No entiendo a mi hijo adolescente: ¿qué hacer?

Ideas clave para saber conectar con tu hijo o hija adolescente.

Tomás Santa Cecilia

Tomás Santa Cecilia

No entiendo a mi hijo adolescente

Las relaciones problemáticas o conflictivas entre padres e hijos son una de las fuentes de malestar más intensas y emocionalmente dolorosas, produciendo muchas veces reacciones en cadena tanto en la convivencia y las dinámicas familiares como en la salud mental.

Por eso, muchos padres y madres que buscan ayuda psicológica lo hacen desde un motivo de consulta muy concreto relacionado con uno de sus principales roles en la familia: “no entiendo a mi hijo adolescente, me cuesta conectar con él”, es un ejemplo de queja muy habitual.

Por eso, aquí haremos un breve repaso por los factores más importantes que pueden estar detrás de este problema, y ofreceré varias pautas y consejos para empezar a comprender a tu hijo/a adolescente.

Posibles causas tras los problemas para comprender a tu hijo adolescente

Por mucho que aquí hablemos de los adolescentes en términos adolescentes, no hay que olvidar que a pesar de su juventud y falta de experiencia en muchos aspectos de la vida, son personas con características psicológicas complejas y su propia individualidad.

En las dificultades entre un padre y un hijo a la hora de conectar, pueden estar influyendo factores muy particulares y que no pueden ser extrapolados a otras familias: desde conflictos enquistados desde hace años, hasta trastornos psicológicos que deben ser tratados en terapia, pasando por la ausencia del padre durante muchos años a causa de un divorcio, etc.

Teniendo esto en cuenta y asumiendo que tras estos problemas no suele existir una sola causa sino una combinación de facilitadores de problemas, aquí haremos un repaso por los factores desencadenantes y las predisposiciones más frecuentes.

  • Inseguridades por parte del manor: temas tabú relacionados con su desarrollo psicosexual, con su vida social, etc.
  • Resentimiento por conflictos que se han enquistado.
  • Miedo a abrirse y a expresar vulnerabilidades o imperfecciones por un estilo de crianza demasiado rígido.
  • Falta de tiempo juntos, en el presente o en el pasado reciente.
  • Miedo a romper la confianza del resto de adolescentes hablando de sus actividades.
  • Miedo a meterse en problemas por revelar problemas de salud mental.
Hijo adolescente

Ideas clave para ir entendiendo a tu hijo o hija adolescente

Tal y como he mencionado antes, hay situaciones muy concretas en los que el problema en la relación entre padres e hijos está en elementos psicológicos muy disfuncionales a varios niveles, no solo en lo que respecta a la comunicación entre el adolescente y el adulto. Por ejemplo, secuelas del bullying, trastornos psicológicos, etc. En casos así, lo más recomendable es disponer del apoyo de un psicoterapeuta.

Ahora bien, en otros casos los problemas no son tan severos y no hay unos pocos desencadenantes claros más allá de fallos comunicativos y malos hábitos de convivencia, por lo que es posible buscar soluciones por uno mismo. Por eso, aquí haremos un repaso a varios consejos para que, como padres o madres, nos resulte más sencillo ponernos en la piel de nuestro hijo o hija en edad adolescente.

1. Organiza tu tiempo

Para empezar a conectar con tu hijo o hija es importante dedicar a la comunicación el tiempo que se merece. Es decir, hacer que cuando llegue el momento de hablar, esta sea la actividad principal, no una secundaria. Para ello, lo más básico es organizar el tiempo para que podáis coincidir regularmente en momentos en los que ninguno de los dos tiene responsabilidades u otras tareas que atender. Si es necesario, adapta tu horario en tu ordenador e imprímelo para que incluya estos “huecos” en el día a día.

2. No conviertas las conversaciones en un interrogatorio

Si te limitas a hacer preguntas con tu hijo o hija adolescente, es fácil que interprete esta situación desde el marco de los interrogatorios policiales, y se ponga a la defensiva, además de ser frustrante tener que aportar a la conversación sin obtener nada a cambio.

Hacerle preguntas está bien ,pero debe llevar a un hilo conversacional que se pueda ir desarrollando sin que sea una persona la que “tire del carro”. Y por cierto, para conectar con él o ella no es necesario que todas las conversaciones se centren específicamente en lo que ha hecho a lo largo del día, quiénes son sus amigos, etc. Hablar de temas que aparentemente solo os afectan de manera indirecta (política, deportes, noticias en avances científicos, etc.) es una manera de conoceros por la vía indirecta, no de manera manifiesta sino implícita, viendo cómo piensa el otro.

3. Muestra tus vulnerabilidades

Si muestras tu lado imperfecto, es más probable que tu hijo o hija adolescente no esté a la defensiva y se muestre de manera más honesta y abierta.

4. Respeta su privacidad

Es muy importante no seguir esperando de un adolescente el grado de intimidad que necesita un niño o niña que aún no ha llegado a la pubertad. Conectar y empezar a comprender a un joven de estas edades no significa saber qué hace y qué piensa en todo momento, e intentarlo tendrá el efecto contrario al deseado: hará que se aleje de ti.

¿Te interesa contar con asistencia psicológica?

Si te planteas disponer de apoyo psicológico profesional para adolescentes o bien con asesoramiento para padres y madres, te invito a ponerte en contacto conmigo.

Soy psicólogo experto en el modelo cognitivo-conductual y trabajo ayudando a particulares, familias y organizaciones en lo relativo a la atención psicológica para adultos y adolescentes; las sesiones pueden ser presenciales en Madrid o bien a través en la modalidad online por videollamada.

Tomás Santa Cecilia

Tomás Santa Cecilia

Psicólogo

Madrid

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Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica. Es Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster Profesional en Psicología Cognitivo Conductial Avanzada (Albor-Cohs) y Miembro de The New York Academy of Sciences y de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) entre otras cosas. Trabaja desde el Análisis Conductual Aplicado y la Terapia Cognitivo-Conductual.

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