Todo niño y niña necesita padres para crecer bien. Puede que se críe en una familia con una mamá y un papá o bien que hayan dos padres o dos madres. También puede pasar que solo tenga a un progenitor que lo cuide. Lo importante es el amor y los cuidados que sus adultos de referencia les den.

Ahora, independientemente del tipo de familia, el hecho de que uno de los progenitores abandone el núcleo familiar o no se haga cargo de sus propios hijos es algo que repercutirá muy negativamente en la salud mental de los pequeños.

A continuación veremos las consecuencias del abandono paterno, entendido tanto como del padre como por la madre, y lo que puede suponer cuando el infante llegue a la vida adulta.

Principales consecuencias del abandono paterno

Todos los niños necesitan la protección de sus padres para poder desarrollarse plenamente. Si bien lo tradicional es tener un padre y una madre, la ciencia ha podido demostrar que ser hijo de una pareja homosexual o ser hijo de madre o padre soltero no daña la salud mental de los niños y niñas. El mito de que se necesita un modelo masculino, representado en el padre, y un modelo femenino, representado en la madre, como factores de protección ante la psicopatología está cada vez más superado.

No obstante, lo que sí afecta a la salud mental del niño o de la niña es haber nacido dentro de una familia con dos padres, del género que sean, y que uno de ellos, a mitad del crecimiento del infante, abandone el núcleo familiar. También puede suceder que el padre o la madre no preste atención a sus hijos, y que, aunque sigue estando en el núcleo familiar, su presencia es más bien virtual. Puede pasar que papá o mamá venga demasiado cansado o cansada del trabajo, no tenga interés en dedicarse a sus hijos y le deje el trabajo al otro progenitor.

Este desinterés por el niño, sea porque ya no se forma parte de la familia o porque se está demasiado liado con otros quehaceres, es abandono paterno. No debemos pensar que con la palabra paterno nos referimos solo a “del padre”, sino a cualquier progenitor. En tanto que son figuras de protección y apego, si los padres se desentienden del niño que confiaba en poder ser cuidado por ellos, le causan un daño psicológico muy grave, que puede condicionar su crecimiento y su vida adulta.

El entorno familiar y su estabilidad juega un papel fundamental en el desarrollo emocional del infante, además de facilitar su maduración psíquica. En los primeros años de vida el infante necesita rutina en cuanto a las relaciones parentales. Si ha nacido en una familia con dos padres será muy disruptivo para el niño ver como uno de ellos se va alejando, ya sea de forma abrupta o poco a poco. Los efectos de los primeros contactos con papá o mamá son muy fuertes en la mente infantil, con lo cual, que desaparezca una de esas figuras puede ser realmente dañino.

Entendido todo esto, podemos comprender cuáles son las principales consecuencias del abandono paterno en la infancia.

1. No sentirse amado

Es muy frecuente entre niños que han sufrido el abandono paterno el no sentirse amados. Si el abandono ha sido porque papá o mamá casi nunca está en casa, el niño lo puede interpretar que no lo está porque no le interesa pasar tiempo con su hijo. Esto les hace sentirse que no son suficiente para sus propios padres, y que no valen.

Otra situación que puede ocurrir es que el progenitor haya abandonado el núcleo familiar como resultado de un proceso de divorcio. Si el niño no comprende bien la situación o no se le ha explicado lo que ha sucedido, adaptado a su nivel, puede interpretarlo como que su padre o madre se ha ido porque no le quería ver más.

Puede suceder que, en caso de una separación o divorcio, el progenitor que se ha quedado con la custodia tenga una nueva pareja. Siempre en función de la relación que tenga esa nueva persona con el niño, puede servir como factor de protección, dado que ese nuevo progenitor puede sustituir de forma muy beneficiosa la figura del padre que se ha ido. Igualmente, que se vaya un padre o una madre es un vacío muy difícil de rellenar.

2. Excesiva dependencia

En las familias con dos padres, cuando uno de ellos abandona el núcleo familiar es el progenitor que se queda el único encargado de los cuidados del hijo. El niño, al ver que solo le queda ese padre o madre, se vincula en exceso con él o ella, elaborando una relación de excesiva dependencia.

Es normal esperar que durante las primeras semanas después de una separación de los padres el niño se cobija en la figura del padre que se ha quedado. El problema es cuando, pasado un tiempo, no se despega de él, y no se atreve a descubrir el mundo más allá de la protección que le brinda papá o mamá.

Esto afectará a su desarrollo social, dado que no interactuará tanto con sus compañeros de la escuela o vecinos. Tendrá miedo de que si se separa por un instante de su padre o madre, este hará lo mismo que hizo el otro progenitor. Así pues, el niño se perderá experiencias tan enriquecedoras durante la infancia como jugar con otros niños, ir de acampada, de excursión, tener extraescolares…

3. Temor a desarrollar un apego profundo

Puede ocurrir que tras el abandono que el niño tenga miedo a establecer relaciones profundas, sobre todo con la nueva pareja de el padre que se encarga ahora de él. Esto es debido a que teme que le pueda pasar lo mismo que le pasó con el padre que los ha abandonado: si establece un apego profundo con él y, después, este se va también, el niño quedará muy dañado.

4. Inestabilidad escolar

Aunque esto no tiene por qué ocurrir siempre, sí que se ha visto que los niños que han vivido el abandono de sus padres, tanto si el padre ha abandonado el núcleo familiar como si simplemente se desentiende de él, tienen un rendimiento académico peor.

Suele ocurrir que el progenitor que sí pasa tiempo con ellos está demasiado desbordado como para ayudarle con los deberes o con cualquier problema académico que tenga, mientras que el otro simplemente no esté pendiente de lo que le sucede en la escuela.

5. Comportamiento agresivo

El abandono paterno puede hacer que el niño o la niña se comporte de forma muy hostil. Esto puede ser porque esté enfadado con lo que le ha tocado vivir, frustrado por la partida de su padre o porque se pone a la defensiva pensando que su otro padre le va a hacer lo mismo tarde o temprano. También puede pagarlo con la nueva pareja de su padre o madre, viéndolo como un sustituto y pensando que es la razón por la que no vuelve.

Pero la causa más común de ese comportamiento agresivo es que piensa que la culpa es suya. Se siente muy enfadado consigo mismo porque piensa que él o ella hizo algo mal, que precipitó el abandono de su padre. Como no tiene la capacidad lingüística para explicarlo ni tampoco preguntarle a su otro padre qué pasó realmente, la situación le sobrepasa y acaba pagándolo con cualquier persona o en forma de rabietas.

Consecuencias en la edad adulta

Si bien en los primeros años tras la partida del progenitor se dan muchas consecuencias, llegada la edad adulta las consecuencias pueden ser peores de no haber recibido terapia psicológica o no haber comprendido el porqué de que su padre o madre lo abandonara.

1. Problemas de inteligencia emocional

Tienen problemas para identificar sus emociones y las de los demás. Se estresan con facilidad y no saben explicar lo que sienten. Tienen problemas para comprender lo que sienten los demás, y su autorregulación emocional es escasa o directamente inexistente.

2. Poca flexibilidad psicológica

Llevan mal los cambios, como cambiar de trabajo, de vivienda, de ciudad... Son poco flexibles conductualmente, viendo en los cambios de su rutina algo realmente inabordable. Esto les causa mucho sufrimiento y ansiedad.

3. Mayor riesgo a adicciones

Aunque esto no tiene por qué ser siempre así, sí que se ha visto que las personas que han experimentado un fuerte abandono paterno se refugian en conductas adictivas. Ya sea por ingesta de drogas como el alcohol, tabaco o drogas ilegales, o por medio de conductas obsesivas como la adicción al sexo, a la pornografía o a los videojuegos, todo este tipo de problemas psicológicos son comunes en personas víctimas de este tipo de abandono.

4. Pasividad en las relaciones

Por miedo a que sus amigos, familiares o personas de importancia los abandonen también, las personas víctimas de abandono paterno en la infancia pueden llegar a ser excesivamente complacientes, hasta un punto patológico. Pueden incluso permitir conductas realmente tóxicas, que les hacen daño, pero por miedo a vivir otra vez la partida de alguien a quien quieren toleran incluso maltratos y faltas de respeto.

5. Mayor riesgo psicopatológico

El abandono paterno en la infancia, de no haberse intervenido adecuadamente, puede ser un factor de riesgo en la salud mental del niño una vez sea adulto. Trastornos del estado del ánimo como la depresión, trastornos de la ansiedad o, incluso trastornos de la personalidad son condiciones psicopatológicas que se pueden dar en este tipo de población.

Es por este motivo tan importante, por parte del padre que tiene la custodia del niño o que pasa mucho tiempo con él, asegurarse de que reciba la debida atención psicológica. Así, gracias a la terapia el niño o niña aprenderá estrategias para saber manejar todo lo que está viviendo, y evitar que una vez sea adulto manifieste consecuencias todavía más graves que las que puede vivir a corto plazo.

Reflexión final

Queda claro que el abandono paterno en la infancia implica graves consecuencias en la salud del niño o niña si no se sabe gestionar adecuadamente la situación. Aunque cada familia es diferente y puede tener las estrategias efectivas para impedir que, tras un divorcio, ruptura o desinterés del padre, el niño sufra las consecuencias, es muy importante acudir a terapia psicológica para asegurarse de que no se dan las consecuencias explicadas a lo largo de este artículo.

Igualmente, hay que entender que porque falte un padre o una madre no tiene por qué darse, necesariamente, todos los problemas que hemos explicado. La ciencia ha demostrado que no son necesarios dos padres para poder desarrollarse plenamente, aunque sí que el que uno desaparezca cuando el niño está creciendo puede hacerle daño. Igualmente, es importante comprender que el abandono puede ocurrir sin que el padre o la madre haya abandonado el núcleo familiar, con lo cual es fundamental que, de estar todavía a tiempo, pasar más rato con nuestros hijos.

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