¿Que es la filosofía escolástica? ¿Cómo surgió, en qué etapa predominó y de qué forma se entiende hoy en día? ¿Cuáles son los temas que aborda? ¿En qué etapas puede dividirse?

En este artículo responderemos a estas y otras cuestiones, además de mencionar a algunos de los representantes más destacados de esta corriente de la filosofía y la teología.

¿Qué es la filosofía escolástica?

Etimológicamente, la palabra “escolástica” proviene del latín “scholasticus”, que significa “el que enseña o estudia en la escuela”. La filosofía escolástica consiste en aquella corriente filosófica medieval, y también teológica, que utilizó parte de la filosofía grecolatina clásica para entender el significado religioso del cristianismo.

Recordemos aquí que la filosofía grecolatina clásica, por su parte, es aquella corriente de la filosofía que mezcla conocimientos, tradiciones y costumbres formadas a partir de la fusión de los pueblos griego y romano.

Podemos decir que la filosofía escolástica realizada en las universidades (en las facultades de Teología y Artes), y se traduce literalmente como “filosofía de los escolares” (es decir, de los profesores universitarios).

De hecho, fue la forma predominante de filosofía entre los siglos XI y XVI, que siguió presente en las universidades durante el periodo moderno (y también en las escuelas catedralicias) y hasta la actualidad.

Desarrollo y período

Esta corriente de la filosofía y la teología predominó en el seno del pensamiento medieval. Pero, concretamente, ¿cuándo se desarrolló la filosofía escolástica? Fue a lo largo de la Edad Media, principalmente en el ámbito de la cristiandad, aunque también se desarrolló en el ámbito árabe y judío.

Además, si nos centramos en el occidente cristiano, podemos hablar de la filosofía medieval, similar a la filosofía escolástica, pero que en este caso englobaría tanto la filosofía como la teología, ambas enseñadas durante el período mencionado de la Edad Media.

Características generales

En cuanto a sus características, encontramos dos esenciales: su vinculación con los textos sagrados de la Biblia, junto a la tradición de la Iglesia y la fe, y el uso de la razón para interpretar la realidad.

La razón es la herramienta utilizada para interpretar los textos de la Biblia y también las propias reflexiones a cerca de ella. Uno de los lemas destacados de la filosofía escolástica es: “la fe que busca comprender”.

Bases culturales

Hemos visto cómo una de las bases en las que se fundamentó, inicialmente, la filosofía escolástica, era la filosofía grecolatina clásica. Sin embargo, también se basó en las corrientes filosóficas árabes y judaicas.

En este sentido, podemos hablar de unas bases teóricas heterogéneas. En este sentido, durante sus inicios, la filosofía escolástica tenía la misión de consolidar los grandes sistemas religiosos en una “única” tradición filosófica clásica.

Como crítica de esta corriente, se ha mencionado una excesiva dependencia del argumento de la autoridad religiosa, y un descuido, en cierta manera, de la vertiente más empírica y científica.

Filosofía escolástica como método de trabajo

La filosofía escolástica se basa en un método de trabajo intelectual que podemos denominar como “escolástico”, y que consiste en someter todas las ideas al principio de la autoridad. Esta filosofía, además, basaba su enseñanza en la reiteración de los textos clásicos, especialmente de la Biblia.

Debemos destacar aquí, que la Biblia era la principal fuente de conocimiento. Más allá de esto, un aspecto positivo de la escolástica es que potenció dos tipos de pensamiento o de maneras de interpretar y analizar la realidad y/o los textos religiosos, y que fueron el razonamiento y la especulación.

¿Qué temas aborda?

El tema central de la filosofía escolástica es la problemática existente entre la fe y la razón, y se recoge en todos los manuales, sentencias y textos que deben leer los licenciados en teología, o los lectores/aficionados que quieran formarse en ella.

Concretamente, su misión es coordinar la fe y la razón, aunque la razón siempre se subordinaba a la fe, como podemos comprobar a través de una de sus frases representativas: “Philosophia ancilla theologiae”, que significa “la filosofía es sierva de la teología”.

Pero los temas tratados por la filosofía escolástica van mucho más allá, ya que el pensamiento escolástico era muy amplio y no tenía una única línea a la que sus diversos autores se ciñieran. De hecho, podemos hablar de tres grandes temas o problemas en particular, especialmente discutidos por la filosofía escolástica, y que eran los siguientes.

1. La cuestión de los universales

Esta cuestión tiene que ver con la existencia real o no de los conceptos abstractos. Podemos encontrar, dentro de la filosofía escolástica, dos grandes grupos de escolásticos; aquellos que niegan la existen real de los conceptos abstractos (los llamados “nominalistas”) y aquellos que la afirman (los llamados “realistas”).

2. La relación entre la fe y la razón

Desde la filosofía escolástica, se entiende que la razón es una facultad natural presente en todas las personas, la cual, además, forma parte de la revelación de las cosas. Para los escolásticos, la fe debe ser racional para ser verdadera, y es por ello que una de sus labores es demostrar la fe a través de la razón.

En este sentido, la relación entre la fe y la razón es otro de los temas centrales de esta corriente de la filosofía, debiendo de ser esta relación de colaboración.

3. La creación “ex-nihilo”

Finalmente, un tercer problema o tema ampliamente abordado desde la filosofía escolástica es la creación del “ex-nihilo” (es decir, la creación “desde la nada”). En este sentido, los defensores escolásticos opinan que Dios es “causa incausada”, lo que les lleva a justificar la idea misma de la creación y la independencia de las criaturas respecto el “plan divino”.

Tres etapas

Finalmente, podemos hablar de tres grandes etapas en la filosofía escolástica, que son los siguientes.

1. Primera etapa

La primera etapa va desde principios del siglo IX hasta finales del siglo XII.

Aquí prepondera la problemática de la cuestión de los universales (ya explicada), donde existe cierto enfrentamiento entre los realistas (representados por el teólogo y filósofo francés Guillermo de Champeaux), los nominalistas (representados por el canónigo Roscelino, considerado el fundador del nominalismo) y los conceptualistas (representados por el filósofo y teólogo, también francés, Pedro Abelardo).

2. Segunda etapa

En la segunda etapa, que va del siglo XII a finales del siglo XIII, toma fuerza la figura del filósofo Aristóteles. En esta etapa cabe destacar que la filosofía se distingue y, en cierta manera, disgrega, de la teología.

3. Tercera etapa

La tercera y última etapa de la filosofía escolástica abarcó todo el siglo XIV.

En esta etapa destaca la figura del filósofo y lógico escolástico inglés Guillermo de Ockham. Guillermo defiende el nominalismo y además, se opone al tomismo, otra escuela filosófica y teológica que se originó gracias al pensamiento de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia. Como dato a destacar aquí, Guillermo acaba de separar, en este período, la filosofía de la teología.

Referencias bibliográficas:

  • Copleston, F. (2011). Historia de la filosofía, Volumen 2. Ed. Ariel.
  • Cortés, J. y Martínez, A. (1991). Diccionario de filosofía Herder. Barcelona, Herder.
  • Forment, E. (1998). Historia de la filosofía tomista en la España contemporánea. Encuentro.
  • Goñi, C. (2010). Breve historia de la filosofía. Palabra.
  • López, J.M. (2001). Algunos conceptos filosóficos en Guillermo de Ockham, Verdad y vida, 59(232).