De todas las culturas que habitaron en lo que hoy en día México la zapoteca es de las más interesantes. Con unos orígenes que se remontan a, por lo menos, el 800 a.C., esta cultura ha sobrevivido a la influencia de los mexicas y la conquista de los españoles

Antes de la llegada de los europeos fue una de las culturas más florecientes y avanzadas de Mesoamérica e, incluso, llegaron a desarrollar su propio sistema de escritura, algo poco común en la región.

En este artículo vamos a hablar sobre quiénes eran los zapotecas, su cultura, sus rituales, dónde vivieron, y sus orígenes.

¿Quiénes eran los zapotecas?

Los zapotecas fueron una civilización muy próspera y desarrollada que habitó en lo que hoy en día es el estado de Oaxaca, México. Se cree que sus orígenes se remontan al período de 800 y 250 a.C. y se extendió desde el istmo de Tehuantepec a Acapulco, habiendo poblado la región por lo menos unos 2500 años. Su importancia cultural fue tan grande que llegaron a influir culturas cercanas, como la maya, la azteca y la teotihuacana.

Antes de la llegada de los españoles, la cultura zapoteca tenía como centro neurálgico y cultural lo que hoy en día es el yacimiento arqueológico de Monte Albán. Su cultura, como el resto de pueblos prehispánicos, era politeísta y, además, se caracterizaba por tener una jerarquía social fundamentada en la religión. Los zapotecas eran, también, grandes guerreros que no tenían miedo a enfrentarse a otros pueblos mesoamericanos para asegurarse el dominio de estratégicas rutas comerciales.

Origen del nombre

Por sorprendente que pueda parecer, el nombre de “zapoteca” no viene de su idioma, sino del de sus conquistadores: los mexicas (aztecas). Esta palabra procede del náhuatl “tzapotécatl”, que significa “el pueblo del Zapote”. Sin embargo, los zapotecas no se llaman a sí mismos así. Los zapotecos de la región del Istmo se llaman “ben´zaa” o “binnizá”, que significa “la gente de las nubes” o “gente del roble”, mientras que los del sur se llaman “Mèn diiste”, significando "la gente que habla la palabra antigua".

Organización social

La civilización zapoteca se organizaba jerárquicamente, en forma de pirámide. Esta pirámide social tenía una muy marcada base religiosa y militar. En ella se pueden distinguir cinco clases diferentes.

1. Gobernantes

Los gobernantes eran sumos sacerdotes a los que se les atribuía poderes divinos. Conformaban el sector más poderoso y gobernaban las ciudades.

2. Élite

La élite estaba integrada por guerreros, caciques y altos funcionarios del gobierno, junto con sus familias. Ejercían un importante poder social y económico.

3. Comerciantes

En la cultura zapoteca los comerciantes tenían bastante prestigio puesto que, sin ellos, las mercancías no podían fluir y la economía se iría a pique.

4. Artesanos

Si bien se los ha denominado artesanos, hay que entender que no son exactamente eso. Si bien algunas de las personas que componían este estamento social sí eran verdaderos artesanos, como tejedores y alfareros, en su mayoría eran agricultores. Componían el grupo social más amplio.

5. Esclavos

En su mayoría los esclavos eran prisioneros de guerra o delincuentes que habían sido condenados a trabajos forzados. Este estamento suponía la mano de obra en la sociedad zapoteca y, también, los esclavos eran usados en los sacrificios humanos para los dioses.

Economía

Como la mayoría de la población zapoteca estaba compuesta por agricultores y artesanos, la agricultura y el comercio de artesanía eran los principales motores económicos de esta sociedad. Los agricultores cultivaban muy variados frutos de la tierra: tomates, cacao, frijoles, maíz, chile y calabazas y, de hecho, los zapotecos actuales siguen cultivando estos vegetales. También practicaban la pesca y la caza, aunque no eran actividades muy comunes.

El maíz era muy importante, no solo para los zapotecas, sino también para el resto de culturas mesoamericanas. Se trata de un vegetal con el que podían hacer pan y otros productos derivados, siendo el cereal principal que daba sustento a numerosas aldeas. De hecho, en su panteón había un dios en concreto para el maíz, Pitao Cozobi, y para tener buenas cosechas le rendían culto a él, al sol, la lluvia y a la tierra.

Los hombres y las mujeres que vivían en las aldeas estaban obligados a entregar tributos a modo de impuestos. Entre estos tributos, como no podía faltar, se encontraba el maíz, además de guajolotes, miel y frijoles. Igualmente, los agricultores zapotecos no solo se dedicaban a la tierra, puesto que también eran excelentes tejedores y alfareros, y no son pocas las urnas funerarias sofisticadas que se pueden encontrar en antiguos poblados de esta cultura.

Historia y desarrollo de esta civilización

Los zapotecas creían que eran descendientes de la roca, la arena y las nubes. También creían haber nacido directamente de los robles y que eran hijos legítimos de los dioses. Sin embargo, no creían venir de una gran migración desde otro lugar de América, a diferencia de otros pueblos mesoamericanos quienes sí tenían mitos de este estilo.

Pero basándonos en lo arqueológico y más terrenal, parece ser que la actual región de Oaxaca empezó a ser habitada hará unos 3500 años por una cultura que bien se podría relacionar con la zapoteca. Aunque es una idea controvertida, parece ser que en los siglos XIV y XV a. C había actividad en la región y ya se mostraban signos de una cultura muy desarrollada, sobre todo en el actual San José Mogote.

La idea más aceptada es que los zapotecas debieron llegar a Oaxaca desde el norte, en torno al año 1000 a.C. Al llegar parece que no trataron de someter ni exterminar a los pueblos que ahí ya se encontraban, aceptándolos como vecinos y, con el paso del tiempo, convirtiéndose la etnia zapoteca en la mayoritaria de la región.

Entre los años 500 a.C. y 950 d.C los zapotecas irían expandiéndose y desarrollándose significativamente, estableciéndose en los valles centrales del estado de Oaxaca. Eran tiempos de gran desarrollo en todo México, floreciendo Teotihuacan como ciudad azteca importante, varias ciudades mayas al sureste y, al sur, la esplendorosa ciudad de Monte Albán. Esta ciudad se convirtió en el centro cultural y ceremonial zapoteca, capital de la civilización.

Los zapotecas empezaron a desarrollarse mucho, tanto que llegaron a ser de las culturas más avanzadas en la región, creando hasta su propio sistema de escritura. En su capital construyeron grandes estadios para el juego de la pelota, tumbas y edificios, los cuales hoy en día siguen resistiendo el paso del tiempo. Junto otras ciudades mesoamericanas, Monte Albán fue intensamente habitada durante siglos, compitiendo con Teotihuacan como la más floreciente de las urbes del sur de México.

Sin embargo, como todo lo que sube en algún momento tiene que bajar, la prosperidad y excelencia de Monte Albán decayeron entre los años 700 y 800 d. C. No fue solo en esta ciudad, puesto que Teotihuacan y las ciudades mayas también sufrieron pérdidas económicas y demográficas. A pesar de los tiempos difíciles, los zapotecas crearon nuevos centros ceremoniales, como los son Cacaxtla y El Tajín. De hecho, pese a la decadencia, Monte Albán siguió dominando los valles oaxaqueños hasta 1200 d.C., mucho después del final del período clásico mesoamericano.

Con el paso del tiempo las luchas de poder entre zapotecas, mixtecas, mexicas y otros pueblos prehispánicos se irían intensificando. Monte Albán acabó siendo conquistada por los mixtecas, mientras que los zapotecas arrebataron Tehuantepec a los zoques y los huaves.

A mediados del siglo XV los zapotecas y los mixtecas batallaron para evitar que los mexicas ganaran el control de las rutas comerciales hacia Chiapas, Veracruz y Guatemala. Sin embargo, los zapotecas se vieron obligados a establecer una alianza con los mexicas para poder conservar su autonomía política, autonomía la cual aguantó hasta la llegada de los españoles y la caída de Tenochtitlán.

La religión zapoteca

Los zapotecos prehispánicos eran politeístas, es decir, creían en más de un dios, algo común en todas las civilizaciones mesoamericanas. Entre sus deidades principales se encuentran Pitao Cocijo, Coquihani y un dios combinación de murciélago y jaguar sin nombre.

Pitao Cocijo era el dios de la lluvia y el trueno y tenía una cabeza no humana, habitualmente representado por un símbolo de la fertilidad que combinaba símbolos de la tierra (jaguar) y del cielo (serpiente). En los pueblos tenían una especial veneración hacia este dios puesto que, de acuerdo con la visión zapoteca, el pueblo depende de la cosecha, la cosecha depende de la lluvia y la lluvia depende de Cocijo.

Coquihani era el dios de la luz solar, el cielo y, quizás, era visto como el dios rey en el panteón zapoteco. Al dios murciélago-jaguar se ha supuesto que podría ser el dios de la vida y la muerte, al igual que sucede con el dios murciélago Camazotz en el panteón maya.

Aunque Cocijo cumplía con un papel muy importante en el panteón, sobre todo en las áreas rurales, este no era considerado el dios principal en toda la cultura zapoteca, sino Xipe Totec, dios que recibía cuatro nombres:

  • Totec: el Dios mayor, el que los regía.
  • Xipe : el Dios creador, aquel que hizo todo.
  • Tlatlauhaqui: El dios del sol.
  • Quetzalcóatl: La serpiente emplumada

Además de Pitao Cocijo, Xipe Totec y Coquihani, en el panteón zapoteca encontramos a los dioses:

  • Pitao Cozobi: el dios del maíz tierno.
  • Coqui Xee: el increado.
  • Xonaxi Quecuya: el dios de los terremotos.
  • Coqui Bezelao: dios de los muertos.

En cuanto a las tradiciones y creencias zapotecas, encontramos una muy interesante: el “tonal”. Esta consiste en que, cada vez que una madre daba a luz, el mismo día del nacimiento se repartían cenizas en su choza y, al día siguiente, la huella del animal que hubiera pisado sobre ellas se convertiría en el tótem del niño. Este tótem sería el que representaría al niño y moldearía su personalidad.

El culto era regulado por una jerarquía de sacerdotes y, a veces, se realizaban sacrificios humanos en los centros religiosos de Monte Albán y Mitla. Los zapotecas adoraban a sus antepasados y creían en el paraíso, quienes lo demostraban rindiendo numerosos homenajes y cultos a sus difuntos, además de rezar a los dioses de la muerte (murciélago-jaguar) y de los muertos (Coqui Bezelao).

Zapotecas actuales y su idioma

En la actualidad, la población zapoteca se concentra, sobre todo, en el estado sureño de Oaxaca y sus estados vecinos de Puebla, Guerrero y el suroeste de Veracruz. La población actual de zapotecos étnicos es de alrededor 800.000 personas, muchas de las cuales siguen hablando alguna lengua propia, aunque la mayoría hablan también castellano como segunda lengua.

No existe una lengua zapoteca, sino varias. Los zapotecas, antes de la llegada de los españoles, hablaban 15 lenguas distintas, todas ellas emparentadas y que podrían constituir lo que bien podríamos llamar lenguas zapotecas. Hoy en día han sobrevivido muchas de ellas y se clasifican unas 62 variantes lingüísticas, sean dialectos o sean lenguas independientes, mayormente llamadas “zapoteco de” seguida de la variante: septentrional, del Istmo, Mitla, San Pedro Quiatoni, Sierra de Juárez...

Las lenguas zapotecas son lenguas tonales, con estructura verbo-sujeto-objeto. Estas lenguas han cosechado literatura, teniendo a grandes escritores como Andrés Henestrosa, Gabriel López Chiñas, Nazario Chacón Pineda, Macario Matus, Mario Molina Cruz y Esteban Ríos Cruz.

Algunos ejemplos de palabras en zapoteco, concretamente el zapoteco septentrional son los siguientes, correspondientes con los números del 1 al 10.

  • to
  • chope
  • shone
  • tape
  • gayo'
  • xope
  • gaze
  • xono'
  • ga
  • chi

Sistema de escritura

El aspecto cultural más fascinante de los zapotecos es que, a diferencia de muchas otras culturas mesoamericanas, tenían su propio sistema de escritura. Este sistema era logofonético, incorporando sonidos e ideas representadas en forma de jeroglíficos de animales o escenas cotidianas de la cultura zapoteca. Cada símbolo representaba una sílaba del lenguaje, de forma similar a cómo lo hace el sistema de escritura japonés en la actualidad, que combina silabarios con sinogramas.

Este sistema de escritura se ha convertido en una de las principales herramientas para conocer cómo eran los zapotecas prehispánicos, además de la arqueología. Los documentos más importantes sobre la cultura lo tenemos en los códices mixteco-zapotecas, documentos escritos con jeroglíficos sobre la piel de venado y de vivos colores. Hay inscripciones epigráficas datadas entre el 400 a.C. y el 900 d.C.

Parece ser que este sistema de escritura ejerció influencia sobre otras culturas de la región, como los olmecas, los mayas, los mixtecas y los mexicas, puesto que lo intentaron adquirir y adaptar a sus idiomas.

Referencias bibliográficas:

  • Marcus, Joyce; Flannery, Kent V. (1996). Zapotec Civilization: How Urban Society Evolved in Mexico's Oaxaca Valley. New aspects of antiquity series. New York: Thames & Hudson. ISBN 0-500-05078-3. OCLC 34409496.
  • Marcus, Joyce; Flannery, Kent V. (2000). Cultural Evolution in Oaxaca: The Origins of the Zapotec and Mixtec Civilizations. In Richard E.W. Adams; Murdo J. Macleod (eds.). The Cambridge History of the Native Peoples of the Americas, Vol. II: Mesoamerica, part 1. Cambridge, UK: Cambridge University Press. pp. 358–406. ISBN 0-521-35165-0. OCLC 33359444.