muy variadas, pero, en esencia, el método suele ser el mismo. El uso de estas cartas pretende averiguar si una persona es capaz de leerle la mente a otra que está viendo las cartas. Un ejemplo bastante clásico para demostrar la capacidad telequinética de alguien es el que vamos a ver a continuación.

Dos personas participan en el experimento como sujetos, mientras que un experimentador está registrando cualquier fenómeno que pueda darse durante la realización del estudio. Estas dos personas son un “agente” o “emisor” y la otra es la “percibiente” o “receptor”. La idea es que, si el percibiente tiene poderes psíquicos, será capaz de leerle la mente al agente.

Las dos personas están sentadas en dos extremos de una mesa, separadas preferiblemente por una mampara o pantalla opaca, puesto que lo ideal es evitar que ambos sujetos se vean. La persona que actuará de agente recibirá un mazo de 25 cartas Zener, que tendrá que ir levantando una a una. Mirará cada carta durante unos 5 o 10 segundos, tratando de pensar únicamente en lo que está viendo. La otra persona, que supuestamente es percibiente, apuntará en un papel los símbolos que cree estar leyendo en la mente del agente.

Una vez se hayan destapado y leído las 25 cartas del mazo, el experimentador comparará en qué orden se han presentado los símbolos de la baraja de Zener y qué símbolos ha captado el percibiente. Analizará estadísticamente ambas listas, para ver si se ha dado un caso de telequinesis real o si el supuesto percibiente carece de poder psíquico alguno.

De acuerdo con la propia comunidad clarividente, este experimento debería repetirse durante varios días, como mínimo unas 5 veces. Cada día se hará el mismo experimento en el que se destapen 25 cartas Zener y se comprobará hasta qué punto el percibiente es capaz de leer mentalmente lo que ve el agente. Una vez analizadas y estudiadas las coincidencias, se podrá aclarar si realmente hay o no comunicación extrasensorial.

Como los mazos de cartas Zener suelen ser de 25 cartas, 5 para cada uno de los 5 símbolos, en caso de no poseer poder psíquico alguno no se llegue a acertar más del 20% de cartas, es decir, tan solo 5. En principio, si se superara ese porcentaje de cartas acertadas, de acuerdo con los propios experimentadores extrasensoriales, se superaría la aleatoriedad y hablaríamos de un caso de verdadera lectura mental.

Críticas a Zener y Rhine

Aunque, sin lugar a dudas, las cartas Zener son un interesante instrumento, sus investigaciones tienen críticas. Ambos afirmaron haber encontrado casos de personas que podían leer la mente a otras personas, pero cuando se replicaron sus mismos experimentos estas evidencias se esfumaron. Aún así, la comunidad New Age y otros seguidores de lo místico han considerado los “hallazgos” de estos dos investigadores como firmes pruebas de la existencia de poderes psíquicos.

La primera crítica de los experimentos con cartas Zener es el hecho de que se corre el riesgo de que las cartas sean presentadas siempre en el mismo orden, haciendo que el percibiente acabe aprendiéndoselo inconscientemente y, tarde o temprano, adivine las cartas. No se trataría de lectura de mentes o telequinesis, sino de memorización. Cabe decir, igualmente, que Rhine intentó evitar este fenómeno y en sus experimentos optó por barajar las cartas con una máquina especial.

John Sladek, escritor de ciencia ficción, dio a conocer su incredulidad en el libro The New Apocrypha por el hecho de que dos supuestamente rigurosos investigadores hubieran optado por las cartas como herramienta para comprobar la existencia de poderes extrasensoriales. Las cartas han sido usadas por magos y apostadores en casinos desde hace mucho tiempo, teniendo sus propios métodos para trucarlas y saber, sin necesidad de destaparlas, qué es lo que hay al otro lado.

En caso de que se hiciera el experimento sin mamparas ni nada que impidiera la visión entre los dos sujetos puede pasar que el percibiente acabe aprendiéndose lo que hay detrás de la carta con tan solo ver una esquina arrugada o un patrón característico de la carta en su lado sin dibujo. Puede parecer rebuscado, pero en esta misma situación la persona agente puede saber lo que ve la agente no leyéndole la mente, sino los ojos. El dibujo que está viendo puede reflejarse en la córnea, haciendo que el percibiente sepa qué dibujo es.

Por último, tenemos el caso del lenguaje no verbal. Si ambos sujetos se están viendo y se conocen un poco, es probable que se comuniquen sin necesidad de hablar. Es por medio de microexpresiones inconscientes que un agente puede indicarle al percibiente si está, o no, adivinando el símbolo que está indicándole al experimentador. Es decir, si el percibiente dice “estrella” y el agente hace un pequeño gesto de desagrado, el percibiente supondrá que se ha equivocado y cambiará su respuesta.

Un ejemplo de lectura de microexpresiones lo tenemos en el caso de 2016 investigado por Massimo Polidoro. Polidoro puso a prueba a una madre y una hija que afirmaban tener poderes psíquicos, con una tasa de éxito superior al 90% usando las cartas Zener. Sin embargo, el investigador puso restricciones para que no pudieran verse las caras, lo cual hizo que su tasa de éxito se reduciera al simple azar. Madre e hija no hacían trampas, pero se conocían tan bien que podían comunicarse inconscientemente por medio de pequeños gestos.

¿Qué posibilidades hay de acertar todo el mazo?

La evidencia rigurosamente científica de que la clarividencia y la telequinesis existen brilla por su ausencia. Las cartas Zener, usadas en experimentos en los que los dos sujetos experimentales no se vean y que el mazo esté muy barajado, son un buen método para demostrar justo lo contrario a lo que Rhine y Zener querían, que lo más probable es que los poderes extrasensoriales no existen, o por lo menos la lectura de mentes.

Los resultados de las pruebas que se han hecho con estas cartas siguen la distribución normal, siendo el porcentaje de acierto no superior al 20%, que se corresponde, como hemos dicho, a adivinar solo 5 cartas de un mazo de 25. Cerca del 79% de personas adivinarán entre 3 y 7 cartas. Adivinar más de 5 es posible pero estadísticamente poco probable. Veamos a continuación las posibilidades de adivinar más de ese número de cartas

El porcentaje de adivinar 8 o más cartas correctamente es inferior 10.9%. Las posibilidades de obtener 15 respuestas correctas es aproximadamente de 1 entre 90.000. Adivinar de 20 a 24 tiene una probabilidad cercana al 1 entre 5.000.000.000 y advinar absolutamente todas tiene una probabilidad de 1 entre 300.000.000.000.000.000.

Teniendo en cuenta estas posibilidades calculadas de forma matemática y que se corresponden a lo observado en experimentos reales con cartas Zener, lo esperable de cualquier investigación científica rigurosa sería aplicar la navaja de Ockham y aceptar la hipótesis nula para resultados nulos o negativos. Es decir, que no se puede leer la mente de quien está viendo una de las tantas cartas de Zener. Sin embargo, la parapsicología no es una ciencia, y mucho menos va a usar el método científico propiamente dicho.

Esta pseudociencia se ha inventado explicaciones ad hoc para explicar y negar el fracaso de sus investigaciones, algunas de ellas verdaderamente variopintas, como la de que hay personas que tienen como “antipoderes psíquicos” y reducen las capacidades extrasensoriales de quienes sí los tienen. Muchos parapsicólogos aseguran que es esperable que el 99% de los sujetos no tengan poderes psíquicos, pero 1% sí que los tiene y lo pueden “demostrar”. Pero lo curioso es que, a día de hoy, no han demostrado nada.

Referencias bibliográficas:

  • Rhine, J. B. (1934). Extra-Sensory Perception. Boston, MA, US: Bruce Humphries.
  • Rhine, J. B. (1937). New Frontiers of the Mind. New York, NY, US.
  • Mauskopf, S. H., & McVaugh, M. R. (1980). The Elusive Science: Origins of Experimental Psychical Research. Baltimore, ML, US: Johns Hopkins University Press.
  • Polidoro, M. (2003). Secrets of the Psychics. Prometheus Books.