Una tercera parte de la superficie terrestre la componen los desiertos, pero ninguno de ellos es igual. De tipos de desiertos hay muchos y, a diferencia de lo que uno pueda pensar, no todos se limitan a ser un lugar donde el sol arrecia y el calor nos ahoga.

Hay desiertos tropicales, secos y arenosos como el del Sáhara, pero también hay paisajes escasos de vida llenos de hielo, heladas y oscuridad como lo es Groenlandia. Sean fríos o sean cálidos, todos ellos se caracterizan por tener pocas precipitaciones, lo cual condiciona las formas de vida que los habitan.

A continuación conoceremos los diferentes tipos de desierto que hay, sus características climatológicas y algunas especies que se pueden encontrar en ellos.

Los tipos de desierto, clasificados y explicados

Cuando vemos la palabra “desierto” la primera imagen que se nos viene a la cabeza a la inmensa mayoría es el Sáhara: un extenso lugar de paisaje dunático, lleno de arena y sin vegetación. Este desierto africano se ha convertido en el prototipo de lo que conocemos como desierto y, de hecho, su nombre procede del árabe “aṣ-Ṣaḥrāʾ al-Kubrā” que significa, literalmente, “el Gran Desierto”.

Es por esto que todo paisaje que se parezca de una u otra forma al Sáhara es identificado fácilmente como desierto: Atacama, Australia, gran parte de Estados Unidos... Sin embargo, no es el calor ni tener un paisaje hecho de arena lo que hace que un territorio sea considerado un desierto, sino cuánta cantidad de lluvia precipita sobre él. Por este motivo no nos debería sorprender que lugares como Groenlandia, esa gran isla-continente hecha prácticamente de hielo, califique como desierto, de hecho, uno de los más grandes.

Antes de hablar más a fondo sobre los tipos de desierto es necesario entender exactamente qué son. Los desiertos son uno de los 15 biomas que existen en la tierra, es decir, son conjuntos de ecosistemas y estos se caracterizan por tener menos de 225 milímetros anuales de precipitaciones. Como son lugares que llueve poco estos territorios son zonas secas, lo cual condiciona por completo el desarrollo de la vida, aunque no por ello hace que no habite ningún organismo vivo.

Hay poca diversidad de organismos y, de hecho, hay poca materia orgánica, escasez de nutrientes y, por lo general, muy pocas especies vegetales y animales. Las pocas especies que viven ahí están muy adaptadas a la vida en el desierto, sea éste frío o cálido, y en muchas ocasiones encontramos especies extremófilas. Estas pueden aguantar condiciones de vida muy difíciles como lo es la escasez de agua y las extremas temperaturas, pudiendo haber valores muy altos, por encima de los 40ºC, o muy bajos, por debajo de los -40ºC.

Habiendo entendido qué son los desiertos llega el momento de entrar en materia y descubrir qué tipos de desierto existen. Como decíamos, no únicamente los hay cálidos, como lo sería el Sáhara, sino también los hay fríos y pueden presentar otras peculiaridades distintivas.

1. Desiertos tropicales

Empezamos por los desiertos prototípicos. Los desiertos tropicales son aquellos ecosistemas que se sitúan cerca del ecuador terrestre. La mayoría de los desiertos conocidos y, al estar cerca de la franja ecuatorial reciben una gran cantidad de radiación solar, lo cual hace que sean lugares muy cálidos.

Estos desiertos se forman a causa de los vientos presentes a estas alturas, los vientos alisios, impidiendo la formación de nubes e impidiendo que llueva. Combinado con el calor extremo, estos lugares son muy secos y perfectamente pueden superar los 55ºC, dependiendo de la época del año.

El desierto del Sáhara es el desierto tropical típico, y también lo son el desierto Sirio-Arábigo, que prácticamente es la continuación oriental del gran desierto norteafricano, el desierto del Thar y el del Kalahari. También entraría en esta categoría parte del desierto Australiano.

Desierto del Sáhara

2. Desiertos polares

Los desiertos polares son lugares donde llueve poco, tienen pocas especies vegetales y animales y son grandes llanuras planas, al igual que sucede con los desiertos tropicales. Se parecen en muchas cosas salvo en una: su temperatura más alta al año no supera los 10ºC. De hecho, la temperatura media en estos lugares es de -20ºC y pueden llegar a estar por debajo de -40ºC. Hace mucho frío.

Como la temperatura es inferior a la del punto de congelación del agua, en estos lugares no encontramos dunas de arena como en el Sáhara, sino enormes y extensas capas de hielo donde es complicado que crezca planta alguna. Ejemplos de esto son Groenlandia y la Antártica, con capas de hielo de un espesor de 2 km.

Groenlandia

3. Desiertos fríos o de montaña

Los desiertos fríos o de montaña son aquellos que, como su nombre viene a indicar, se forman a altas altitudes, donde los ecosistemas se ubican en lugares con muy bajas temperaturas, baja presión, poco oxígeno y pocas lluvias.

Esto hace que en algunas zonas de las montañas se formen mesetas donde la vida está compuesta mayormente por líquenes. Algunos desiertos de este tipo los encontramos en el Tibet, la Patagonia, los Andes y algunas áreas de la periferia del Ártico.

4. Desiertos monzónicos

Aunque la palabra “Monzón” nos haga pensar en lluvias torrenciales, lo cierto es que los desiertos monzónicos son como los demás, secos y áridos, pero están relacionados con este evento climatológico. Estos desiertos no se forman en las zonas del Monzón, sino en las zonas costeras del Océano índico como consecuencia de que los vientos alisios se lleven las precipitaciones a las zonas interiores y descarguen ahí, bien lejos, dejando a la costa sin lluvia alguna. El desierto del Rajastán es un ejemplo de ello.

Desierto de Thar

5. Desiertos costeros

Los desiertos costeros se encuentran en los bordes occidentales de los continentes que se encuentran en los trópicos de Cáncer y Capricornio. Pese estar cerca de la costa reciben el impacto de las corrientes oceánicas frías que, unido con la presencia de los vientos alisios, hace que se mantenga una situación de estabilidad atmosférica que impide que se den precipitaciones, lo que se traduce en mucha aridez.

En estos lugares es muy raro que llueva. De hecho, de media llueve solamente una vez cada 5 o 20 años dependiendo del lugar. No obstante, pueden aparecer nieblas que mitigan un poco la falta de agua y, en los lugares donde esta está más presente, el terreno está totalmente empapado, haciendo que prosperen algunas praderas y que crezca algún que otro árbol, cactus y líquenes. Estas nieblas equivalen a unos 600 mm de lluvia “normal”.

Algunos ejemplos de estos desiertos los tenemos en la parte costera del Sáhara Occidental, Namibia, Australia y el desierto entre Chile y Perú

6. Desiertos continentales de latitudes medias

Estos desiertos ocupan amplias extensiones que van desde el centro de Asia, en Mongolia y China hasta Turkmenistán y las orillas del Mar Caspio. Ejemplos de ellos lo son el Gobi, el Taklamakán y el Karakum, además de los desiertos de Irán, Irak y Siria. También podemos considerar como desiertos de este tipo los del oeste de Estados Unidos y los de Australia.

Los desiertos continentales de latitudes medias asiáticos tienen lluvias estivales y una amplitud térmica muy fuerte. En verano son lugares cálidos, con temperaturas cercanas a los 25ºC, pero los inviernos son secos y duros, dominados por el anticiclón siberiano y con temperaturas bajo cero durante varios meses seguidos.

Desierto de Gobi

7. Desiertos subtropicales

Los desiertos subtropicales se encuentran cerca del ecuador, pero no reciben el impacto de los vientos alisios. Son zonas con elevadas presiones atmosféricas que se encuentran lejos de los océanos y mares, por lo que reciben pocas lluvias. En parte el desierto de Sonora se podría considerar como desierto subtropical, aunque también cabe decir que los desiertos norteamericanos tienen unos rasgos peculiares que veremos a continuación.

8. Desiertos de América del Norte

América del Norte es una región muy extensa, lo suficiente como para tener su propio grupo de desiertos. Si bien sus desiertos tienen características propias de los tropicales y los de latitudes medias, los que se extienden entre el sudoeste de EE.UU. y el centro de México tienen unas características muy interesantes que hace que sean diferenciados del resto.

Estos incluyen zonas hiperáridas sin casi nada de vegetación pero, en conjunto, quitando las salinas y los campos de dunas, su biomasa es bastante mayor en comparación con el resto de desiertos. Son lugares donde se ubican ecosistemas complejos y muy diversificados.

El más característico es el de Sonora, que posee una vegetación muy extensa, sobre todo en forma de cactus de todo tipo, alturas y colores. Uno de sus cactus más distintivos es el sahuaro (Carnegiea gigantea), que puede medir 15 metros de altura y llegar a vivir hasta 200 años. Las flores de esta planta se abren de noche para no exponerse al calor excesivo y su estructura principal reserva grandes cantidades de agua.

Desierto de Sonora

9. Desiertos de barrera

Los desiertos de barrera se forman en regiones que están rodeadas por grandes y altas cordilleras. Las montañas actúan como barreras, impidiendo la entrada del viento y las nubes cargadas con precipitaciones, haciendo que sean lugares secos no por el calor o la radiación extrema del sol, sino por estar privadas de lluvias. Un ejemplo de este tipo es el desierto de Judea, en Israel.

10. Desiertos australianos

El caso de los desiertos de Australia también merece atención especial, puesto que en ese continente no existen desiertos extremos y sus áreas áridas, desde un punto de vista climático, son más bien limitadas. De hecho, el territorio recibe precipitaciones comprendidas entre los 150 y 400 mm anuales, lo cual hace que en muchos lugares desérticos no se cumpla la regla de que deben ser lugares con pocas lluvias.

Sin embargo, estas lluvias son extremadamente irregulares y pueden proporcionar muchísimo, en una proporción de 1 a 10. Esto quiere decir que una época puede crecer mucha vegetación en un lugar concreto porque ha empezado a llover con frecuencia, pero en un momento dado ya no vuelven a haber precipitaciones, haciendo que todo el terreno fértil se seque por completo. Los ecosistemas cambian mucho y la única vegetación que tiene asegurada la supervivencia es la extrema.

El interior australiano es muy seco, tanto que casi cada año se produce un incendio de grandes proporciones, incendios producidos desde hace miles de años por los nativos y, desde que se ha asentado el australiano moderno, los nuevos pobladores. Estos incendios acaban con las plantas más débiles al fuego, pero favorece el crecimiento de plantas pirófitas y xerófitas que lo resisten muy bien. La vegetación más característica son la mulga (Acacia aneura) y algunos eucaliptos.

Desierto australiano

11. Desiertos extraterrestres

¿Desiertos extraterrestres? ¿Qué pintan aquí? Teniendo en cuenta las características principales de los desiertos, lugares secos, sin precipitaciones, con temperaturas extremas y poca vida, los paisajes de otros mundos entran dentro de este grupo. Cualquier planeta en los que haya vientos y tengan superficie sólida tienen desiertos, siendo Marte el más cercano a nuestro mundo.

Los desiertos extraterrestres cumplen a rajatabla con la característica de no tener vida. Bueno, al menos hasta donde sabemos, en Marte no hay vida, y esto puede ser usado por futuras investigaciones en el planeta rojo puesto que este mundo serviría para simular cómo se desarrollaría la vida en otros planetas que, hasta el momento, no han sido “invadidos” por organismo alguno.

Referencias bibliográficas:

  • Manrubia, S.C. (2012) “Astrobiología: En busca de los límites de la vida”. CSIC-INTA.
  • Mucina, L. (2019) “Biome: evolution of a crucial ecological and biogeographical concept”. New Phytologist.
  • Gurera, D., Bhushan, B. (2020) “Passive water harvesting by desert plants and animals: lessons from nature”. Philosophical Transactions of The Royal Society A Mathematical Physical and Engineering Sciences.
  • Alcaraz Ariza, F.J. (2012) “Desiertos y semidesiertos”. Universidad de Murcia.